El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 14

Controlar la desnutrición en Bangladesh

Foto: Una mejora en las prácticas de atención, incluida una mejora en la higiene personal, son esenciales en la reducción de la desnutrición. En Bangladesh, una promotora de la salud ayuda a lavarse las manos a las mujeres que están a punto de alimentar a sus hijos.

Un nuevo proyecto en Bangladesh está ayudando a disminuir la desnutrición de niños y madres mediante el mejoramiento de las prácticas de atención, el apoyo a la lactancia materna y la potenciación de las mujeres y sus comunidades.

En Bangladesh, un 56% de los niños menores de 5 años padecen de desnutrición entre moderada y grave. El 21% de dichos niños tienen un peso excesivamente inferior al normal. Los estudios realizados indican que más del 70% de las mujeres embarazadas y lactantes también están desnutridas. El problema principal es la desnutrición proteínica y energética, acompañada a menudo por trastornos tales como la anemia por carencia de hierro y la carencia de vitamina A. En Bangladesh, la falta de alimentos no es la principal causa de la desnutrición de los niños y las mujeres embarazadas: la falta de atención adecuada es un factor importante que contribuye a ello.

Consciente de que la desnutrición es un obstáculo para el desarrollo nacional, el Gobierno ha elaborado una política nacional sobre la nutrición y ha iniciado el Proyecto de Nutrición Integrada de Bangladesh, un programa de intervención nacional en materia de nutrición cuyo objetivo es atacar directamente el problema y fomentar un desarrollo socioeconómico más rápido.

La piedra angular del Proyecto son los promotores de la nutrición en las comunidades. En dos meses de capacitación —uno de los cuales mientras ya trabajan— aprenden a entender las causas y signos de la desnutrición y las técnicas para tratarla y prevenirla. La tarea de los promotores, que ganan unos 12 dólares al mes, es recorrer sus comunidades y tratar de convencer a las madres de la conveniencia de llevar a sus hijos a los centros de nutrición comunitarios, donde se les pesa y se vigila su crecimiento. También explican a las madres la importancia de la atención al niño —incluida la necesidad de la lactancia exclusiva para los menores de 6 meses—, la necesidad de alimentar a los niños entre los 6 meses y los 3 años con comidas más reducidas pero más frecuentes y nutritivas, y de ofrecer alimentos suplementarios para todos durante y después de las enfermedades, para prevenir la desnutrición.

Marium Begum, una promotora de la nutrición, ya ha empezado a obtener resultados en su aldea. En una de las sesiones de vigilancia del crecimiento en el Centro de Nutrición Comunitario, situado en una de las casas de la aldea, la Sra. Begum se dio cuenta de que Shewli, una niña de un año de edad, sufría de desnutrición grave. La Sa. Begum explicó a Shamsun, la madre de la niña, cómo administrar un suplemento dietético especial de fabricación local. También la ayudó a comprender que no había podido amamantar a su hija porque no estaba comiendo lo suficiente. Conforme a la tradición local, Shamsun estaba acostumbrada a ser la última en comer, luego de servir a su familia; a menudo, pues, le quedaba poca comida para sí. La Sra. Begum explicó a Shamsun cómo reiniciar la lactancia interrumpida e hizo arreglos para que recibiese asesoramiento intensivo en el Centro de Nutrición Comunitario.

El mejoramiento de la nutrición de las adolescentes y de las mujeres embarazadas y lactantes es otra de las prioridades del Proyecto. Los promotores de la nutrición instan a las mujeres a usar sal yodada en sus hogares para evitar los trastornos por carencia de yodo y a usar la terapia de rehidratación oral cuando los niños padezcan de diarrea, a fin de prevenir la deshidratación. También conversan con ellas sobre la utilidad de la vitamina A y los suplementos de hierro.

A las mujeres y niños desnutridos se les proporcionan suplementos dietéticos especiales. En cada comunidad, el Grupo de Mujeres de la Aldea, integrado, a lo sumo, por 11 voluntarias del lugar, compra en mercados locales los ingredientes del suplemento, que es una mezcla cuidadosamente calibrada de arroz, lentejas, melaza y aceite, y luego lo prepara, lo envasa y lo vende en los centros de nutrición. La venta reporta unos 10 dólares mensuales a cada integrante del Grupo.

El Ministerio de Salud y Bienestar Familiar, con ayuda del Comité de Fomento Rural de Bangladesh, ha establecido casi 1.000 centros de nutrición comunitarios en casas particulares, que funcionan seis días a la semana. Los centros sirven a 65.000 niños y a 16.000 mujeres embarazadas y lactantes. La meta para el año 2001 es contar con 8.000 promotores de nutrición comunitarios, que lleguen a 100.000 mujeres embarazadas o lactantes y a 500.000 niños menores de 2 años.

En cuanto a Shamsun, su dieta ha mejorado con la orientación y el estímulo de Marium Begum. Ha logrado amamantar a su hija, Shewli, complementando la lecha materna con la comida corriente de la familia y un suplemento dietético especial. Además, en vez de vender los huevos de sus seis gallinas, se los da de comer a su familia. En cuanto a Shewli, aunque sigue siendo pequeña y flaca, ha reanudado su crecimiento normal.

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