LOS MEDIOS ESTÁN A MANO: ALIANZAS MUNDIALES PARA LA SUPERVIVENCIA Y LA SALUD DE LA INFANCIA

Muchos han oído el clamor en favor de la supervivencia infantil y materna. Desde los primeros tiempos de la revolución en pro de la supervivencia infantil, las alianzas mundiales para la salud, a menudo financiadas a través fuentes privadas, han proliferado, dando un nuevo impulso a este ámbito. Los programas mundiales en materia de salud, ya consistan en alianzas o en medidas individuales por parte de organizaciones y de donantes concretos, se han convertido en una importante herramienta de ayuda al desarrollo, debido al rápido incremento de los niveles de financiación procedente de instituciones multilaterales y fundaciones privadas para la prestación de servicios a escala nacional. Según la definición que se utilice, se calcula que hay más de 100 alianzas mundiales en pro de la salud. Constituyen un grupo variado, con funciones que van desde la información hasta la ejecución, y difieren en su naturaleza, alcance y ámbito de actuación. La inmensa mayoría de ellas centra sus actividades en enfermedades transmisibles, en particular el SIDA, la tuberculosis y el paludismo. Algunas de estas alianzas mundiales en pro de la salud se dedican además a promover intervenciones relacionadas con la nutrición, como la lactancia materna temprana como método exclusivo de alimentación y la administración de suplementos de vitamina A, o la mejora del agua y el saneamiento.

Algunas de estas alianzas han resultado notablemente eficaces como medio para proveer a las comunidades –gratuitamente o a un precio reducido– de medicamentos y vacunas de calidad garantizada. Otras dedican sus esfuerzos a mejorar las políticas nacionales y a colaborar en reformas institucionales. Y otras colaboran en la creación de normas y medidas en relación con los protocolos de tratamiento.

No obstante, se ha señalado también que las alianzas mundiales, en su determinación inconmovible por obtener resultados, a menudo se centran más en los donantes y productos que en los países y las personas. Asimismo, el hecho de que con frecuencia los esfuerzos se dediquen a enfermedades concretas, en ocasiones ha dado como resultado una excesiva dependencia de las intervenciones verticales en detrimento de la integración de los servicios y del fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud. Esto puede dejar a los gobiernos beneficiarios con muy poca flexibilidad para reasignar los fondos con arreglo a sus propias prioridades o para financiar costes e inversiones relativos al sistema sanitario, tales como los salarios o los gastos de instalaciones. Además, la rapidez con que se crean estas nuevas instituciones de salud está dificultando su seguimiento –por no hablar ya de su gestión y coordinación– en los países en desarrollo. Las nuevas iniciativas pueden con frecuencia complicar las labores de armonización y coordinación que se realizan a escala mundial en apoyo de la supervivencia y la salud materna, neonatal e infantil.

Una mayor unidad en las alianzas y programas en pro de la salud

Para abordar algunas de estas preocupaciones, la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda, de marzo de 2005, ofrece un marco mediante el cual las alianzas entre los donantes y los países en desarrollo pueden explotar plenamente su potencial. Los principios que apoya han sido adoptados por los consejos de administración de un gran número de alianzas mundiales en pro de la salud. Además, el Comité para la ayuda al desarrollo de la OCDE ha examinado unas “Directrices sobre prácticas óptimas para la armonización de programas a escala nacional”. Ambos conjuntos de principios y prácticas se centran en el control nacional, en la armonización y alineación y en la obligación recíproca de rendir cuentas. Se informará de los resultados obtenidos en el Foro de alto nivel sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo que se celebrará en Accra, Ghana, en septiembre de 2008.

El mensaje difundido ampliamente –y del que se está cobrando conciencia– es que los países en desarrollo deben tomar la delantera y asumir el mando de las soluciones a sus problemas de salud. Las alianzas mundiales en favor de la salud y la supervivencia infantiles comienzan a avanzar una mayor armonización y alineación con sus propias prioridades, sistemas y procedimientos.

Obtenga más información sobre la campaña contra el paludismo en Kenya.