Cumbre Mundial
Las actividades de seguimiento: la movilización de recursos
en favor de los niños
Entre las medidas más importantes requeridas por la Cumbre
Mundial en favor de la Infancia figuraron la reasignación
de fondos de los presupuestos gubernamentales y las políticas
orientadas a la reducción de la carga de la deuda. La Declaración
y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial incluyeron la promesa
de que cuando se asignaran fondos públicos se otorgaría
prioridad a los programas para la supervivencia, el desarrollo y
la protección de los niños. Los países desarrollados
se comprometieron a obrar de manera similar con respecto a sus presupuestos
de asistencia para el desarrollo. En la Cumbre Mundial se previó
que se realizarían todos los esfuerzos necesarios para garantizar
que los programas en pro de los niños fueran protegidos en
las épocas de austeridad y ajuste estructural.
La información parcial proveniente de fuentes nacionales
y de estudios internacionales sugiere que en algunos países
se ha producido un aumento en las asignaciones presupuestarias a
los servicios sociales básicos. También se tomaron
iniciativas destinadas a invertir en los niños y el desarrollo
humano los fondos suministrados por fuentes internacionales. Algunos
Gobiernos han creado en sus presupuestos rubros especiales dedicados
a los niños, a fin de dar mayor visibilidad a las cuestiones
relacionadas con la niñez y a fomentar el debate parlamentario
de esos temas. Otros han comenzado a integrar unos "análisis
sobre las consecuencias en los niños" en el proceso
de preparación de sus presupuestos, así como en la
elaboración de nuevas normas jurídicas, políticas
y programas, incluso en esferas como las políticas impositivas
y de seguridad social, que a simple vista no parecen relacionarse
directamente con los niños. El desarrollo de esos sistemas
de análisis puede aprovechar las experiencias de las evaluaciones
de muchos países sobre las consecuencias de determinadas
políticas en el medio ambiente o en los aspectos relacionados
con los géneros; y ofrece también la posibilidad de
incrementar la "visibilidad" de las cuestiones conectadas
con los niños en los procesos de asignación de recursos.
Sin embargo, esas tendencias positivas sólo han aflorado
en un número muy limitado de países. Muchas naciones
de bajos recursos y muchos países en transición continúan
informando que el principal obstáculo al mejoramiento de
la situación de los niños y las mujeres es aún
la falta de recursos. En algunos casos, las inversiones en los servicios
básicos para las comunidades más pobres han disminuido
en forma alarmante debido a una combinación de crisis políticas
y económicas, reformas financieras carentes de sensibilidad
social o ausencia general de interés en la pobreza en las
políticas nacionales. En algunos casos, los conflictos armados
han desviado un enorme caudal de recursos públicos, en desmedro
directo de la inversión social y económica. A pesar
de ello, algunos países han logrado aumentar la asignación
de recursos presupuestarios al desarrollo social aún en situaciones
de conflicto armado, o poco después de haberlas superado.
Ghana, la República Islámica del Irán, Mauricio,
Namibia y Túnez son ejemplos de países que han dado
prioridad a las inversiones sociales y han logrado resultados positivos
para los niños.
En 1995, la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social respaldó muchas de las
metas de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y dio su apoyo
a la Iniciativa 20/20. La aplicación plena de esa Iniciativa
podría haber ayudado a cumplir las promesas de la Cumbre
Mundial en favor de la Infancia. Sin embargo, un examen llevado
a cabo en 2000 sobre la puesta en práctica de la Iniciativa
indicó que sólo se obtuvieron progresos limitados.
Al mismo tiempo, como se describe en la parte I del capítulo
II de este informe, los países donantes en su conjunto no
han concretado ni se han acercado a la meta mundial de asignar el
0,7% de su PNB a la Asistencia Oficial para el Desarrollo, a pesar
de que varios países industrializados registran superávits
presupuestarios y crecimiento económico sin precedentes.
Muchos países menos adelantados han sido testigos de una
reducción de su Asistencia Oficial para el Desarrollo, y
no se ha avanzado en la conquista de la meta acordada a fin de que
se asigne entre el 0, 15 y el 0,2 % del PNB a los países
menos adelantados. Los niños de los países más
pobres han sido quienes más han sufrido las consecuencias
de la ayuda internacional deficiente.
En la Cumbre Mundial en favor de la Infancia también se
prometió que se buscaría con carácter urgente
una solución amplia y durable a los problemas de la deuda
externa de los países en desarrollo. De los 30 países
de bajos recursos que se estudiaron durante el decenio de 1990,
dos de cada tres gastaron más en el servicio de la deuda
externa que en los servicios sociales básicos, y en varios
casos los pagos de los servicios de la deuda eran de tres a cinco
veces superiores a las inversiones en los servicios sociales. Aunque
se han tomado importantes iniciativas a fin de encontrar soluciones,
como las Iniciativas
para la reducción de la deuda de los países pobres
muy endeudados I y II, a principios de 2000 apenas cuatro países
se habían beneficiado con esa reducción, mientras
que a fines de ese año otros 22 países habían
obtenido el derecho a reducciones similares. Aunque en estos últimos
dos años se han logrado avances importantes, en los años
transcurridos desde la Cumbre Mundial hasta entonces no se produjeron
avances adecuados y oportunos en materia del alivio de la deuda.
El decenio de 1990 fue una época de extraordinario crecimiento
de la economía mundial. Sin embargo, a muchos de los niños
más necesitados del mundo no se les ha dado la prometida
"prioridad" en cuanto a la asignación de recursos.
En estos años, los beneficios más importantes del
crecimiento le han correspondido a una minoría, ha aumentado
la desigualdad y se han empobrecido aun más muchas familias
que ocupan los peldaños más bajos de la escala de
ingresos.
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