Ricky Martin

Los niños y la trata en nuestras ciudades: Proteger a los explotados en las Américas

En el mundo hay unos 2,5 millones de seres humanos a los que los tratantes de personas han empujado al trabajo forzado. Entre el 22% y el 50% de esas personas son niños. Resulta difícil precisar la magnitud del problema debido a que las definiciones varían y a que la trata de personas es una actividad clandestina. Lo que sabemos es que por lo general los niños son transportados por los tratantes de las zonas rurales a las zonas urbanas y que los tipos de explotación a los que se les somete –como la servidumbre doméstica y la explotación sexual en el marco de la industria turística, por nombrar sólo algunos– son más frecuentes en las calles y los sitios densamente poblados.

En general, se suele negar o ignorar la existencia de la trata de menores a pesar de que, según algunos cálculos, es una actividad que solamente en concepto de trabajo forzado produce ganancias anuales superiores a los 32.000 millones de dólares. Los niños y niñas afectados trabajan en situación de servidumbre tras los muros de hogares privados, en las habitaciones de los hoteles y en talleres donde sufren explotación extrema, sitios de los que la mayoría de ellos nunca escapa por temor a que se les inicie proceso judicial o, en el caso de los que fueron transportados desde otros países, a que se les deporte.

Yo decidí sumarme a la lucha contra la trata de niños tras visitar la India en 2002. En 2006, inauguré Llama y Vive, una campaña de establecimiento y fomento de líneas telefónicas de emergencia dedicadas a la prevención y protección de las víctimas de los tratantes. La campaña, que hasta entonces no tenía precedentes en la región, se lleva a cabo ahora en Costa Rica, el Ecuador, México, Nicaragua y el Perú, así como en la comunidad hispana de Washington, D.C.

En mi patria, Puerto Rico, he colaborado con la Universidad de Puerto Rico y el Proyecto Protección de la Universidad Johns Hopkins en el primer estudio sobre la trata de menores en ese territorio. Aprendimos, entre otras cosas, que aunque el gobierno de los Estados Unidos aprobó en 2000 el Acta de Protección de las Víctimas de la Trata de Personas, en Puerto Rico no existe un conjunto integral de normas jurídicas para combatir ese delito.

Los testimonios que obtuvimos fueron desoladores, aunque en definitiva nos permitieron hacer recomendaciones sobre las maneras en que se puede eliminar esta grave amenaza a nuestros niños y comunidades. Uno de los resultados de esas recomendaciones fue la construcción de un refugio para los niños, niñas y jóvenes afectados en la ciudad de Loiza, que tiene una alta incidencia de trata de personas.

A fin de combatir eficazmente este flagelo, debemos comenzar estableciendo una definición universal de la trata de personas. Es necesario hacer una distinción entre la trata de menores y el contrabando de personas y las actividades de la delincuencia organizada. De esa manera se ayudará a generar datos más específicos sobre los cuales puedan elaborarse políticas diseñadas específicamente para proteger a los niños. Contar con mejor información ayudará también a garantizar que la población en general y los dirigentes políticos en particular perciban todos los aspectos del grave problema, lo que resulta particularmente importante cuando se trata de movilizar apoyo político a la aprobación y aplicación de normas jurídicas y leyes adecuadas contra la trata de niños.

Es necesario que se aprueben leyes eficaces contra la trata de niños al mismo tiempo que se mejora la labor de los organismos locales de protección de los menores. A tal fin, es necesario que los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y los organismos multilaterales trabajen de manera concertada para crear conciencia, ofrecer programas de capacitación holística y orientación a los organismos policiales y establecer sistemas eficaces para proteger a los niños y procesar y castigar a los delincuentes.

Finalmente, tenemos la responsabilidad de brindar apoyo a los sobrevivientes de esa actividad criminal. Debemos esforzar•nos por crear un medio ambiente seguro, que haga posible que los sobrevivientes se den a conocer a pesar de las dificultades inherentes. Es necesario examinar y modificar las normas existentes para que las víctimas de los tratantes de personas queden exentas de un proceso judicial o de la deportación, y se les debe brindar ayuda con respecto a su reintegración, incluso mediante la localización de sus familias cuando correspondiera. Se trata de medidas que ya han comenzado a ponerse en práctica a nivel nacional e internacional..

Resulta fácil olvidar a los silenciosos e invisibles, especialmente cuando están perdidos en las multitudes de las ciudades congestionadas. Por eso mismo, debemos reforzar y elaborar soluciones eficaces que den prioridad a la lucha contra la trata de menores. Si tomamos ahora medidas adecuadas podremos combatir las causas profundas de la trata de menores de edad, salvaguardar a los niños y defender su derecho a la protección y el desarrollo social.

Ricky Martin, ganador de varios premios Grammy, artista de fama internacional y Embajador de Buena Voluntad de UNICEF desde 2003, creó la Fundación Ricky Martin, que aboga por el bienestar de los niños y niñas de todo el mundo.

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