Su Alteza Real la Princesa Mathilde de Bélgica

La responsabilidad de los adultos: Escuchar las opiniones de los adolescents

En los 20 años transcurridos desde que la Convención de los Derechos del Niño entrara en vigor, la comunidad mundial se ha comprometido a salvaguardar los derechos de los niños y niñas en las esferas de la educación, la salud, la participación y la protección. Estos derechos conllevan obligaciones morales y legales. Los gobiernos de todo el mundo tienen que responder ante el Comité de los Derechos del Niño por el bienestar de su población infantil.

Se ha progresado considerablemente en todo el mundo en la reducción de la mortalidad, en mejorar el acceso al cuidado básico de la salud y en garantizar la educación de niños y niñas durante sus primeros 10 años de vida. Estos logros han preparado el terreno para el logro de prometedores avances en la adolescencia. Hemos visto aumentar la matriculación en la escuela secundaria, aunque a partir de una base deficiente; un descenso en el matrimonio prematuro y en la mutilación genital femenina; y un aumento en el conocimiento acerca de la transmisión del VIH. Gracias a empeños, mundiales y locales, para crear conciencia, alentar el diálogo y forjar una política, los adolescentes están más protegidos contra el abuso y la explotación. No obstante, para millones de adolescentes la vida diaria sigue siendo una batalla.

Una crianza feliz –con oportunidades para aprender, jugar y sentirse seguros– es todavía una posibilidad remota para muchos. Por el contrario, millones de adolescentes se enfrentan a trabajos peligrosos, embarazo precoz y participación en conflictos armados. Abrumados con deberes de adultos y privados de sus derechos como niños y niñas, los adolescentes están expuestos al abuso implícito que representa la falta de protección. El privarlos de su infancia aumenta entre los adolescentes el riesgo de explotación laboral, el aislamiento social asociado al matrimonio prematuro, y la mortalidad y morbilidad debidas a complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. El enorme desafío que conlleva la protección de los adolescentes en esta etapa vital de sus vidas no debe subestimarse, y los adultos tienen un papel decisivo que desempeñar para responder a este desafío.

En la actualidad, los adolescentes constituyen el 18% de la población del mundo, pero reciben mucha menos atención en la escena mundial de lo que su número amerita. Los padres y madres, los miembros de la familia y las comunidades locales son responsables de promover y proteger el desarrollo de los adolescentes. El poner en vigor leyes y procurar objetivos concretos, tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio, son maneras esenciales de impulsar la inversión en los adolescentes. Pero si en verdad queremos que estas iniciativas resulten eficaces, debemos invitar a los jóvenes a ser parte de la solución y garantizar que se escuchen sus opiniones. Los adolescentes no se consideran “futuros adultos”, quieren que se les tome en serio ahora. El artículo 13 de la Convención estipula que los niños están en libertad de expresar sus ideas y opiniones, a través de cualquier canal de su elección. Ejercer este derecho no sólo cultiva la confianza en sí mismos, sino que les ayuda a prepararse para el papel activo de ciudadanos.

De igual importancia, la educación alienta a los niños y niñas a comunicarse y expresar sus opiniones. Los padres, los amigos y los miembros de la familia desempeñan un papel esencial en estimular el desarrollo educativo de los adolescentes, en la medida en que el aprendizaje trasciende los límites del aula. El papel de mentor del padre o de la madre no debe subestimarse, sino que merece más apoyo y aprecio.

Me alienta oír las respuestas de los jóvenes al proyecto ¿Qué piensas? del Comité Nacional pro UNICEF de Bélgica. Este empeño arroja luz sobre los niños marginados: los discapacitados, los que viven en instituciones y hospitales y los que sufren a causa de la pobreza. Descubrí durante mis visitas a estos niños que sus historias no son, como uno podría esperar, testimonios de desesperación. Por el contario, muchos expresan una esperanza extraordinaria en el futuro y disposición a participar en la configuración de su mundo.

Escuchar a los adolescentes es el único modo de entender lo que ellos esperan de nosotros. Se trata de una etapa decisiva en el desarrollo de una persona. Debemos prestar atención a las necesidades e intereses particulares de los adolescentes. Debemos crear oportunidades para que ellos participen en la sociedad. Debemos ofrecerles la libertad y la oportunidad de madurar y convertirse en adultos sanos. Según se acerca el plazo para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, deben hacerse todos los esfuerzos posibles para garantizar un bienestar igualitario para los niños y niñas de todo el mundo. Sus esperanzas y sus sueños están más vivos que nunca. Nos compete capacitar a los adolescentes para que alcancen la plenitud de sus posibilidades. Trabajemos con ellos para hacer de la vida una aventura positiva.

Su Alteza Real la Princesa Mathilde de Bélgica está particu-larmente dedicada a los niños y niñas que viven con el VIH. En su desempeño como Presidenta Honoraria del Comité Nacional pro UNICEF de Bélgica y Representante Especial de UNICEF y ONUSIDA para la infancia y el sida, SAR la Princesa Mathilde ha realizado viajes a África y Asia para promover el bienestar de las personas vulnerables y para crear conciencia sobre los derechos de la infancia.

Recuadros

El estado mundial de los adolescentes, los desafíos que enfrentan en materia de salud, educación, protección y participación, y los riesgos y la vulnerabilidad de esta etapa fundamental se miran de cerca en una serie de paneles en el informe, disponible en formato PDF.

Ensayos

Adultos y adolescentes fueron invitados a dar sus opiniones sobre los temas críticos que enfrentan los adolescentes en el siglo 21.