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Sesión Especial en favor de la Infancia UNICEFNaciones Unidas
Photo: Kurdish girl. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas
Photo: Nina kurda. Iraq, 1997. Copyright Sebastiao Salgado/Amazonas

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Cumbre Mundial

Las actividades de seguimiento: la movilización de recursos en favor de los niños

Entre las medidas más importantes requeridas por la Cumbre Mundial en favor de la Infancia figuraron la reasignación de fondos de los presupuestos gubernamentales y las políticas orientadas a la reducción de la carga de la deuda. La Declaración y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial incluyeron la promesa de que cuando se asignaran fondos públicos se otorgaría prioridad a los programas para la supervivencia, el desarrollo y la protección de los niños. Los países desarrollados se comprometieron a obrar de manera similar con respecto a sus presupuestos de asistencia para el desarrollo. En la Cumbre Mundial se previó que se realizarían todos los esfuerzos necesarios para garantizar que los programas en pro de los niños fueran protegidos en las épocas de austeridad y ajuste estructural.

La información parcial proveniente de fuentes nacionales y de estudios internacionales sugiere que en algunos países se ha producido un aumento en las asignaciones presupuestarias a los servicios sociales básicos. También se tomaron iniciativas destinadas a invertir en los niños y el desarrollo humano los fondos suministrados por fuentes internacionales. Algunos Gobiernos han creado en sus presupuestos rubros especiales dedicados a los niños, a fin de dar mayor visibilidad a las cuestiones relacionadas con la niñez y a fomentar el debate parlamentario de esos temas. Otros han comenzado a integrar unos "análisis sobre las consecuencias en los niños" en el proceso de preparación de sus presupuestos, así como en la elaboración de nuevas normas jurídicas, políticas y programas, incluso en esferas como las políticas impositivas y de seguridad social, que a simple vista no parecen relacionarse directamente con los niños. El desarrollo de esos sistemas de análisis puede aprovechar las experiencias de las evaluaciones de muchos países sobre las consecuencias de determinadas políticas en el medio ambiente o en los aspectos relacionados con los géneros; y ofrece también la posibilidad de incrementar la "visibilidad" de las cuestiones conectadas con los niños en los procesos de asignación de recursos.

Sin embargo, esas tendencias positivas sólo han aflorado en un número muy limitado de países. Muchas naciones de bajos recursos y muchos países en transición continúan informando que el principal obstáculo al mejoramiento de la situación de los niños y las mujeres es aún la falta de recursos. En algunos casos, las inversiones en los servicios básicos para las comunidades más pobres han disminuido en forma alarmante debido a una combinación de crisis políticas y económicas, reformas financieras carentes de sensibilidad social o ausencia general de interés en la pobreza en las políticas nacionales. En algunos casos, los conflictos armados han desviado un enorme caudal de recursos públicos, en desmedro directo de la inversión social y económica. A pesar de ello, algunos países han logrado aumentar la asignación de recursos presupuestarios al desarrollo social aún en situaciones de conflicto armado, o poco después de haberlas superado. Ghana, la República Islámica del Irán, Mauricio, Namibia y Túnez son ejemplos de países que han dado prioridad a las inversiones sociales y han logrado resultados positivos para los niños.

En 1995, la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social respaldó muchas de las metas de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y dio su apoyo a la Iniciativa 20/20. La aplicación plena de esa Iniciativa podría haber ayudado a cumplir las promesas de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia. Sin embargo, un examen llevado a cabo en 2000 sobre la puesta en práctica de la Iniciativa indicó que sólo se obtuvieron progresos limitados.

Al mismo tiempo, como se describe en la parte I del capítulo II de este informe, los países donantes en su conjunto no han concretado ni se han acercado a la meta mundial de asignar el 0,7% de su PNB a la Asistencia Oficial para el Desarrollo, a pesar de que varios países industrializados registran superávits presupuestarios y crecimiento económico sin precedentes. Muchos países menos adelantados han sido testigos de una reducción de su Asistencia Oficial para el Desarrollo, y no se ha avanzado en la conquista de la meta acordada a fin de que se asigne entre el 0, 15 y el 0,2 % del PNB a los países menos adelantados. Los niños de los países más pobres han sido quienes más han sufrido las consecuencias de la ayuda internacional deficiente.

En la Cumbre Mundial en favor de la Infancia también se prometió que se buscaría con carácter urgente una solución amplia y durable a los problemas de la deuda externa de los países en desarrollo. De los 30 países de bajos recursos que se estudiaron durante el decenio de 1990, dos de cada tres gastaron más en el servicio de la deuda externa que en los servicios sociales básicos, y en varios casos los pagos de los servicios de la deuda eran de tres a cinco veces superiores a las inversiones en los servicios sociales. Aunque se han tomado importantes iniciativas a fin de encontrar soluciones, como las Iniciativas para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados I y II, a principios de 2000 apenas cuatro países se habían beneficiado con esa reducción, mientras que a fines de ese año otros 22 países habían obtenido el derecho a reducciones similares. Aunque en estos últimos dos años se han logrado avances importantes, en los años transcurridos desde la Cumbre Mundial hasta entonces no se produjeron avances adecuados y oportunos en materia del alivio de la deuda.

El decenio de 1990 fue una época de extraordinario crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, a muchos de los niños más necesitados del mundo no se les ha dado la prometida "prioridad" en cuanto a la asignación de recursos. En estos años, los beneficios más importantes del crecimiento le han correspondido a una minoría, ha aumentado la desigualdad y se han empobrecido aun más muchas familias que ocupan los peldaños más bajos de la escala de ingresos.

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