El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 18

Zinc y vitamina A para eliminar el paludismo

Foto: Unas mujeres y sus hijos esperan a las puertas de un centro de salud que recibe asistencia del UNICEF en la Amazonía peruana, donde el paludismo es un importante problema de salud.

Los datos preliminares de un estudio realizado en Papua Nueva Guinea indican que es posible que los suplementos de zinc y vitamina A refuercen la resistencia de los niños a una de las enfermedades infecciosas más insidiosas del mundo: el paludismo.

Dos quintas partes de la población mundial, en 90 países del África al sur del Sáhara, Asia y Centro y Sudamérica, se encuentran en peligro de contraer el paludismo. Por lo menos 300 millones de personas en todo el mundo padecen de las fiebres recurrentes, el malestar y la anemia producidos por el paludismo, y corren también el riesgo de sufrir convulsiones y coma. El paludismo mata a entre 1,5 y 2,7 millones de personas al año y es la sexta causa principal de las discapacidades de los niños menores de cuatro años en el mundo en desarrollo. Más de 600.000 niños pequeños mueren cada año exclusivamente a causa del paludismo, mientras que más de un millón muere de una combinación de paludismo y otras enfermedades, es decir, un niño cada 30 segundos.

Los expertos han tratado de combatir la enfermedad de muchas maneras. Sin embargo, el parásito que causa el paludismo se ha vuelto inmune a algunos de los medicamentos antipalúdicos más poderosos. El mosquito anófeles, que transmite el parásito, también ha desarrollado resistencias, luego de que el uso generalizado de plaguicidas en el decenio de 1950 lograra suprimirlo durante cierto tiempo.

La inmunización, que arma al cuerpo para que se defienda, es una de las formas de prevenir esa enfermedad. Sin embargo, es difícil fabricar vacunas contra el paludismo, ya que el parásito viaja de un órgano al otro y cambia de apariencia en cada etapa, ocultándose del sistema inmunológico en un lugar donde éste no lo busca: los glóbulos rojos. Es por eso que las mejores vacunas ensayadas hasta la fecha sólo han logrado proteger de la infección a un 30% de la población inmunizada.

Las personas expuestas repetidamente al parásito desarrollan con el tiempo una resistencia natural adquirida al paludismo. Un estudio reciente realizado por la Escuela de Higiene y Salud Pública de la Johns Hopkins University y por el Instituto de Investigaciones Médicas de Papua Nueva Guinea se propuso determinar si la vitamina A y el zinc refuerzan esa resistencia natural.

Casi 800 niños menores de cinco años participaron en el estudio. Todos vivían en una zona del noroeste de Papua Nueva Guinea donde la infección palúdica es común. El parásito del paludismo se encontró en la sangre de más del 40% de los niños menores de 15 años de la región. Ese parásito es el agente principal en la muerte de niños con edades comprendidas entre los 6 meses y los 4 años de edad.

En ensayos regulados, los suplementos regulares de vitamina A y zinc parecen actuar de manera complementaria en la disminución de los síntomas de paludismo en los niños. Según el Dr. Anuraj Shankar, de la Universidad de Johns Hopkins, investigador principal del estudio, la vitamina A disminuyó en más de una tercera parte la fiebre de los niños que padecían niveles bajos a moderadamente altos del parásito. También disminuyó de manera notable la inflamación del bazo, otro indicador del paludismo crónico. Sin embargo, influyó poco en los peores casos: el de niños con una muy alta cantidad de parásitos en la sangre.

El zinc sí alivió los casos peores. Los centros de salud constataron una tercera parte menos de casos de paludismo entre los niños que recibieron suplementos de zinc que entre los que recibieron un placebo. En general, los que recibieron zinc visitaron menos las clínicas (un tercio menos veces), y disminuyeron en un 20% a un 50% los signos de otras infecciones, como la tos y la diarrea.

La experiencia de Papua Nueva Guinea indica que para reducir las repercusiones del paludismo quizás sea tan importante la cantidad de vitamina A y zinc que reciben los niños como el uso de técnicas antipalúdicas comunes, tales como el rociamiento con insecticidas y el empleo de mosquiteros impregnados con insecticidas. Además, el costo anual es mínimo: sólo un dólar por niño por el suplemento de zinc y 10 centavos de dólar adicionales por las cápsulas de vitamina A.

Un estudio para determinar en qué medida la vitamina A y el zinc refuerzan la eficacia de los medicamentos antipalúdicos se está realizando en la zona amazónica del Perú. Los científicos peruanos del Departamento de Salud de Loreto y sus colegas de Johns Hopkins están estudiando a más de mil niños que sufren de paludismo, para ver si se logra mejorar su salud con un tratamiento corto de cinco días con zinc o con vitamina A, combinados con medicamentos antipalúdicos. Algunos de los niños están recibiendo ambas sustancias nutritivas: así se podrá determinar si la combinación de ambas es más eficaz (se sabe que el zinc ayuda a que el cuerpo metabolice la vitamina A).

Pese al aumento del interés internacional en el paludismo, tanto en el sector público como en el privado, y a la promesa de la vitamina A y el zinc, sigue habiendo poquísimo dinero para la investigación acerca de la prevención y tratamiento de esa enfermedad. Por cada muerte a causa del paludismo se invierten sólo unos 42 dólares en investigación. Por cada muerte a causa del SIDA se invierten 3.274 dólares.

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