El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 3

El retraso en el crecimiento y su relación con el deficiente desarrollo intelectual

Foto: Cerca del 40% de todos los niños menores de 5 años en el mundo padecen un retraso en el crecimiento debido a la desnutrición. Muchos de ellos tienen también problemas en la escuela. Aquí, el contraste de estatura es aparente entre dos niñas de la misma edad en Bangladesh.

Según un estudio recientemente llevado a cabo en Filipinas, la desnutrición en las primeras épocas de la existencia está relacionada con las carencias en el desarrollo intelectual del niño, que persisten pese a la escolarización y que dificultan su capacidad de aprendizaje. El estudio analizó el retraso en el crecimiento —consistente en una baja estatura para la edad y en un indicador básico de desnutrición— entre más de 2.000 niños que viven en la zona metropolitana de Cebú, la segunda ciudad más poblada de Filipinas. Casi dos tercios de los niños estudiados presentaban retraso en el crecimiento. El estudio descubrió que los más gravemente afectados a la edad de 2 años eran aquellos que ya lo tenían de forma precoz antes de cumplir los 6 meses de edad. Esos mismos niños, en las pruebas de inteligencia, obtuvieron a los 8 y los 11 años una puntuación señaladamente inferior a la de los niños que no presentaban retrasos en el crecimiento.

El estudio tiene profundas repercusiones a nivel mundial: 226 millones de niños menores de 5 años procedentes de los países en desarrollo, alrededor del 40% de este grupo de edad, sufren un retraso en el crecimiento de moderado a grave. "Los elevados índices de retraso en el crecimiento de los niños parecen indicar que, a largo plazo, también tendrán carencias en su desarrollo físico y mental, que pueden impedirles extraer la máxima ventaja de las oportunidades de aprendizaje que brinda la escolarización. Ello puede influir también en el éxito que esos niños tengan después en la vida", afirma la Dra. Linda S. Adair, Profesora Asistente de Nutrición en la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill (Estados Unidos), una de las autoras de la investigación.

"El retraso en el crecimiento no causa directamente un bajo desarrollo intelectual en los niños", subraya la profesora Adair. "Más bien, es muy probable que los mismos factores que han retrasado su crecimiento mermen también su desarrollo intelectual". Entre los niños de Cebú, esos factores subyacentes son el bajo peso al nacer, una lactancia insuficiente, la alimentación baja en calorías, con la que se trataba de complementar o sustituir la lactancia, y las frecuentes diarreas e infecciones respiratorias. El estudio también descubrió que los niños que presentan retrasos en el crecimiento tienden a ser escolarizados más tarde y faltan a clase más días que los niños bien alimentados.

El estudio, parte de un programa de investigación en el que colaboraron tanto la Oficina de Estudios de Población de la Universidad de San Carlos, en Cebú, como la Universidad de Carolina del Norte, puso al descubierto que el 28% de los niños estudiados presentaban un serio retraso en el crecimiento. A los 2 años de edad, dichos niños tenían una estatura que era 11 centímetros inferior a la de los niños sanos. A los 8 años de edad, los coeficientes de inteligencia de los niños con gran retraso de crecimiento eran inferiores en 11 puntos a los de los niños sin problemas de crecimiento.

Cuando, a los 11 años de edad, se volvió a examinar de nuevo a los niños, los que tenían mayores retrasos a los 2 años siguieron obteniendo, en las pruebas de inteligencia, puntuaciones inferiores a las de los niños sanos, si bien la brecha había disminuido, situándose en aproximadamente 5 puntos de coeficiente de inteligencia. Los niños que presentaban un retraso severo del crecimiento también obtuvieron, en pruebas de lenguaje y de matemáticas, puntuaciones señaladamente inferiores.

La mayoría de los niños del estudio provenían de familias pobres, y sus regímenes alimentarios y los de sus madres estaban por debajo de los niveles en materia de nutrición recomendados por el Gobierno filipino. Dichos niños provenían de comunidades urbanas pobres y densamente pobladas, de zonas de extrarradio de reciente creación y de comunidades rurales.

Este estudio subraya la importancia y la repercusión duradera que tiene la nutrición en los meses cruciales que preceden y siguen al nacimiento, en los que debe existir una alimentación materna correcta. Los niños que no pueden iniciar su existencia con fuerza se ven en dificultades para recuperar el terreno perdido, y ello puede tener efectos duraderos en su propio desarrollo y en el de las sociedades a las que pertenecen.

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