Estado Mundial de la Infancia

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Crónica

Educar a las niñas: Cambiar las vidas de las generaciones venideras

P: ¿Por qué educar a las niñas?

R: Porque es su derecho humano. También porque las mujeres educadas tienen menos posibilidades de que las opriman o las exploten y más posibilidades de participar en los procesos políticos. Además, suelen tener familias más reducidas e hijos más saludables y mejor educados.

El derecho a la educación de las niñas en una escuela comunitaria de Egipto   Copyright © UNICEF/98-0402/GoodsmithEn muchos poblados de Bihar (India), no hay mujeres que sepan leer o escribir. Aquí, como en otros seis estados del país, el programa Mahila Samakhya ha movilizado a las mujeres para que se agrupen en colectivos donde les enseñan las aptitudes necesarias para participar en el proceso de toma de decisiones que influye en la vida de sus familias. Cinco mil pobladoras han recibido estos servicios desde 1992. Inevitablemente, las mujeres, que han ampliado sus medios de acción por medio del programa, exigen una educación para sus hijos, especialmente para sus hijas.

Del mismo modo, antiguas tradiciones que regulaban la vida de las niñas y las mujeres son ahora menos sólidas en algunas zonas rurales del Alto Egipto, donde más de medio millón de niñas de 6 a 10 años de edad no asistían a la escuela a comienzos de este decenio. Con la asistencia del Gobierno, las comunidades asumieron la responsabilidad de gestionar sus escuelas. Capacitaron a mujeres jóvenes de la zona como maestras, reunieron un grupo de estudiantes compuesto por un 80% de niñas y crearon un plan de estudios pertinente y flexible que sirve de modelo para las escuelas oficiales.

En Burkina Faso, sólo un 9% de las mujeres mayores de 15 años saben leer y escribir y sólo un 24% de las niñas en edad escolar primaria están matriculadas. Pero las madres de este país africano han decidido rechazar el analfabetismo como una ley de vida inevitable para sus hijas. Han organizado 23 asociaciones de madres de alumnas para supervisar la matriculación de las niñas y, como resultado de sus actividades desde 1992, tanto la asistencia como el rendimiento de las jóvenes ha mejorado.

Por medio de iniciativas como ésta, respaldadas por el Programa de Educación de las Niñas del UNICEF, de ámbito mundial, el mundo está contribuyendo a transformar el preocupante estado de la educación de las niñas. Cincuenta años después de que la educación fuera considerada como un Derecho en la Declaración Universal de Derechos Humanos, un decenio después de que este derecho fuera reafirmado para todos los niños, sin discriminación, en la Convención sobre los Derechos del Niño, y 10 años después de que la educación de las niñas fuera considerada como "la prioridad más urgente" en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, celebrada en Jomtien (Tailandia), las niñas de todo el planeta no pueden ejercer su derecho a la educación con la misma facilidad que los varones. De los más de 130 millones de niños de 6 a 11 años que no asisten a la escuela en el mundo en desarrollo, cerca de dos tercios son niñas.

Sin capacidad para leer y escribir, las niñas y las mujeres enfrentan un futuro oscuro donde prima la dependencia; y sin mujeres alfabetizadas, los países enfrentan un obstáculo innecesario en su desarrollo económico. Numerosos estudios han demostrado la relación entre la condición de la mujer en materia de educación y todos los indicadores sociales. En un discurso pronunciado en 1992, Lawrence H. Summers, entonces Vicepresidente y Economista Principal del Banco Mundial, aseguró que la “la inversión en la educación de las niñas podría muy bien ser la inversión con mayor rentabilidad disponible en el mundo en desarrollo”.

En este contexto, las niñas y las mujeres y los propios países de África al sur del Sahara, Asia meridional y el Oriente Medio y África septentrional, se encuentran particularmente comprometidos. En cada una de estas regiones, menos del 50% de la población femenina puede leer y escribir.

La estrategia del UNICEF es conseguir que haya más niñas en las escuelas y mantenerlas allí mediante la incorporación en las aulas de un enfoque sensible al género. Con un enfoque de este tipo, los temas a estudiar tienen relación con las vidas de los estudiantes, la relación entre profesor y alumno es mutuamente respetuosa, los profesores alientan a los estudiantes a que participen en lugar de escuchar pasivamente y de este modo se reafirma su contribución. Ya que este enfoque beneficia realmente a los niños tanto varones como niñas por igual, una mejora en la educación de las niñas es tanto un fin en sí mismo como un medio para asegurar que se alcanza la meta establecida en Jomtien: Educación para Todos. Con Canadá y Noruega como los principales países donantes, se llevan a cabo iniciativas en 52 países, incluidos varios de África al sur del Sahara, Asia meridional y el Oriente Medio y África septentrional.

Los enfoques varían según las necesidades de los países. En Asia, el programa del UNICEF respalda el proyecto de educación Bihar en la India, que hace un especial hincapié en la ampliación de los medios de acción de las mujeres. En África, el UNICEF apoya la Iniciativa de Educación de las Niñas Africanas, con su interés en asegurar el acceso de las niñas a las escuelas primarias. Y en Egipto, uno de los países seleccionados por el UNICEF y otras organizaciones para la aplicación de la Educación para Todos, no solamente las niñas acuden a las escuelas comunitarias, sino que también alientan a sus madres a que acudan a clases de alfabetización.

Las consecuencias son profundas. Una joven madre egipcia le dijo a un equipo de evaluación que una vez que aprendió a leer y escribir. “nadie podía compararla con el búfalo de la granja”. Para ella, aprender a leer y escribir significó que había obtenido su “humanidad plena”.

  • Cerca de una cuarta parte de la población de adultos del mundo, dos tercios de ellos mujeres, no pueden leer ni escribir.
  • No sólo menos niñas que niños se matriculan en la escuela, sino que más niñas abandonan la enseñanza, repiten grados o no los terminan.
  • Un 96% de los niños del mundo viven en países cuyos gobiernos han ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño.

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