Perspectiva: Poner fin al “hambre de libros” con mejores tecnologías y derechos de autor

Por Kartik Sawhney

Las personas con impedimentos visuales hacen frente a lo que por lo menos un escritor ha denominado como un “hambre de libros”. No es algo nuevo para nosotros: las personas con problemas visuales y que no pueden acceder a los medios impresos han estado luchando por este acceso durante un largo tiempo. La “accesibilidad” es un término amplio que incluye acceso al entorno físico, al transporte, a la tecnología de la información y de la comunicación, a la educación y a otras instalaciones. Desde mi punto de vista, es crucial que el material sea accesible. La urgencia es incluso mayor cuando consideramos la situación que existe en los países en desarrollo. 

Cuando realicé una encuesta informal entre cerca de 60 estudiantes con problemas visuales que recibían una educación primaria y secundaria en las escuelas generales de la India, encontré que menos del 20% tenía acceso a materiales en su formato preferido, y que menos del 35% tenía acceso a materiales en cualquier tipo de formato. Al tener problemas visuales, yo mismo he sufrido varias experiencias en las que la falta de acceso me ha impedido aprovechar las mismas oportunidades que disfrutan los demás. El esfuerzo necesario para lograr que el material de lectura sea accesible es monumental. Gracias a los avances en el reconocimiento de caracteres ópticos –una tecnología que convierte el texto impreso, escrito a mano o escrito a máquina, en un texto codificado en máquina que hace posible que una voz computarizada lea el texto en voz alta– se han producido algunas mejoras. Sin embargo, el contenido técnico sigue siendo inaccesible. Todos los días paso dos horas escribiendo el material impreso que necesito para mis clases de ciencias y matemáticas, por ejemplo, debido a que los programas de reconocimiento de caracteres ópticos no reconocen diagramas y símbolos especiales con la precisión necesaria. Los problemas de los estudiantes rurales son incluso mayores: dependen de seres humanos para que les lean en voz alta volúmenes de información. Por ejemplo, mis amigos en un pequeño poblado no tienen otra opción que depen-der completamente de los voluntarios que acuden a ayudarles semanalmente. 

Incluso no es posible leer una gran parte del contenido de Internet en las pantallas estándar debido, sobre todo, a los diferentes estándares y plataformas que utilizan los autores y los diseñadores. Aunque el World Wide Web Consortium (W3C) ha producido directrices para los sitios web a fin de garantizar una experiencia agradable para todos, todavía queda mucho para alcanzar esta visión. Todos los días me encuentro con sitios web que no cumplen con la norma del W3C. Esto exige un mayor escrutinio, pero no sólo por parte de los gobiernos, sino también de la sociedad civil, las universidades y las organizaciones internacionales. El Gobierno de la India ha tomado las medidas necesarias para lograr un cambio positivo en esta cuestión; ahora ofrece un Premio Nacional para el Empoderamiento de las Personas con Discapacidad en la categoría de “Sitio web con un mejor acceso”. Este incentivo lleva a las organizaciones a hacer que sus sitios web sean accesibles. Si se aplican en un número suficiente de países, estas medidas pueden impulsar una revolución. 

Esto no es solamente una cuestión que atañe a los gobiernos: todos pueden marcar una diferencia positiva. Recuerdo un logro histórico realizado en 2011 por un grupo de jóvenes con problemas visuales en Bangalore, India. Mientras se preparaban para los exámenes de ingreso en varias escuelas de negocios prestigiosas del país, se pusieron en contacto con responsables de la famosa editorial educativa Pearson Education y les pidieron que publicaran su material en un formato accesible. Pearson aceptó y desde entonces ha puesto gran parte de su material a disposición de las personas con problemas visuales. Sin embargo, no todas las editoriales son tan sensibles ni comprensivas. La falta de conciencia y la falta de sensibilidad son dos de los principales desafíos. A menos que haya un cambio de paradigma en las actitudes hacia las personas que tienen problemas visuales, será difícil superar los desafíos que afronta la comunidad de las personas que no pueden tener acceso a los medios impresos. 

Pero existe otro obstáculo al acceso, un obstáculo político y judicial, no técnico o relacionado con las actitudes. En la actualidad, solamente 57 países han enmendado sus leyes de derechos de autor para proporcionar concesiones a las personas con impedimentos visuales. De este modo, proporcionar libros electrónicos para las personas con problemas visuales está considerado todavía, desafortunadamente, como una infracción a los derechos de autor en muchos países, y esto impide a las editoriales locales ayudar a esta comunidad. Para un estudiante joven, estos datos son extremadamente perturbadores: debido a que la mayoría de los países se han comprometido a proporcionar el máximo apoyo y cooperación para el bienestar y el empoderamiento de las personas con discapacidad, resulta que hay una gran diferencia entre lo que dicen las leyes sobre el papel y su aplicación en el mundo real. La necesidad ahora mismo es transformar las palabras en medidas concretas. Sugiero que se establezca un organismo internacional para supervisar la aplicación de la legislación internacional sobre la discapacidad, siempre que no infrinja la soberanía nacional. 

Es preciso enmendar los derechos de autor. Espero que los países sigan trabajando en el marco legal, y que las Naciones Unidas tomen medidas en favor de un referendo sobre esta cuetión. Con un esfuerzo concertado, creo que garantizaremos este derecho inalienable a todas las personas con discapacidad, en todo el mundo: ¡el derecho a tener acceso a todos los materiales!

x Hacer un donativo
Confirme su país y se le dirigirá a la página de donativos apropiada:
Ubicación: