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Sesión Especial en favor de la Infancia UNICEFNaciones Unidas
Photo: Kurdish girl. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas
Photo: Nina kurda. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas

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Sobre la Sesión especial | Informe del Secretario General | Cumbre Mundial | Actividades de seguimiento | Vigilancia del progreso | Examen del fin del decenio

 

Introducción

La Cumbre Mundial en favor de la Infancia

Hace algo más de un decenio, el mayor grupo jamás reunido hasta entonces de dirigentes mundiales que se haya reunido en la historia se sentó alrededor de una enorme mesa redonda en las Naciones Unidas para discutir, en tono franco y apasionado, sus responsabilidades para con los niños y para debatir acerca del futuro.

Como quedó demostrado en esas conversaciones de alto nivel en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, no existen otros dos temas que estén tan íntimamente relacionados. Y tampoco existe una afirmación más categórica del papel central que ocupan los niños con relación a nuestro futuro común que la aprobación por parte de la Cumbre Mundial de un conjunto de metas específicas y sujetas a plazos determinados orientadas a garantizar la supervivencia, la protección y el desarrollo de los niños en el decenio de 1990.

Al proclamar que "no puede haber una tarea más noble que la de dar a todos los niños un futuro mejor" (véase la Declaración Mundial sobre la Supervivencia, la Protección y el Desarrollo del Niño, párrafo 25), los 71 Jefes de Estado y Gobierno y los otros 88 delegados de alta jerarquía se comprometieron a proteger a los niños y a reducir su sufrimiento; a promover el desarrollo pleno del potencial humano de cada niño, y a concienciarlos sobre sus necesidades, sus derechos y sus posibilidades. "Nos comprometemos a hacerlo" declararon esos dirigentes, "no sólo para la generación actual, sino también para las generaciones venideras" (véase la Declaración Mundial, párrafo 25).

Un mundo mejor para los niños

Al aprobar la Declaración Mundial sobre la Supervivencia, la Protección y el Desarrollo del Niño y el Plan de Acción para la aplicación de la Declaración, los dirigentes mundiales prometieron igualmente algo de una importancia inmensa: que siempre darían prioridad al interés superior de los niños, tanto en las épocas buenas como en las malas, tanto en los tiempos de guerra como en los períodos de paz, y tanto en períodos de prosperidad como en temporadas de dificultades económicas.

Para quienes estuvieron en Nueva York en septiembre de 1990, la Cumbre Mundial en favor de la Infancia fue una experiencia trascendental. Esa experiencia resultó aun más significativa debido a que la Convención sobre los Derechos del Niño (Resolución 44/25 de la Asamblea General), que había sido aprobada en 1989, había entrado en vigencia pocas semanas antes, y había sido ratificada más velozmente y por mayor número de países que ningún instrumento previo de derechos humanos.

Las metas de la Cumbre Mundial con respecto a la supervivencia y el desarrollo de los niños reflejaron los sueños y las aspiraciones de un mundo mejor para los niños. Ese conjunto de objetivos representó la expresión más clara y práctica de lo que significa la Convención sobre los Derechos del Niño.

Objetivos ambiciosos, pero viables

La Declaración Mundial y el Plan de Acción establecieron un programa ambicioso pero viable, que debía ser puesto en práctica para el año 2000. A tal fin, la Cumbre Mundial requirió que se tomara una serie de medidas en los ámbitos nacionales e internacional destinadas a respaldar la concreción de 27 metas específicas relacionadas con la supervivencia, salud, nutrición, educación y protección de los niños.

El temario de la Cumbre Mundial reflejó las influencias de las resoluciones respaldadas por la Asamblea Mundial de la Salud, la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos y la Junta Ejecutiva del Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF), así como de las declaraciones sobre políticas de los organismos de las Naciones Unidas; las instituciones de Bretton Woods y las organizaciones no gubernamentales internacionales. Esa amplia base de apoyo adquirió una importancia fundamental durante el proceso posterior a la Cumbre Mundial, así como con relación a la ratificación de las metas de la Cumbre Mundial por parte de otras reuniones y conferencias de alto nivel del decenio de 1990.

Las actividades de seguimiento y la vigilancia

Se ha dicho a menudo que en muchas conferencias de las Naciones Unidas siempre se establecen metas que nunca se cumplen, y que los compromisos que se firman rara vez se reflejan en acciones concretas en el terreno.

En un decenio jalonado por una sucesión de reuniones cumbres y conferencias de las Naciones Unidas sobre el desarrollo, la Cumbre Mundial en favor de la Infancia se destaca no sólo porque fue la primera reunión de importancia sino porque sus procedimientos complementarios sistemáticos y sus rigurosos sistemas de vigilancia han dejado una marca indeleble; y porque más de un decenio después de esa conferencia, la lista de actividades de seguimiento de la Cumbre Mundial continúa aumentando.

Acciones en el plano nacional

Entre ellas figuran la presentación, por parte de 155 países, de programas nacionales de acción con respecto a la aplicación de las metas de la Cumbre Mundial; y la elaboración por parte de muchos de ellos de planes de acción subregionales. Más de 100 países han llevado a cabo encuestas sobre la vigilancia con la participación activa de muchos organismos de las Naciones Unidas, donantes multilaterales y bilaterales, universidades, instituciones dedicadas a la investigación y ONG, las que también prestaron su apoyo para la creación de capacidad.

De conformidad con el llamamiento hecho por la Cumbre Mundial, 192 países ya han ratificado o firmado la Convención sobre los Derechos del Niño, lo que constituye un número sin precedente de ratificaciones de un instrumento de esa índole. Además, el Secretario General ha presentado periódicamente a la Asamblea General informes sobre lo actuado en cuanto a la concreción de las metas de la Cumbre Mundial. Entre esos informes figuró el importante examen de mediados del decenio, que fue presentado en 1996. Y todos los años, a partir de la Cumbre Mundial, el UNICEF ha elaborado informes sobre el progreso en materia de la aplicación de las metas de la Cumbre Mundial, y los ha difundido mediante sus dos publicaciones principales, El Progreso de las Naciones y El Estado Mundial de la Infancia.

En 2000, el vasto proceso de exámenes del fin del decenio culminó con la preparación de amplios y profundos informes nacionales sobre el progreso por parte de más de 130 países. La amplitud y la calidad de esas actividades de seguimiento han enriquecido notablemente el Informe del Secretario General sobre el examen del fin del decenio, y han posibilitado la realización de evaluaciones objetivas de los logros y fracasos del decenio, y de las lecciones obtenidas para el futuro.

(Fuentes: Párrafos 1-15, Nosotros los niños: Examen del fin del decenio de los resultados de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia. Informe del Secretario General.)

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