El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 5

Crecimiento y saneamiento:
¿Podemos aprender de los pollos?

Foto: Las condiciones de vida antihigiénicas provocan enfermedades que amenazan la existencia de los niños y su crecimiento. Nuevas investigaciones indican que un medio ambiente antihigiénico influye en el crecimiento incluso antes de que se produzca ninguna infección aguda.

Hace ya tiempo que los granjeros que crían aves de corral saben que un pollo que vive en un entorno sucio crece deficientemente y que, si bien no siempre está claramente enfermo, gana poco peso.

¿Tiene esto alguna relación con el crecimiento de los niños? Puesto que el crecimiento, como otros resultados de la nutrición, está determinado muy directamente por la dieta y el estado de salud, la respuesta, al menos en parte, ha de ser afirmativa. Las enfermedades infecciosas —que se propagan más fácilmente en condiciones insalubres— causan una ingesta alimentaria menor y hacen que los nutrientes ingeridos sean de poca utilidad. Ello, a su vez, produce una menor resistencia a la infección, y así sucesivamente, en un círculo vicioso entre el régimen alimentario y la infección (Gráfico 6).

Los estudios de los que disponemos en la actualidad parecen indicar que un entorno insalubre puede tener efectos más graves que los atribuidos a brotes específicos de una enfermedad. Los investigadores creen que niños que viven en esas condiciones pueden sufrir problemas de baja intensidad pero casi constantes en sus sistemas inmunológicos, que merman su crecimiento, tal como se demostró en el caso de las aves de granja. El Dr. Noel Solomons, del Centro de Estudios de Deficiencias Sensoriales, Envejecimiento y Metabolismo, y otros colegas sugieren que, además de existir niños sanos (que no presentan enfermedad clínica) y niños aquejados de infecciones graves (con síntomas de enfermedad fácilmente detectables), existe otra categoría de "infectados no aparentes". Los niños con infecciones que no son aparentes no ofrecen síntomas de enfermedad clínica, pero algunos de sus indicadores inmunológicos presentan niveles anormales. Estas infecciones inaparentes y la crónica estimulación de baja intensidad de su sistema inmunológico, junto a las condiciones insalubres de vida, pueden indicar que los nutrientes se destinan a apoyar la respuesta inmune del organismo en vez de contribuir al crecimiento.

Aunque tanto en el Asia meridional como en el África al sur del Sahara hay pobreza, las tasas de desnutrición, y especialmente el retraso en el crecimiento, son mucho mayores en el Asia meridional. Se han propuesto diversas hipótesis para explicar esta diferencia, y una de ellas es que ello se debe tanto a las peores condiciones de saneamiento y prácticas higiénicas como a que tanto la densidad de población como la superpoblación son mucho mayores en el Asia meridional.

Sin duda, los peligros que entraña la escasez de agua potable son bien conocidos. Un reciente análisis de los datos recopilados por los Demographic and Health Surveys, un proyecto que cuenta con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), indica que los beneficios sanitarios y en materia de nutrición que se obtienen cuando se mejora el saneamiento, especialmente el de excrementos, pueden superar incluso a los que se derivan únicamente de la mejora del suministro de agua potable.

Un grupo dirigido por el Dr. Reynaldo Martorell, de la Emory University (Estados Unidos), ha preparado un estudio que arrojará luz sobre la relación existente entre el saneamiento y el retraso en el crecimiento. Este estudio seguirá a 800 niños en dos localizaciones del Asia meridional y a 800 más en otras dos del África al sur del Sáhara, desde el momento en que sus madres quedan embarazadas hasta que tengan 2 años de edad, y recopilará gran cantidad de datos diferentes sobre saneamiento, prácticas higiénicas y otros aspectos del entorno del hogar. Se medirá con frecuencia el crecimiento del niño, y se anotarán indicadores sobre prácticas alimenticias, calidad del régimen alimentario, enfermedades y otros factores. El UNICEF está ayudando a conseguir los fondos necesarios para financiar este estudio.

Establecer un vínculo de causa y efecto entre las condiciones de saneamiento y el crecimiento del niño ayudará sobremanera a aclarar las prioridades a la hora de adoptar medidas en este ámbito. Dicho vínculo también pondrá de manifiesto cuán útil es el modelo "pollo sucio" para entender el retraso de crecimiento en los niños.

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