El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 19

La protección de la nutrición en situaciones de crisis

Foto: Trabajadores de salud vacunan a dos niñas en un campamento para niños refugiados no acompañados de Rwanda, en la República Democrática del Congo.

Cuando los refugiados entran en un país en masa, cuando las familias pierden sus casas, sus campos y cosechas durante guerras o a consecuencia de desastres, cuando los niños lloran de hambre, no es sorprendente que la comida parezca la única prioridad y la sola respuesta para evitar la desnutrición generalizada.

Pero en épocas de emergencia como en otras situaciones, la alimentación, la salud y la atención médica son cruciales para salvar vidas. En situaciones de emergencia, es esencial disponer de servicios primarios de atención sanitaria y de agua y de servicios de saneamiento, no sólo para preservar la vida de los niños, sino también para proteger su crecimiento y su desarrollo. En situaciones de emergencia, a fin de prevenir la aparición del sarampión, la vacunación masiva, junto con la distribución de suplementos de vitamina A, se ha convertido en una práctica normalizada. En Haití, por ejemplo, se llevó a cabo entre los años 1994 y 1995 una campaña de vacunación contra el sarampión —en la que se inmunizaron más de tres millones de niños— que ayudó a terminar con una epidemia que se inició cuando el país estaba inmerso en disturbios civiles.

En las recientes situaciones de emergencia en Rwanda y Somalia, se salvó la vida de miles de niños al prevenir el cólera y otras enfermedades diarreicas creando un saneamiento adecuado, proporcionando agua potable y aplicando terapias de rehidratación oral. Ésta es la práctica que se sigue, por ejemplo, en la actual situación de emergencia existente en Burundi.

La lactancia es un importante componente de la atención en materia de nutrición en situaciones de emergencia. A medida que los gobiernos y organismos han dedicado una creciente atención a apoyar la capacidad de las mujeres de amamantar a sus hijos, los progresos no se han hecho esperar. Trabajadores que colaboran con algunas ONG especializadas en prevenir la desnutrición en tiempos de crisis han logrado, durante los últimos años, promover la relactancia, es decir, ayudar a las mujeres que hayan quedado separadas de sus hijos a que vuelvan a amamantarlos tras haber interrumpido la lactancia.

A veces se debe usar, durante las situaciones de emergencia, la leche maternizada; por ejemplo, cuando los lactantes quedan separados de sus madres. En esos casos, todos los organismos de las Naciones Unidas que trabajan durante la emergencia y algunas ONG se han comprometido a distribuir tan sólo leche maternizada genérica (es decir, sin ninguna marca comercial) a fin de impedir la explotación comercial de las situaciones de emergencia. Durante el conflicto de Bosnia y Herzegovina, el UNICEF y otros organismos de las Naciones Unidas hicieron un llamamiento conjunto para que se limitara drásticamente la distribución de leche maternizada y, posteriormente, en enero de 1995, las organizaciones de socorro pusieron fin a los programas de distribución masiva. El UNICEF y la OMS promovieron enérgicamente la lactancia, dirigiéndose a los trabajadores sanitarios y colaborando con los profesionales locales de la salud, durante la guerra y tras ella, para desarrollar una política nacional sobre nutrición infantil.

Los niños de 6 a 18 meses, las mujeres embarazadas y las que están amamantando a sus hijos necesitan alimentos muy ricos en nutrientes y calorías. En situaciones de emergencia, el criterio para afrontar estas situaciones especiales varía. Por ejemplo, organismos que forman parte de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, tratan de distribuir una ración que cubra las necesidades de cada miembro de la familia, incluidos los niños, las mujeres embarazadas y las que están amamantando. El Programa Mundial de Alimentos y algunos otros organismos distribuyen generalmente una ración que cubre las necesidades mínimas y, además, atienden las necesidades de los grupos más vulnerables con programas suplementarios de alimentación. Deben sopesarse las ventajas comparativas de ambos criterios.

La evaluación, el análisis y la toma de medidas son los ejes de cualquier enfoque básico de las situaciones de emergencia y de otro tipo. Durante las emergencias, vigilar el estado en materia de nutrición de los niños, utilizando generalmente el indicador del peso en relación con la altura, es esencial para ayudar a orientar los recursos y llegar a los más afectados.

Los sistemas de alerta temprana y la preparación para las situaciones de emergencia son maneras rentables de prevenir la desnutrición cuando estallan las emergencias. El sistema de alerta temprana del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas se apoya en el funcionamiento de mecanismos similares dentro y fuera de las Naciones Unidas al preparar evaluaciones globales de las situaciones de emergencia potenciales, y el ACNUR y otros organismos han establecido mecanismos de despliegue rápido para las situaciones de emergencia. Sin embargo, los sistemas de alerta temprana y de planificación y preparación ante las situaciones de emergencia siguen contando con una financiación por desgracia insuficiente, carencia que pone en peligro a los niños, especialmente cuando se avecinan crisis.

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