Meenakshi Dunga, 16 años, India

Actúa de manera responsable: Cuida nuestro planeta hasta que se reponga

¿Qué puedo decir sobre el cambio climático que no haya sido escrito, leído o discutido de antemano? En la escuela a diario aprendemos en nuestros libros qué es el calentamiento global; asistimos a charlas y ponencias. La tierra es un paciente enfermo cuya temperatura está ascendiendo lentamente. Su condición está empeorando por momentos. Pero yo, una joven de 16 años que ni siquiera puede decidir lo que va a comer, ¿qué puedo hacer para que esta situación cambie? Tal vez les sorprenda.

Aunque somos los vigilantes del planeta, estamos demasiado absortos en nuestras propias vidas personales y en nuestro deseo de triunfar. Ajenos al mundo herido que nos rodea, no cumplimos con nuestros deberes y nuestras responsabilidades hacia el medio ambiente. No se nos olvida si nos deben dinero y recordamos muy bien cuando el profesor se ausentó, pero no nos tomamos la molestia de desenchufar los aparatos eléctricos para ahorrar energía o de plantar un árbol. Podemos escalar el Everest, curar enfermedades y aterrizar en la luna, pero somos incapaces de acordarnos de apagar la luz cuando salimos de una habitación o de arrojarlos desperdicios en el cubo de la basura o de separarla para su reciclado.

Por más que la alarma del despertador suena muchas veces, nosotros seguimos durmiendo, o quizás hemos elegido que no nos despierten, pensando que otros se ocuparán del problema. Pero no hay que confiar en que lo harán. Gandhi decía: “Debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo”. Este es nuestro planeta y a nosotros nos corresponde atenderlo. Por el bien común, es responsabilidad nuestra cuidar de él hasta que se reponga.

Mi hermano y yo discutimos todas las mañanas porque le insisto en que se dé una ducha de 5 minutos en la que gastará de 38 a 95 litros de agua, en vez de un baño en el que el consumo de agua es de 265 litros. Como en el efecto mariposa, nuestras acciones diarias (incluso las que realizamos cada minuto) tienen consecuencias de amplio alcance. De ellas dependerá el deterioro de la tierra o su florecimiento. Cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes ahorra más de 30 litros de agua al día. Ir en bicicleta o andando sólo dos veces por semana reduce las emisiones de CO2 a unos 726 kilogramos por año. Aislar bien nuestras casas, lo que se traduce en utilizar menos energía para calentarlas y enfriarlas, también es muy importante.

Estas pequeñas medidas ayudarán a la Tierra, una paciente que lucha y que, creo yo, está dispuesta a mejorar pronto su estado. Tenemos que reaccionar y darnos cuenta de que no sólo somos responsables de nosotros mismos sino también de la Madre Naturaleza y de las generaciones futuras. Adolescentes: Estad más alertas, activos y comprometidos. Yo seguiré tratando de concienciar a familiares, amigos y vecinos. Debemos respetar nuestro medio ambiente y mantenerlo limpio y seguro. ¿Quién sabe? Quizás un día nuestro paciente se cure y empiece a mejorar y se convierta en un lugar más verde y más bonito en el que vivir.

Meenakshi Dunga vive en Dwarka, Nueva Delhi. Tras su graduación, proyecta estudiar medicina en la India y llegar a ejercer la medicina de la mejor manera posible. A Meenakshi también le gusta mucho cantar, escuchar música y cuidar del medio ambiente.

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