LAS ACCIONES FUTURAS: UNIDOS POR LA SUPERVIVENCIA INFANTIL

El Estado Mundial de la Infancia 2008 pide a los gobiernos, los donantes, la sociedad civil y otras partes interesadas que se unan en favor de la supervivencia infantil y se comprometan con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud. Destaca algunas actuaciones cruciales a escala macroeconómica que requieren urgentemente un compromiso común. Son los siguientes:

  • • Crear un entorno favorable a la salud y la supervivencia infantil

La prestación de una atención sanitaria de calidad a mujeres, niños y niñas ha de ir acompañada necesariamente de un entorno en el que puedan sobrevivir y prosperar. El requisito más obvio es la ausencia de conflictos armados. La paz y la seguridad son imprescindibles para la eficacia de los programas sanitarios, ya se trate de servicios prestados en instalaciones concretas, de servicios periféricos o de alianzas comunitarias. Cuando la paz y la seguridad están amenazadas, es de vital importancia llegar a los niños, niñas y familias. Si bien en la práctica aún no se ha incorporado al derecho internacional la noción de la infancia como “zona de paz”, en las últimas décadas países tan diversos como Afganistán, Angola, Líbano, República Democrática del Congo, el Salvador, Somalia, Sri Lanka y Sudán han declarado “días de tranquilidad” en los que los combates se paralizan para que los trabajadores sanitarios puedan administrar vacunas.

Igualmente importante es que los niños y niñas disfruten de una sensación de seguridad interior, la cual puede verse perturbada por un conflicto armado, por un alto grado de violencia en su comunidad o por el hecho de vivir en un hogar donde hay hostilidad. El reconocimiento del derecho de los niños y niñas a un entorno de protección es básico para evitar los actos de violencia contra ellos, por lo que ha de venir acompañado de la legislación adecuada y de su consiguiente cumplimiento.

La igualdad constituye otro aspecto crítico de un entorno de protección para la infancia. En demasiados países, el hecho de ser pobre invariablemente conlleva la marginación y la falta de atención por parte del sistema sanitario. Otros se ven excluidos de servicios y prácticas esenciales por razones de género, de incapacidad, o debido a su raza u origen étnico. Resulta imperativo garantizar que los sistemas sanitarios y los programas de supervivencia materna e infantil se basen en los derechos fundamentales, así como procurar rectificar estas desigualdades.

Una mejora sostenible de la salud de las mujeres y la infancia exigirá asimismo una mayor igualdad entre los géneros y la potenciación de las mujeres. Con independencia de qué servicios se presten o cómo se presten, muchos niños y niñas quedarán excluidos en tanto que las mujeres no gocen de un mayor poder de decisión dentro del hogar.

  • Crear y fortalecer mecanismos de atención sanitaria continua, ampliándolos a todas las regiones posibles

La vulnerabilidad de los niños y niñas es mayor en el momento del parto y durante los primeros días de vida. La atención sanitaria es por tanto crucial durante el embarazo, en el alumbramiento y en la fase neonatal. La atención sanitaria continua debería prolongarse durante los primeros meses y años de vida mediante la prestación de conjuntos de servicios básicos, tanto a las madres como a sus hijos, en los momentos clave del ciclo vital. Ampliar la escala de la atención continuada con intervenciones en paquetes puede ampliar considerablemente la cobertura universal de la atención esencial para las madres y los niños a lo largo de su ciclo vital en un sistema integrado de la atención primaria de la salud. Al alcanzar altas tasas de cobertura, la atención continua de la salud deberá tener profundas consecuencias. Si mediante este esquema se logra beneficiar al 90% de las madres y los recién nacidos de África subsahariana, se evitarán dos tercios de las muertes neonatales, lo que significa que todos los años se salvarán 800.000 vidas.

  • Ampliar los conjuntos de servicios básicos fortaleciendo los sistemas de salud y las alianzas en las comunidades

Los sistemas sanitarios de muchos de los países más pobres son frágiles, operan de manera fragmentada y se ven afectados por una multitud de problemas, que van desde una carencia importante de personal cualificado, financiación, equipamiento y suministros a una incapacidad para generar y emplear información. De mediano a largo plazo, el método más seguro para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio consiste en fortalecer los sistemas nacionales de salud. En el ámbito de la atención primaria, las alianzas en las comunidades pueden resultar eficaces a la hora de ampliar los servicios a las zonas de difícil acceso de un país, así como para fortalecer sus sistemas de salud.

  • Ampliar los datos, la investigación y la base empírica

Comprender un problema constituye a menudo la mitad de la solución. La escasez de estadísticas fiables respecto de muchos países supone un obstáculo para los responsables de formulaciones políticas a la hora de establecer prioridades, calibrar la eficacia de los programas o supervisar el progreso de los mismos. Incluso los sistemas de registro de datos vitales –que registran los acontecimientos clave en la vida, como el nacimiento y la defunción– en ocasiones abarcan sólo algunas zonas del país. La precisión de la información y del análisis situacional sobre el estado de la salud, la nutrición, el agua, la higiene y el VIH y el SIDA entre los niños y niñas del mundo, es fundamental para formular estrategias que permitan ampliar las alianzas comunitarias, la atención continua y los sistemas de salud en función de las necesidades.

Encuestas en los hogares, como las encuestas agrupadas de indicadores múltiples; los informes estadísticos, como la serie de balances Progreso para la Infancia, elaborados por UNICEF; las publicaciones de The Lancet, que tratan sobre la supervivencia infantil, neonatal y materna; y las publicaciones en las que se evalúan los logros alcanzados en relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, elaborados por Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, entre otros, ofrecen un conjunto amplio de recursos para la planificación estratégica en los países. Estas iniciativas constituyen un complemento a los esfuerzos realizados por distintos países de todo el mundo desarrollado con vistas a generar, analizar y diseminar información y datos clave referidos a los insumos y los resultados obtenidos en relación con la salud materna, neonatal e infantil. Aunque la información existente es más que suficiente para promover la acción, también es cierto que sigue siendo necesario investigar y valorar de forma más rigurosa qué es lo que da resultado, así como fomentar el intercambio sistemático de las prácticas óptimas y de la nueva información.

  • Hacer de la supervivencia materna, neonatal e infantil un imperativo mundial

Aprovechar los recursos y hacer que la supervivencia de la madre, del recién nacido y del niño sea un imperativo mundial están estrechamente unidos. Tanto los gobiernos como los donantes deben comprometerse a liberar los recursos financieros, la asistencia técnica y la voluntad política necesarios para apoyar a los gobiernos en el cumplimiento de los ODM relacionados con la salud.

Está claro lo que hay que hacer para progresar en el ámbito de la supervivencia infantil. Cuándo ha de hacerse y quién ha de participar también está claro. Y lo más claro de todo es la necesidad de mantenerse unidos –tanto de palabra como de hecho– a fin de garantizar el derecho de las madres, los recién nacidos y los niños y niñas a un atención básica sanitaria de calidad. A mitad de camino entre la instauración de los ODM, en 2000, y la fecha límite propuesta para alcanzarlos, en 2015, se ha avanzado ya mucho. Los cimientos para la acción –información, investigación, evaluación– ya están tendidos y afianzados. Los medios se hallan a nuestro alcance. Lo que hace falta ahora es voluntad y acción. Pues no hay cometido más noble ni recompensa más gratificante que salvar la vida de un niño.

Obtenga más información acerca de la conciencia del VIH en Malasia.