Maria Sharapova

Chernobil, 25 años después: Un recuerdo para los adolescentes afectados por el desastre

En 2011, el mundo recordará el 25º aniversario del desastre de Chernobil, el peor accidente que haya sufrido una planta de energía nuclear en la historia. La región del desastre aún no se ha recuperado completamente de la catástrofe. Pese a que los adolescentes de Bielorrusia, Ucrania y la Federación de Rusia, que fueron los tres países más afectados por la precipitación radiactiva, aún no habían nacido cuando se produjeron las explosiones en varios puntos de la planta nuclear, ellos también sufren las consecuencias de la tragedia.

Quizás nunca sepamos a ciencia cierta cuál fue la magnitud de los daños provocados por el accidente. Sabemos, por ejemplo, que desde que ocurrió la tragedia se han diagnosticado unos 5.000 casos de cáncer tiroideo entre quienes entonces tenían menos de 18 años de edad, y que unos 350.000 pobladores, entre ellos los integrantes de mi familia, se vieron obligados a abandonar sus ciudades, aldeas y hogares. Los trabajadores de emergencia que respondieron al accidente pusieron en peligro sus vidas, y muchos millones de personas sufrieron y sufren traumas emocionales debido al temor constante por su salud y sus medios de subsistencia. Los jóvenes, en especial, tienen ahora menos oportunidades y padecen problemas de salud mental que amenazan su bienestar social y económico.

Un cuarto de siglo después del accidente, las consecuencias psicológicas del mismo se reflejan en la creencia de los pobladores de la región de que sus esperanzas de vida se han reducido, en los numerosos casos de radiofobia (temor a las radiaciones como consecuencia psicológica de una experiencia traumática) y a la falta de iniciativa debido a que se les caracterizó como víctimas y no como sobrevivientes. Los jóvenes, por su parte, adoptan modos de vida que atentan contra su salud, consumen drogas ilícitas y alcohol en cantidades excesivas y no tienen confianza en su capacidad de triunfar y destacarse en la vida.

Yo siempre quise colaborar con la recuperación de esta región, con la que mantengo un vínculo muy profundo y personal. Los integrantes de la comunidad mundial debemos brindar a los jóvenes de las localidades afectadas los elementos que necesitan para lograr un desarrollo pleno, y debemos ayudar a esas comunidades a recuperarse y superar el estigma que pesa sobre la región. Una manera de avanzar hacia esos objetivos consiste en ofrecer a los adolescentes oportunidades sociales y de educación, así como mecanismos de reafirmación positiva.

Diversas organizaciones, como el Organismo Internacional de Energía Atómica, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, se han unido con la Red Internacional de Investigación e Información de Chernobil para suministrar a la población afectada información sobre cómo vivir de manera saludable y productiva. Para los jóvenes, el apoyo psicosocial prestado por esa alianza ha sido especialmente importante. En mi carácter de Embajadora de Buena Voluntad del PNUD he estado haciendo hincapié en siete iniciativas que el Programa implementa en los tres países afectados por el desastre de Chernobil. Las iniciativas tienen como objetivo aumentar la confianza de los jóvenes en ellos mismos, devolverles las esperanzas y alentarles a que se hagan cargo de sus vidas.

En el marco de esas iniciativas creamos escuelas de música en zonas rurales de Bielorrusia. Los niños y niñas de la ciudad de Chechersk realizaron labores comunitarias como la limpieza de estanques y fuentes de agua, la construcción de comederos para los pájaros y el cultivo de plantas y arbustos. En el Hospital Central Rayon de Chechersk se estableció una Sala de Cuentos de Hadas donde se brinda terapia basada en la capacidad curativa y actividades inspiradoras, como los juegos interactivos y las presentaciones circenses. En la Federación de Rusia se construyeron modernas instalaciones deportivas en el campamento de verano de Novocamp con el objetivo de que los adolescentes recuperen el bienestar físico y mental. En Ucrania se organizó una red de centros rurales de jóvenes en los que se ofrece a los adolescentes capacitación en materia de computadoras. También pusimos en marcha en Bielorrusia un Programa de Becas mediante el cual se ayuda a los estudiantes a cursar estudios superiores en la Academia Estatal de Arte y en la Universidad Estatal de Bielorrusia.

Yo tengo mucha fe en los jóvenes de la región. Mi objetivo consiste en transmitir un mensaje de optimismo a los adolescentes que sufren las consecuencias del desastre de Chernobil y colaborar con la restauración de un medio ambiente saludable productivo. También me gustaría decirles a los jóvenes de ésta y otras regiones afectadas por los desastres –ya se trate de desastres naturales o causados por el hombre, como el huracán Katrina, el tsunami del Océano Índico, el terremoto de Haití y, más recientemente, el derrame de petróleo en el golfo de México– que el mundo no se ha olvidado de ellos ni de la situación en que se encuentran. Que creemos en su capacidad y su derecho al desarrollo pleno y que nos comprometemos a apoyarles en su avance hacia la edad adulta.

Maria Sharapova es una tenista profesional rusa que ha ganado tres títulos Grand Slam. En 2007 fue nombrada Embajadora de Buena voluntad del PNUD y se ha concen-trado específicamente en el Programa de Recuperación y Desarrollo de Chernobil.

Recuadros

El estado mundial de los adolescentes, los desafíos que enfrentan en materia de salud, educación, protección y participación, y los riesgos y la vulnerabilidad de esta etapa fundamental se miran de cerca en una serie de paneles en el informe, disponible en formato PDF.

Ensayos

Adultos y adolescentes fueron invitados a dar sus opiniones sobre los temas críticos que enfrentan los adolescentes en el siglo 21.