Cian McLeod, 17 años, Irlanda

Luchar por la igualdad: Un vistazo a los jóvenes marginados de Zambia

Aunque creo que cada vez estamos más cerca que nunca de vivir en un mundo igualitario, las sociedades deben continuar realizando esfuerzos orientados a modificar las normas sociales que permiten la discriminación, la marginación y la exclusión. Esta necesidad se hace patente cuando pensamos en los niños y niñas discapacitados, en la educación de las niñas, y en los niños y niñas que viven con el VIH.

En noviembre de 2009, tuve ocasión de colaborar como voluntario durante dos semanas en un hogar para niños y niñas discapacitados de Mongu, Zambia, donde pude conocer de cerca sus vidas. El grado de marginación que estos niños y niñas padecen me impresionó, pues eran los más alegres y juguetones que había conocido jamás. Al igual que ocurre en otros tantos países, los niños y niñas discapacitados de Zambia a menudo son desheredados y repudiados. En ocasiones no se les cuida ni se les atiende, e incluso puede que reciban menos alimentos.

Los niños y niñas discapacitados con frecuencia quedan excluidos de la escuela porque el sistema educativo no los tiene en cuenta. Además, los progenitores no reconocen su derecho a la educación o el desarrollo. Así pues, se les niega la oportunidad de adquirir las habilidades que precisan para trabajar y lograr la independencia como adultos.

La desigualdad entre los géneros es también patente. Las niñas discapacitadas padecen un riesgo mayor de sufrir maltrato físico y psicológico. A estas niñas no se las valora, ni se considera importante que reciban una educación. He podido constatar el aumento de casos de VIH y sida como consecuencia directa de esta actitud por parte de la sociedad.

La educación desempeña un papel fundamental en lo que concierne a prevenir las infecciones de transmisión sexual. A fin de detener el avance del VIH es fundamental que todas las adolescentes sepan cómo se previene y se trata esta enfermedad. Pese a que el índice de matriculación de las niñas en la escuela ha aumentado en los países en desarrollo, aún no se halla equiparado al de los niños. En Zambia, cuando un miembro de la familia es portador del VIH, los recursos económicos de la familia se vuelcan en la salud, en detrimento de la educación. Dado que las niñas se encargan de las tareas que tradicionalmente se atribuyen a las mujeres, como cocinar, limpiar y atender a la salud de la familia, se considera normal que abandonen la escuela para ocuparse de los miembros enfermos.

En 2008 había en todo el mundo cerca de 5 millones de personas que vivían con el VIH. En Zambia, si se sospecha que un niño o una niña está infectado con el VIH, no se le permite seguir asistiendo a la escuela. Esta falta de formación da lugar a un círculo vicioso de desigualdad entre los géneros, aumento de los casos de infección por VIH y pobreza. Cuando las niñas y las mujeres carecen de acceso a la educación, no pueden llegar a ser independientes de los hombres; cuando las niñas no están informadas sobre cómo prevenir el VIH, es más probable que contraigan el virus.

Cian McLeod vive en Balbriggan, Irlanda. Cian participa en el programa de fomento del deporte y asesoramiento entre pares de su comunidad. Su estancia como voluntario tuvo lugar en colaboración con la misión de ayuda para Zambia del Sporting Fingal. El deseo de Cian es trabajar como economista para los países en desarrollo, con el fin de convertir el mundo en un lugar más justo.

Recuadros

El estado mundial de los adolescentes, los desafíos que enfrentan en materia de salud, educación, protección y participación, y los riesgos y la vulnerabilidad de esta etapa fundamental se miran de cerca en una serie de paneles en el informe, disponible en formato PDF.

Ensayos

Adultos y adolescentes fueron invitados a dar sus opiniones sobre los temas críticos que enfrentan los adolescentes en el siglo 21.