El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 8

El UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos

El Programa Mundial de Alimentos (PMA), el organismo del sistema de las Naciones Unidas dedicado a la asistencia alimentaria que entró en funciones en 1963, es hoy la mayor organización del mundo en su género. El PMA responde a las necesidades en materia de alimentos que surgen de las situaciones de emergencia y de las circunstancias relacionadas con el desarrollo, y a menudo colabora con otros dos organismos que tienen su sede en Roma: la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

El PMA suministra tres tipos de ayuda alimentaria: raciones de emergencia para los damnificados por desastres naturales o provocados por el hombre (el programa “Alimentos para la vida”); asistencia alimentaria que se distribuye en clínicas de salud, escuelas y otros centros comunitarios a sectores de la población especialmente vulnerables (el programa “Alimentos para el crecimiento económico”); y raciones de alimentos que se entregan a cambio de trabajo en proyectos de desarrollo (el programa “Alimentos a cambio de trabajo”). En las tres categorías mencionadas, una parte importante de las labores del PMA están relacionadas con las prioridades del UNICEF y con los esfuerzos de esta organización.

Los vínculos entre el PMA y el UNICEF no se limitan a los aspectos de coordinación organizativa. Ambas entidades realizan tareas que se complementan mutuamente, además de tener metas fundamentales en común. Tanto el UNICEF como el PMA sostienen que a pesar de que los niños representan el futuro de cada comunidad, hoy en día constituyen el sector más vulnerable de la sociedad. En conjunto, ambas organizaciones disponen de los medios para atacar la desnutrición garantizando el acceso a la nutrición adecuada —que comprende la alimentación, la salud y la atención— y para trabajar como aliadas en pro de la eliminación del hambre.

En las situaciones de crisis que requieren la asistencia del programa “Alimentos para la vida”, el UNICEF y el PMA colaboran para suministrar nutrición terapéutica y suplementaria que salve las vidas de los niños de corta edad durante las situaciones de emergencia, tal como sucedió recientemente en los países de la ex Yugoslavia. También hacen causa común en cuestiones de logística, como ocurrió, por ejemplo, en Uganda, donde el PMA almacenó cajas de salud y suministros de alimentos suplementarios del UNICEF, que posteriormente transportó a Rwanda con motivo del inesperado regreso de los refugiados a ese país a finales de 1996. Y ambas organizaciones cooperan también en las evaluaciones conjuntas de los problemas de la nutrición inadecuada y de los recursos prioritarios que se requieren para resolver esos problemas, como sucedió en septiembre de 1997, cuando el PMA y el UNICEF llevaron a cabo una evaluación sobre la situación en materia de nutrición en la República Popular Democrática de Corea. Ambas organizaciones, junto a varias ONG y homólogos, realizan anualmente misiones de evaluación de las necesidades en la región meridional del Sudán, donde no sólo se analiza la seguridad alimentaria sino también la “seguridad sanitaria” con relación a la situación en materia de nutrición y el nivel de acceso de la población a los servicios de atención de la salud.

El UNICEF y el PMA también colaboran en proyectos posbélicos, como la desmovilización de los niños soldados. En Bukavu, una localidad de la región oriental de la República Democrática del Congo, el PMA distribuye alimentos en un centro que estableció el UNICEF para ayudar a que los niños ex combatientes en el conflicto civil se reintegren a la sociedad.

El programa “Alimentos para el crecimiento económico”, que es el componente central de una de las mayores prioridades del PMA, tiene mucho que ver con las cuestiones que atañen al UNICEF. La asistencia alimentaria de este tipo beneficia a madres e hijos y a otros segmentos vulnerables en épocas muy críticas. En 1994, el UNICEF colaboró estrechamente con el PMA en Zambia para garantizar la adecuada elaboración y fortificación de un suplemento alimentario destinado a prevenir la desnutrición de los niños de corta edad durante un período prolongado de sequía. El suministro de ese suplemento con alto contenido proteínico y energético formó parte de un programa coordinado para suministrar tanto alimentos como atención de la salud a niños que corrían peligro de desnutrición especialmente grave.

En Madagascar, el UNICEF y el PMA han aunado esfuerzos para rehabilitar escuelas en los parajes más pobres de la región meridional del país. El UNICEF suministra juegos de materiales educativos, mientras que el PMA aporta los almuerzos escolares.

También colaboran ambos organismos en proyectos de “Alimentos a cambio de trabajo” en aquellos casos en que la asistencia de ese tipo coincide con la misión del UNICEF. En Malawi, por ejemplo, tras la instauración del sistema de instrucción primaria gratuita en 1994, el PMA primero y posteriormente el UNICEF crearon un programa de nutrición escolar orientado a fomentar la permanencia de los niños en la escuela. Mediante ese programa, las madres que preparan los almuerzos escolares reciben un estipendio alimentario.

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