
ResumenEducación para Todos: Convertir un derecho en una realidad
Cerca de 1.000 millones de personas dos tercios de ellas mujeres van a entrar en el siglo XXI sin los conocimientos necesarios para leer un libro o firmar con su nombre, y mucho menos para manejar una computadora o comprender un simple formulario. Y estas personas, tal como ocurre hoy en día, vivirán en una pobreza más desesperada y en un peor estado de salud que aquellos que sí pueden realizar las tareas mencionadas. Son los analfabetos funcionales del mundo, y su número es cada vez mayor. Las consecuencias del analfabetismo son profundas, e incluso pueden llegar a poner en peligro las vidas de quienes padecen esta lacra. Se derivan de la denegación de un derecho fundamental: el derecho a la educación, proclamado en diversos acuerdos que abarcan desde la Declaración Universal de Derechos Humanos, con 50 años de antigüedad, hasta la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, el instrumento de derechos humanos que más ratificaciones ha recibido en toda la historia. Este derecho ha sido un tema de debate en numerosas reuniones internacionales durante los últimos 50 años y en todas las cumbres y conferencias de las Naciones Unidas durante el decenio pasado. El Estado Mundial de la Infancia 1999, escrito por Carol Bellamy, insta a que se amplíe la revolución en la educación que ya se está produciendo en todo el mundo. Esta revolución tiene dos criterios: acceso a un aprendizaje de alta calidad y un enfoque basado en los derechos del niño. El informe subraya algunos ejemplos cruciales que reflejan tanto la experiencia de determinadas escuelas como de sistemas nacionales de educación que están aplicando estos criterios. Lo único que falta, asegura el informe, es la voluntad política y los recursos necesarios para ampliar estos beneficios en materia de educación a todos los niños del mundo. |
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