Cumbre Mundial
Las actividades de seguimiento: mecanismos para responder ante
las situaciones de emergencia
Se instó a los países a que examinaran sus planes
de respuesta ante posibles desastres naturales y calamidades de
origen humano, que según la Cumbre Mundial, suelen afectar
en mayor grado a los niños y las mujeres. También
se solicitó que donde no existieran aun planes para hacer
frente a esos desastres, se los elaboraran.
La creciente complejidad de muchas situaciones de emergencia que
se suscitaron durante el decenio de 1990, así como el aumento
del número de los desastres naturales, que con frecuencia
tienen consecuencias devastadoras para muchos niños, ha dado
un carácter más urgente a la necesidad de contar con
dichos mecanismos de respuesta. Los sistemas nacionales de emergencia
deben ser dinámicos y flexibles, y deben contar con recursos
suficientes para dar respuesta a los crecientes niveles de vulnerabilidad
debidos a la densidad demográfica y a la degradación
del medio ambiente.
Aunque prácticamente todos los países cuentan ya
con sistemas de gestión de las situaciones de emergencia,
existen vastas diferencias entre sus respectivos niveles de recursos
y de capacidades. Bangladesh es un ejemplo de un país con
elevadas probabilidades de desastres que ha desarrollado un eficiente
sistema de alerta y respuesta ante las amenazas anuales de inundaciones
y otros desastres naturales, como los ciclones. China también
ha realizado avances notables con respecto al alivio de las consecuencias
de las inundaciones en las poblaciones afectadas. Y el eficaz sistema
de Botswana de asistencia a los damnificados por las sequías
ya ha cumplido más de dos decenios de existencia.
En los países en que se ha producido la descentralización
administrativa, algunas provincias o estados han desarrollado mayor
capacidad que otros, y quizás se deban realizar los ajustes
requeridos de las estrategias de respuesta ante los desastres. También
se ha intensificado la respuesta internacional, como lo demuestra
la Comunidad para el Desarrollo del África Austral, que ha
creado mecanismos nacionales e internacionales. Estos prestan especial
atención a la vigilancia de las sequías y a la situación
de las familias desplazadas por los mismos, y en la asistencia a
las familias amenazadas. Los funcionarios de la Comunidad para el
Desarrollo del África Austral se reúnen en forma periódica
y en alguna medida comparten recursos, como quedó demostrado
por la respuesta regional ante las inundaciones de 2000. Sin embargo,
tanto en África como en otras regiones hay aspectos a los
que se les debería prestar más atención, como
el intercambio de información y los sistemas de alerta. Mientras
tanto, los equipos interinstitucionales de las Naciones Unidas brindan
mayor respaldo a los Gobiernos nacionales con respecto a los preparativos
para las situaciones de emergencia y la capacidad de respuesta ante
las mismas, como en los casos del Nepal, Nigeria y Zimbabwe.
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