El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Panel 9

La triple A se arraiga en Omán

Foto: Una mujer revisa un gráfico del crecimiento con un asesor voluntario en materia de nutrición, como parte de un esfuerzo con base en la comunidad dirigido a fomentar una mejor nutrición infantil en Omán.

En los últimos 27 años, Omán ha realizado grandes adelantos en materia de supervivencia y desarrollo de la infancia. La mortalidad infantil disminuyó de 215 por cada 1.000 niños nacidos vivos en 1970 a 25 en 1995. La matriculación en la escuela, sobre todo entre las niñas, ha aumentado de forma asombrosa. En 1995, el PNB por habitante de Omán fue de 4.829 dólares. Aunque es indudable que los ingresos por concepto del petróleo han constituido la base económica de los adelantos logrados, éstos no hubiesen sido posibles sin la dedicación del Gobierno al mejoramiento de las vidas de las personas.

En materia de nutrición infantil el adelanto ha sido más lento, sin embargo. Con el apoyo del UNICEF, el Ministerio de Salud viene trabajando desde 1993 para enfrentar este problema. A fin de mejorar la nutrición de los niños, se ha creado un programa de vigilancia del crecimiento, asesoramiento y educación en materia de nutrición, con base en la comunidad. Particular atención se está prestando a 105 aldeas de Al Dakhiliya, una región árida y rocosa casi en el centro del país donde un estudio realizado en 1995 descubrió que cerca de la tercera parte de los niños menores de 5 años tenían un peso inferior al normal.

Los resultados obtenidos hasta la fecha son impresionantes. Una evaluación efectuada en 1996 indica que la cantidad de niños con peso inferior al normal ha disminuido considerablemente desde que empezó el proyecto. Otra evaluación, hecha pocos meses después, dice que el proyecto tiene metas muy claras, que está bien administrado y que está indudablemente impulsando un mejoramiento de la nutrición a nivel nacional. Tanto las madres como los voluntarios comunitarios mostraban un alto grado de motivación, dedicación y participación. Además, el programa ofrece a las mujeres la oportunidad de conocerse y descubrir que tienen intereses en común, a la vez que ayudan a sus hijos a crecer saludables.

El motor del programa es la llamada “tres A”. Se trata de una técnica de solución de problemas basada en la repetición de tres pasos consecutivos, todos los cuales empiezan con la letra “A”: apreciación del problema, análisis de sus causas, y acción para mejorar la nutrición infantil. Es un proceso iterativo por el que se repite constantemente ese ciclo, volviéndose a apreciar, analizar y actuar, a fin de modificar y mejorar constantemente los enfoques adoptados.

Conforme a este modelo, los habitantes de las pequeñas aldeas y de los asentamientos nómadas y seminómadas de Al Dakhiliya han participado desde el principio en el programa, asistiendo a reuniones para determinar cuáles son los problemas, examinar las soluciones posibles y seleccionar de entre ellos a los voluntarios de los que dependerá este esfuerzo.

Cada mes, por toda la región, en reuniones públicas o durante visitas a los hogares, esos voluntarios pesan a los niños y documentan su crecimiento, enviando a los más enflaquecidos a centros de atención de la salud. Los voluntarios explican a las familias cómo alimentar a los niños y cuidarlos mejor, cómo mantenerlos saludables y ocuparse de ellos cuando se enferman, y cómo espaciar los nacimientos. También refuerzan otras actividades de salud pública, alentando a las mujeres embarazadas a inscribirse temprano para el cuidado prenatal, por ejemplo, y ayudando en campañas comunitarias de inmunización y en los días nacionales de la salud.

Se ha traído a instructores regionales para que les enseñen a los voluntarios acerca de la frecuencia y causa de la desnutrición y sobre cómo mejorar y apoyar las prácticas apropiadas de alimentación y atención, usando la metodología de las tres “A” para resolver los problemas. El coordinador del programa a nivel regional se ocupa de vincular a las comunidades con las estructuras de apoyo al programa a nivel nacional y supervisa, vigila y capacita a los instructores. También hay coordinadores del programa a nivel de distrito. Por último, los equipos de trabajadores de la salud de centros de atención de la salud cercanos respaldan, asimismo, a los voluntarios.

Se ha creado también un sistema de evaluación de la nutrición. En sesiones de peso mensuales, los voluntarios llenan planillas con datos sobre cada uno de los niños, en las que apuntan su edad y peso. La información sobre el estado nutricional de todos los niños de la aldea se copia en la planilla que los voluntarios envían una vez al mes al supervisor de salud del distrito, quien a su vez informa sobre la situación en su distrito al coordinador regional.

Los cambios tangibles en la condición de las familias y los niños de Al Dakhiliya han sido tan positivos que el programa está llevándose a otras aldeas de la región y a cinco otras regiones del país.

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