El Estado Mundial de la Infancia 1998 Resumen

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Recuadro 1

Los suplementos de vitamina A salvan la vida a mujeres embarazadas

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Foto: Un niño con su madre en el Nepal, donde un estudio reciente mostró que la administración a las mujeres embarazadas de suplementos de vitamina A una vez a la semana reduce significativamente las muertes maternas.

Todos los años, alrededor de 600.000 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo en el mundo entero. Según los resultados preliminares de un importante nuevo estudio, los suplementos prenatales de vitamina A pueden ayudar a rebajar este enorme coste en vidas humanas. Al medir los efectos que tienen pequeñas dosis semanales de vitamina A en la salud y supervivencia de mujeres embarazadas del sur del Nepal, el estudio descubrió que la tasa de mortalidad entre las mujeres que recibían tanto las pequeñas dosis de vitamina A como los suplementos de betacaroteno descendía de forma espectacular, en un promedio de un 44%.

Como muchas otras partes del mundo en desarrollo, el Nepal tiene una tasa de mortalidad materna especialmente alta —125 veces mayor que la de los Estados Unidos— y la carencia de vitamina A es frecuente, especialmente entre las mujeres embarazadas. La ceguera nocturna, durante mucho tiempo dejada de lado por los médicos y considerada por las mujeres una consecuencia normal del embarazo, es en realidad un preocupante síntoma de carencia de vitamina A, que padecen entre un 10% y un 20% de las mujeres embarazadas.

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos y de la Sociedad Nacional de Salud Ocular y Prevención de la Ceguera de Nepal, con el apoyo de la USAID y de la Task Force Sight and Life, con base en Suiza, realizaron el estudio para comprobar si la mortalidad materna, fetal o perinatal podría reducirse suministrando a las mujeres en edad de procrear una pequeña dosis semanal de vitamina A. También se investigaron concienzudamente la ceguera nocturna y la anemia femenina, así como los defectos congénitos de los hijos de las mujeres estudiadas.

Se proporcionaron tanto suplementos de vitamina Aa como placebos a aproximadamente 44.000 jóvenes casadas, de las cuales más o menos la mitad estaban embarazadas durante el estudio. Los suplementos lo eran en forma de vitamina A pura o de betacaroteno, el ingrediente activo de la vitamina A que se encuentra en frutas y verduras y que el cuerpo transforma en vitamina A.

Durante el embarazo y los tres meses posteriores al parto se produjeron entre las mujeres que recibían dosis de vitamina A pura un 38% menos de muertes que entre las mujeres que no recibían suplementos, y un 50% menosb entre las mujeres que tomaron betacaroteno. La anemia, que normalmente se asocia a la carencia de hierro y que se sabe que es una de las causas que contribuyen a la mortalidad materna, fue nada menos que un 45% inferior entre las mujeres que recibían suplementos y que no estaban infectadas de anquilostomiasis.

Se descubrió que las mujeres que sufrían de ceguera nocturna (la falta de visión tras la puesta del sol o con poca luz) eran más propensas a contraer infecciones y a padecer anemia y falta de peso, y corrían mayor riesgo de muerte. La ceguera nocturna se redujo, en un 38% y en un 16% respectivamente, entre los grupos que tomaban vitamina A y betacaroteno, lo que plantea interrogantes sobre la mezcla más apropiada de nutrientes y las cantidades que se precisan para prevenir esta enfermedad. Entre los niños de hasta 6 meses de edad nacidos de las mujeres objeto del estudio no se observó que hubiera ninguna disminución de las tasas de mortalidad fetal o perinatal.

Los científicos no han terminado todavía de analizar los efectos de los suplementos en las diferentes causas de muerte materna. No obstante, las muertes por infecciones son causa importante de elevadas tasas de mortalidad materna, y se sabe que la vitamina A es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, que reduce la gravedad de la infección.

Los resultados de este estudio indican que allí donde las mujeres presentan frecuentemente carencias de vitamina A, la ingesta regular y adecuada de esta vitaminac o de betacaroteno cuando están en edad de procrear puede reducir notablemente el riesgo de mortalidad asociado al embarazo. La ingesta correcta de vitamina A, si se combina con la eliminación de parásitos, puede también reducir drásticamente la anemia entre las embarazadas.

Este estudio ayuda a subrayar la necesidad urgente de mejorar la nutrición de las jóvenes y las mujeres como parte de un enfoque multidireccional dirigido a reducir la mortalidad materna, y la tragedia que este problema supone en el mundo en desarrollo, y abre la vía a nuevas estrategias que pueden aplicarse a gran escala en un futuro próximo.

Notas:

a. Los suplementos de baja dosis contenían 7.000 mg de retinol equivalente (RE), (23.300 UI) de vitamina A, o una cantidad similar de betacaroteno, lo que equivale aproximadamente a las necesidades semanales de una mujer.

b. Las muertes se redujeron de 713 fallecimientos por 100.000 embarazos en el grupo de mujeres que no recibían suplementos a 443 y 354 fallecimientos respectivamente por 100.000 embarazos entre las mujeres que recibían la dosis semanal de vitamina A y las que tomaban suplementos de betacaroteno.

c. Aunque se encuentra en muchos alimentos, la vitamina A tiene poderosos efectos biológicos y es esencial prevenir el mal uso de los suplementos, especialmente entre embarazadas. Los suplementos de dosis elevadas (200.000 UI) de vitamina A, del tipo que se proporciona regularmente, en intervalos de cuatro a seis meses, a los niños de los países en desarrollo nunca deberían tomarlos mujeres en edad de procrear debido a los riesgos de que puedan dañar a un feto en formación. No obstante, durante las ocho semanas posteriores al parto, pueden suministrarse a las mujeres suplementos en dosis elevadas sin peligro. Éstas, durante sus años fecundos, pueden tomar suplementos semanales de vitamina A, como los suministrados en este estudio, en bajas dosis, e incluso suplementos diarios, con escaso riesgo tanto para la madre como para el feto y, en cambio, con considerables beneficios en aquellos casos en que es probable que exista una carencia.

 

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