Perspectiva: El deporte abre las puertas a la inclusión

Por Tanni Grey-Thompson 

Me siento muy afortunada porque los deportes siempre han formado parte de mi vida. Desde que era una joven independiente y resuelta siempre he tratado de que mi discapacidad no entorpeciera nunca la concreción de mis sueños. Los deportes me brindaron la oportunidad de desarrollar mi fortaleza física y emocional, incluso la confianza en mí misma, y de adquirir aptitudes increíblemente valiosas, como la disciplina y la capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo.

El enorme apoyo que recibí de mis padres y maestros y maestras hizo posible que convirtiera en realidad mis sueños paralímpicos y ganara 16 medallas en cinco Juegos Paralímpicos. Me enorgullece muchísimo que se me muestre como modelo para otras personas con discapacidad y me complace que mis logros puedan ayudar a otros a superar obstáculos. 

El deporte puede ayudar a derribar barreras y fomentar actitudes positivas. Y por sobre todo, puede darles a los niños y niñas con discapacidad la oportunidad de desarrollar todo su potencial. Y sin embargo, en el mundo hay muchos millones de niños y niñas que viven en situación de pobreza y que no disfrutan de ese derecho fundamental que es el derecho al juego. Y cuando se trata de niños con discapacidad, sus oportunidades son aún menores. Ésa es la razón por la que decidí involucrarme en el trabajo de International Inspiration, un programa internacional para niños, niñas y jóvenes que fue un legado de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, y el motivo de que haya viajado a Jordania para comprobar en persona los resultados de ese programa en las vidas de los niños y niñas de ese país.

Pese a que los deportes son muy populares en Jordania, las escuelas de ese país no tienen suficientes instalaciones deportivas, de manera que aún no se ofrecen allí clases incluyentes de educación física. En las ciudades de Jordania hay pocos parques y sitios de recreo para los niños, y menos aún en las zonas rurales. Ello se debe en parte a los numerosos retos que presentan las normas culturales locales. Por ejemplo, no se alienta la participación en actividades deportivas y recreativas de las niñas en general, ni de los niños y niñas desplazados que viven en los campamentos de refugiados palestinos o de los que sufren discapacidad u otras formas de marginación. Y debido a que muchas personas no comprenden aún la importancia que tiene la actividad física en el desarrollo de los jóvenes, no se ha hecho mucho hincapié en que las actividades deportivas formen parte de los programas de estudios escolares.

Uno de los aspectos sobresalientes de mi viaje fue la visita al Campamento Souf, un asentamiento de refugiados palestinos donde viven más de 20.000 personas. En ese campamento funciona una escuela primaria para varones en la que estudian más de 700 niños de 4 a 16 años de edad. Gracias a los fondos suministrados por International Inspiration para fomentar la inclusión, en esa escuela se realizan sesiones deportivas semanales en las que participan niños con discapacidad.

En una de esas sesiones conocí a un niño llamado Mouayyed Mohamad Badran, que me invitó a su hogar. Mouayyed, que se desplaza en silla de ruedas, me contó muy entusiasmado sus impresiones sobre las sesiones de deportes y de educación física en las que ha podido participar junto a sus amigos. Me sorprendió que algo tan básico representara tanto en la vida de Mouayyed.

El segundo día de mi visita tuve la oportunidad de conversar con varios atletas paralímpicos jordanos con quienes compartí anécdotas e historias sobre la las maneras en que el deporte había cambiado nuestras vidas. Lo que me dijeron reafirmó algo en lo que siempre he creído, que las personas pueden encontrar en el deporte la fuerza de voluntad para intentar y realizar acciones asombrosas. Una serie de medidas muy simples, como la inclusión de los niños con discapacidad en las clases de educación física o la capacitación de los jóvenes para que puedan obtener empleo, está transformando profundamente muchas vidas en este país y en el resto del mundo.

En Turquía, un buen número de escuelas lleva a cabo, o planifica hacerlo, Días Paralímpicos Escolares en los que los niños y niñas que no tienen ninguna discapacidad tienen oportunidad de desplazarse en sillas de ruedas y practicar deportes con los ojos vendados, lo que sirve para fomentar su empatía y hacerles participar en actividades recreativas junto a sus compañeros con discapacidad. En la India e Indonesia, las actividades relacionadas con los Juegos Olímpicos Especiales sirven para combatir los prejuicios negativos sobre la discapacidad intelectual. De esa manera se eliminan las imágenes estereotipadas y se modifican las actitudes, ya que la atención se concentra en lo que pueden hacer los niños y niñas con discapacidad y no en lo que no pueden hacer. 

A pesar de todos esos avances, los niños y niñas con discapacidad aún están en grave situación de desventaja. Cada nueva edición de los Juegos Olímpicos ofrece la oportunidad de aumentar la inclusión de los niños y niñas con discapacidad. Ahora le corresponde a Río de Janeiro, ciudad anfitriona de los próximos Juegos, continuar la lucha por la integración de los niños y niñas con o sin discapacidad en la práctica de los deportes.

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