
Lograr que la ciencia rinda frutosLos éxitos dimanados de los adelantos científicos y tecnológicos han dado pie a nuevas esperanzas de lograr vidas más saludables y productivas, tanto para los niños como para los adultos. A continuación se describen algunos adelantos que están contribuyendo, o que tal vez contribuyan en el futuro, a conformar acciones concretas para reducir la desnutrición. Inmunodeficiencia adquirida a raíz de la nutrición En todo el mundo hay 23 millones de personas cuyos sistemas inmunológicos han sido dañados por el VIH. Es menos sabido que la desnutrición afecta los sistemas inmunológicos de al menos 100 millones de niños de corta edad y varios millones de embarazadas, ninguno de ellos infectado por el VIH. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el SIDA, la cura de la inmunodeficiencia debida a la desnutrición se ha conocido durante siglos: se logra asegurando un régimen alimentario suficiente que contenga todos los nutrientes imprescindibles. Hoy en día se están adquiriendo mayores conocimientos acerca del papel específico de cada uno de los nutrientes en el funcionamiento del sistema inmunológico.
En la actualidad, los resultados de una docena de estudios sobre el terreno realizados en el Brasil, Ghana, la India, Indonesia, Nepal y otros países, indican que al agregar suplementos a los regímenes alimentarios de los niños en situación de riesgo de carencia de vitamina A es posible reducir en un 35 a un 50% la tasa de mortalidad debida a las diarreas, y la vitamina puede reducir casi a la mitad las muertes debidas al sarampión. El zinc es imprescindible para el crecimiento y el desarrollo de las células y el funcionamiento del sistema inmunológico. Las pruebas médicas ya han demostrado que pueden lograrse reducciones de alrededor de un tercio en la duración y la gravedad de episodios de diarrea en niños que reciben suplementos de zinc, y una disminución de hasta un promedio de un 12% en la incidencia de neumonía. En esas investigaciones, los suplementos de zinc fueron más beneficiosos para los niños que inicialmente padecían mayor desnutrición. La nutrición y el SIDA Actualmente se está investigando el papel de la nutrición en la prevención de las infecciones, como una posible manera de contribuir a reducir la proliferación del SIDA. Tal vez la vitamina A forme parte del arsenal necesario para combatir el VIH que, según se prevé, a comienzos del próximo siglo habrá infectado a entre 4 y 5 millones de niños. En un estudio acerca de mujeres infectadas con el VIH realizado en 1994 en Malawi se comprobó que un 32% de las que habían carecido de vitamina A durante el embarazo habían transmitido el VIH a sus hijos. En cambio, sólo un 7% de las mujeres infectadas con el VIH pero dotadas de suficientes niveles de vitamina A habían hecho lo propio. Sobre la base de las conclusiones de los primeros estudios y para demostrar una relación causal entre la vitamina A y la transmisión del VIH recientemente se realizaron cuatro estudios clínicos para determinar las tasas de transmisión del VIH en mujeres que habían recibido suplementos de vitamina A durante el segundo o el tercer trimestre del embarazo. Utilización de la nutrición para reducir las defunciones derivadas de la maternidad La mortalidad derivada de la maternidad es una tragedia social, económica y de salud pública, ya que la vasta mayoría de las pérdidas anuales de 585.000 vidas de madres en todo el mundo podrían prevenirse. El parto obstruido tiene mayores probabilidades de ocurrir en mujeres cuyo crecimiento quedó retardado en la infancia. Se calcula que tal vez la anemia sea responsable de hasta un 20% de la mortalidad derivada de la maternidad. Ya hay programas para reducir la anemia en las mujeres embarazadas, pero es necesario intensificar los esfuerzos, no sólo para que los programas de administración de suplementos de hierro y folato sean más eficaces, sino también para mejorar el tratamiento y la prevención del paludismo y la anquilostomiasis, enfermedades que también contribuyen a la anemia de las madres. Algunas relaciones entre la nutrición y la mortalidad derivada de la maternidad que se sugieren a continuación aún no han sido demostradas en forma incontestable ni tampoco son parte de actividades programáticas, pero entrañan grandes promesas para el futuro.
El amamantamiento también es bueno para la salud de las madres Al iniciar el amamantamiento inmediatamente después del parto, como lo hacen la mayoría de las mujeres en los hospitales amigos del lactante, se estimula la contracción del útero y se reduce la pérdida de sangre. Un estudio realizado recientemente en los Estados Unidos sobre una muestra de gran magnitud demostró que las mujeres que amamantan a sus hijos tienen un riesgo menor de cáncer de mama en la etapa premenopáusica y que cuanto más largo sea el período de amamantamiento, tanto menor es el riesgo. Prevención de las enfermedades crónicas Se considera que, en gran medida, las enfermedades degenerativas crónicas son enfermedades de la riqueza. Por otra parte, se aduce que esas enfermedades crónicas también pueden ser en gran medida consecuencia de la pobreza, en particular, la pobreza en las primeras etapas de la vida y durante el desarrollo del feto. Esta hipótesis es particularmente interesante habida cuenta de que las enfermedades isquémicas del corazón serán en el año 2020, según las proyecciones, la principal causa de defunción y discapacidad en todo el mundo. Más de 30 estudios realizados en todo el mundo han indicado que los niños con bajo peso al nacer que no han nacido prematuramente tienen una más alta incidencia de hipertensión cuando son mayores que los que han nacido con peso normal. El bajo peso al nacer, así como la delgadez al nacer, también se han correlacionado con la intolerancia a la glucosa en la infancia y con la diabetes no insulinodependiente en etapas posteriores de la vida. En la región central de la India, un ambicioso estudio de más de 800 mujeres está supervisando las repercusiones de la nutrición de la madre sobre la aparición de diabetes, hipertensión y enfermedades coronarias en los hijos, cuando éstos llegan a la edad adulta. Una interesante conclusión inicial sugiere que el peso al nacer está fuertemente asociado con el tamaño de la madre, no sólo el peso que ha ganado durante el embarazo, que es un bien conocido determinante del tamaño del recién nacido, sino también su peso, su altura, su porcentaje de grasa corporal y su circunferencia craneal antes de la concepción. Esas comprobaciones iniciales tienden a apoyar la premisa de que para lograr un niño resistente es necesaria toda una vida de buena nutrición en la embarazada. Nuevas maneras de reducir el número de defunciones debidas a la desnutrición en situaciones de emergencia En los últimos años se utiliza un nuevo protocolo que está mejorando el tratamiento de la desnutrición grave. Este protocolo recomienda leche para las etapas tempranas de la alimentación terapéutica, fortalecida con aceite y una combinación de vitaminas y minerales, para responder al especial desequilibrio de micronutrientes concomitante de la desnutrición grave. Otro cambio importante es una nueva recomendación de que se modifique la composición estándar de las sales de rehidratación oral (SRO) para responder a las necesidades especiales en materia de electrolitos de los niños víctimas de desnutrición grave. Las SRO modificadas, conocidas por su sigla en inglés ReSoMal (solución rehidratante para la desnutrición), reducen esos riesgos; contienen más potasio que las SRO estándar y diferentes concentraciones de elementos. En el nuevo protocolo también recomienda la necesidad de una atención rápida a factores clínicos como la baja temperatura corporal (hipotermia) y el bajo tenor de azúcar corporal (hipoglucemia), así como factores menos estrictamente médicos como satisfacer las mayores necesidades de los niños desnutridos de recibir apoyo emocional, estímulo intelectual y juego. Nuevas maneras de medir la desnutrición A continuación se indican algunos de los nuevos instrumentos que tienen buenas posibilidades.
Nuevas maneras de enriquecer los regímenes alimentarios La investigación agronómica está tratando de obtener cultivos de alimentos básicos que contengan mayores cantidades de micronutrientes esenciales, o cantidades menores de fitato, unas sustancias que dificultan la biodisponibilidad de algunos minerales importantes. El Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agronómicas Internacionales, integrado por 17 centros de investigaciones que cuentan con financiación internacional, está coordinando acciones mundiales para mejorar el contenido en micronutrientes de cinco importantes cultivos básicos: arroz, trigo, maíz, frijoles y mandioca. En algunos países desarrollados ya se han logrado cosechas de ese tipo: por ejemplo, en Australia se cultiva trigo con alto contenido de zinc. Según las estimaciones, en los países en desarrollo llevará entre 6 y 10 años lograr cultivar nuevas plantas comparables. Medidas más eficaces para mejorar la nutrición Los adelantos técnicos descritos en este informe, trátese de nuevas investigaciones sobre nutrición y enfermedad o mejores maneras de detectar problemas, no son soluciones mágicas. Sólo contribuirán a una mejora sostenible de la nutrición si se fomenta la capacidad de la gente, incluidos los pobres, para evaluar y analizar las causas de la desnutrición que los rodean, y planificar y poner en práctica las respuestas apropiadas. Ninguna de las acciones de prevención y apoyo para promover el crecimiento y el desarrollo del niño descritas en este informe requieren la presencia de un médico, o una enfermera, o un educador capacitado. Es posible ayudar a las comunidades a que se organicen a sí mismas para proporcionar o administrar esos servicios y en la mayoría de las comunidades ya hay grupos que pueden asumir esas responsabilidades. A menudo se ha afirmado que responder a este reto es cuestión de voluntad política. En una economía mundial cuya magnitud es de 28 billones de dólares, evidentemente el problema no es la falta de recursos; pero puede ser más útil considerar el reto como una cuestión de opción política. Los gobiernos de países tanto ricos como pobres pueden optar por permitir que los niños resulten intelectualmente menoscabados, físicamente retardados y vulnerables a las enfermedades en la infancia y más adelante. Éste es el precio de hacer poco o nada para asegurar una buena nutrición. Pero los gobiernos podrían, por el contrario, decidirse a actuar para consolidar las lecciones ya obtenidas acerca de la reducción de la desnutrición. Podrían hacer todo lo posible para desencadenar acciones masivas cuyo éxito está evidentemente asegurado y que pueden ser realizadas por las propias comunidades; y podrían alentar la investigación sobre nuevas y mejores acciones y su puesta en práctica. |
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