Introducción
Examen del fin del decenio: los resultados
Con el fin de evaluar los avances logrados y los reveses
sufridos en la aplicación de la Declaración
y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial en favor
de la Infancia, en los ámbitos nacionales y regionales
se ha llevado a cabo un amplio proceso
de examen. Y respondiendo a una solicitud de la
Asamblea General, el Secretario General elaboró
un informe sobre la aplicación
de la Declaración y el Plan de Acción
de 1990.
Los exámenes y el informe trazan un panorama
de resultados desparejos. Aunque en diversos aspectos
se han realizado avances reales e importantes, también
se han registrado retrocesos que, en algunos casos,
han sido tan pronunciados que amenazan con eliminar
los avances anteriores.
Avances claros
- Desde la Cumbre Mundial, 155 países han aprobado
Programas Nacionales de Acción a fin de progresar
con respecto a las cuestiones de la niñez
- 63 países han conquistado el objetivo de
reducir en una tercera parte la mortalidad de los
niños menores de cinco años, mientras
que otros 100 la han disminuido en una quinta parte
- Durante el decenio se redujo en un 50% el número
de muertes de niños debidas a las enfermedades
diarreicas, lo que ha salvado millones de vidas jóvenes
- Los niveles elevados y sostenidos de inmunización
infantil han seguido salvando a millones de niños
en la mayoría de las regiones del mundo;
- La poliomielitis está a punto de ser eliminada,
y el número de casos de esa enfermedad en todo
el mundo ha disminuido en un 99% durante el último
decenio;
- En todo el mundo, hoy hay más niños
en la escuela que en cualquiera otra época,
y uno de los resultados de ello ha sido el aumento
de las tasas de alfabetización de los adultos
del 75% en 1990 al 79% en 2000;
- También se han registrado avances notables
en la lucha contra las enfermedades causadas por la
carencia de yodo, que es la causa principal del retraso
mental. Esos avances han hecho, posible que anualmente
se brinde protección a unos 90 millones de
recién nacidos por año.
Además, y gracias al mayor grado de conciencia
sobre los derechos de los niños que generó
la Convención sobre los Derechos del Niño,
que ha sido ratificada casi universalmente, se denuncian
de manera más sistemática las violaciones
más conspicuas de esos derechos, y se toman medidas
para eliminarlas. Las ONG y los medios de comunicación
desempeñan un papel cada vez más activo
en lo que respecta a llamar la atención del público
acerca de la necesidad de proteger a los niños.
Sin duda, los niños ocupan hoy un lugar mucho
más prominente en los temarios políticos
nacionales y mundiales. El propio Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas se ha hecho eco de las cuestiones
de la niñez, especialmente con respecto a los
niños en los conflictos armados.
La vigilancia de los problemas
Sin embargo, es mucho lo que queda por hacer.
- Aún mueren anualmente más de 10 millones
niños, con frecuencia debido a enfermedades
fácilmente prevenibles
- Unos 150 millones de niños sufren desnutrición;
- Más de 100 millones de niños no asisten
a clases, y de ellos, un 60% son niñas;
- Durante el decenio pasado, unos dos millones de
niños han muerto en los conflictos armados,
mientras que muchos otros han quedado discapacitados
o han sufrido traumas psicológicos;
- Más de 10.000 niños mueren o quedan
lesionados anualmente debido a las minas terrestres;
- De los 35 millones de personas que sufren desplazamiento
interno o son refugiadas en el mundo, un 80% está
constituido por niños y mujeres;
- Un número creciente de niños también
es víctima del abuso, el abandono y la explotación.
El tráfico de niños y de mujeres para
su explotación sexual, por ejemplo, ha llegado
a niveles alarmantes. Se calcula que unos 30 millones
de niños son víctimas de los traficantes,
quienes casi invariablemente eluden el castigo;
- Según la Organización Internacional
del Trabajo, unos 250 millones de niños de
5 a 14 años trabajan, y de ellos, entre 50
y 60 millones lo hacen en condiciones intolerables
de explotación;
- Y la epidemia del VIH/SIDA ha alcanzado niveles
que exceden los pronósticos más pesimistas
del decenio de 1990 y amenazan los avances logrados
durante varios decenios en materia de la supervivencia
y el desarrollo de los niños, especialmente
en África al sur del Sahara. En la mayoría
de los países afectados, entre la mitad y dos
terceras partes de los niños que hoy tienen
15 años morirán debido a esa enfermedad.
El SIDA ya ha dejado huérfanos a más
de 13 millones de niños, y para fines del decenio
el número de huérfanos del SIDA se podría
elevar a 30 millones.
La regeneración de la voluntad política
La Sesión Especial en favor de la Infancia debe
estar orientada a la regeneración de la voluntad
política y el compromiso requeridos para enfrentar
los desafíos restantes y las nuevas cuestiones
que afecten el bienestar de nuestros niños.
Todos los esfuerzos en pro del desarrollo deben otorgar
carácter prioritario a las necesidades y los
derechos de los niños; las vidas de todos los
niños deben comenzar de la manera más
auspiciosa posible y todos los niños deben recibir
una educación básica de buena calidad.
Los adolescentes deben contar con todas las oportunidades
posibles de desarrollar plenamente su potencial y de
participar de manera significativa en la sociedad.
Cuando se los compara con lo que se gasta en armamentos
y en artículos de consumo lujosos, los recursos
necesarios para satisfacer las necesidades básicas
de los niños son modestos y asequibles. Lo que
se requiere es una modificación profunda de las
políticas nacionales de inversión, de
manera que beneficien a los niños. Los dirigentes
gubernamentales y de la sociedad civil de todos los
niveles deben ejercer la voluntad política necesaria
para lograr ese cambio. Y la Sesión Especial
representa la mejor oportunidad para que demuestren
que lo están haciendo.
Prioridades para la acción
Para el nuevo decenio se han propuesto cuatro prioridades:
la promoción de las vidas saludables; la educación
de buena calidad; la protección de los niños
del abuso, la explotación y la violencia, y la
lucha contra el VIH/SIDA y contra la amenaza que esa
infección representa para los niños. Se
trata, indudablemente, de las cuestiones más
urgentes que se deben tener en cuenta para satisfacer
las necesidades de los niños.
Y, por supuesto, el aumento del bienestar de los niños
representa también un notable avance para el
desarrollo humano en general. Los niños son quienes
forjarán el futuro del mundo, y con ellos se
podrán interrumpir los ciclos de pobreza, exclusión,
intolerancia y discriminación que amenazan a
las siguientes generaciones.
La humanidad cuenta con los conocimientos, los recursos
y las estrategias para pasar a la acción. Ya
no se trata de saber qué se puede hacer, sino
de qué se debe hacer con carácter prioritario.
No hay ninguna cuestión que revista mayor importancia
que la supervivencia y el desarrollo armonioso de nuestros
niños.
(Fuente: Introducción al informe del Secretario
General "Nosotros los niños" Examen
del fin del decenio de los resultados de la Cumbre Mundial
en favor de la Infancia, por Louise Fréchette,
Subsecretaria General de las Naciones Unidas.)
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