Cumbre Mundial
Las actividades de seguimiento: refuerzo de la recopilación
de datos, la vigilancia y la investigación
El Plan de Acción de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia
requirió que todos los países crearan los mecanismos
adecuados para recopilar, analizar y difundir de manera periódica
y oportuna los datos necesarios para vigilar los indicadores sociales
pertinentes relacionados con el bienestar de los niños. El
Plan de Acción también señaló la necesidad
de contar con datos estadísticos desagregados por género;
destacó la importancia de obtener información oportunamente,
e instó a los líderes y otros funcionarios a cargo
de la toma de decisiones a que examinaran los indicadores del desarrollo
humano con el mismo interés que los datos sobre el desarrollo
económico.
Durante el decenio de 1990, diversas conferencias internacionales
se hicieron eco de ese llamamiento en pro de la recolección,
el análisis y la difusión de los datos sociales desagregados
de manera periódica y oportuna, así como su mayor
empleo en los niveles subnacionales. La mayoría de los países
y regiones informa que la calidad, la disponibilidad y el empleo
de los datos sobre los niños y las mujeres han ido mejorando
consistentemente desde la Cumbre Mundial.
Gran parte de ese progreso se debe a los requisitos en materia
de vigilancia y presentación de informes que se establecieron
para las actividades de seguimiento de la Cumbre Mundial, como los
exámenes de mediados
del decenio y de fin del
decenio. Además, ese progreso se ha afirmado mediante
los procesos de presentaciones periódicas de informes que
establecieron los Estados partes de la Convención sobre los
Derechos del Niño; los exámenes llevados a cabo como
parte de las actividades de seguimiento de otras conferencias internacionales;
y por otros procesos de evaluación, tales como la evaluación
mundial de 2000 que llevó a cabo el Consejo de Colaboración
sobre Agua y Saneamiento.
Encuestas a base de Indicadores Múltiples (EIM)
En varios aspectos se han registrado notables esfuerzos por ampliar
las bases de datos sobre los niños y las mujeres y para desarrollar
la capacidad nacional en materia de recolección y análisis
de datos, entre ellos los relacionados con las Encuestas a base
de Indicadores Múltiples y las Encuestas Demográficas
y Sanitarias; por fomentar la coordinación intersectorial
e interinstitucional de la recolección de datos y de la elaboración
de indicadores por medio, por ejemplo, de los sistemas de evaluación
común para los países, el Marco de Asistencia de las
Naciones Unidas para el Desarrollo y la Educación para Todos;
por crear redes computerizadas de bases de datos, y por desarrollar
instrumentos originales y técnicas de participación
innovadoras para la recolección y el análisis de información
por parte de las partes interesadas, como los jóvenes, de
las encuestas de opinión de los niños y de "Las
Voces de los Pobres", del Banco Mundial.
Los Gobiernos han fortalecido los mecanismos ordinarios de presentación
de informes sobre los niños, mientras que los organismos
regionales e internacionales han dado su apoyo a la creación
de capacidad con respecto al desarrollo y la vigilancia de los indicadores
sociales, así como a la normalización de los mismos.
Los usuarios y productores de información y datos estadísticos
han colaborado en el desarrollo de políticas compartidas
de integración de las cuestiones relacionadas con el desarrollo
y los derechos humanos en la labor estadística. En los últimos
años se ha prestado especial atención a la elaboración
de indicadores y a la recolección de información en
esferas que son motivo de creciente preocupación, como las
que se relacionan con el trabajo infantil, los niños afectados
por los conflictos armados, el tráfico de niños y
la situación de los niños huérfanos y abandonados.
El análisis y la investigación han hecho posible una
mayor comprensión del derecho de los niños a contar
con un ámbito familiar y a que se les proteja contra el abuso
y el abandono.
Las ONG, las universidades y las instituciones dedicadas a la investigación
han participado tanto en la recolección de datos sobre los
niños como en el empleo de los mismos para la defensa de
la niñez y la elaboración de programas. Los medios
de comunicación han desempeñado un papel importante
en la difusión de la información con fines de promoción,
y han ayudado a dar mayor visibilidad en los debates nacionales
a las cuestiones relacionadas con los niños. En general,
existe mayor convicción de que los gobiernos deben rendir
cuentas de lo actuado con respecto a los niños, y se ha profundizado
el escrutinio público en ese sentido.
A pesar de esos claros avances, en diversos informes nacionales
y en otras aportaciones al examen del fin del decenio de la Cumbre
Mundial se señaló la necesidad de fortalecer aún
más la recolección y el análisis de datos.
En varios informes se hicieron notar las dificultades con que se
tropieza en las labores de vigilancia del progreso y en el establecimiento
de prioridades para el futuro cuando no se cuenta con datos de referencia
sólidos. En muchos países se continúa careciendo
de datos subnacionales fidedignos. En vista de la tendencia a la
rápida descentralización de la planificación
y la administración, en muchas regiones resulta especialmente
importante subsanar esa situación. La desagregación
de los indicadores principales sigue constituyendo un grave desafío,
ya que se trata de una debilidad que sigue frustrando los esfuerzos
por superar las desigualdades e individualizar a los niños
más amenazados. Se necesita con carácter urgente una
investigación más profunda sobre cuestiones tales
como las consecuencias de los conflictos armados y el VIH/SIDA,
la explotación económica y sexual y el tráfico
de niños. Otro desafío constante es la creación
de capacidad nacional para la recolección, el análisis
y la difusión de datos, y es probable que en el futuro se
haga necesario contar con apoyo internacional adecuado en varias
regiones.
|