QUÉ SE PUEDE HACER: UNA ATENCIÓN CONTINUA DE LA SALUD DE LA MADRE, DEL RECIÉN NACIDO Y DEL NIÑO

Más de la mitad de todas las defunciones maternas y neonatales ocurren durante el parto y los primeros días de la vida del recién nacido; éste es también el período con la menor cobertura de salud. Un proceso continuo y eficaz de atención en salud reúne los “conjuntos” de actividades esenciales de salud materna, neonatal e infantil a lo largo del embarazo, el parto y el período postnatal, y posteriormente a través de la infancia y la adolescencia. La ventaja es que cada etapa aprovecha los logros de la etapa anterior. Por ejemplo, brindar servicios integrados a las muchachas adolescentes redunda en menos embarazos no deseados. Visitar a un profesional de la salud puede evitar problemas durante el embarazo y aumentar la probabilidad de contar con asistencia apropiada durante el parto. La atención calificada antes, durante e inmediatamente después del nacimiento disminuye el riesgo de que la madre o su hijo mueran o queden discapacitados. La atención continua reafirma el derecho de los niños a gozar de buena salud.

La atención continua de la salud de la madre, el recién nacido y el niño se centra en dos dimensiones:

  • Tiempo, o prestar de servicios esenciales a las madres y los niños durante el embarazo, el parto, el posparto, la etapa de lactancia y la primera infancia. Esta dimensión es importante porque la experiencia demuestra que tanto las madres como sus hijos corren mayor peligro de morir y enfermarse durante el parto y los períodos inmediatamente anterior y posterior. Por ejemplo, los recién nacidos que presentan asfixia del parto, sepsis o complicaciones derivadas del parto prematuro pueden morir pocas horas –o incluso pocos minutos– después de nacer si no reciben los cuidados apropiados.
  • Lugar, o integrar la prestación de los servicios esenciales en un sistema dinámico de atención primaria de la salud del que forman parte el hogar, la comunidad, los servicios de difusión y los establecimientos sanitarios. La importancia de esta dimensión radica en que las deficiencias en la atención son más marcadas en el hogar y la comunidad, donde por lo regular comienza el proceso de brindar asistencia. Más de 60 millones de mujeres del mundo en desarrollo dan a luz en sus hogares. Por tanto, es fundamental que los partos cuenten con la presencia de personal capacitado, respaldado por clínicas locales o por centros de salud de primer nivel para el caso de que surjan complicaciones. La calidad de la atención a estos niveles es decisiva.

Interrelaciones entre las causas de mortalidad de la madre y del niño

El origen del concepto de atención continua de la salud aborda también el hecho de de que las muertes maternas, neonatales e infantiles comparten varias causas estructurales. Entre esas causas están la desnutrición y la inseguridad alimentaria; el analfabetismo de la mujer; el embarazo precoz; el bajo peso al nacer; las prácticas inadecuadas de alimentación; la higiene deficiente, la falta de acceso a agua apta para el consumo o a servicios adecuados de saneamiento; la imposibilidad de acceder a los servicios de salud y nutrición debido a la pobreza o a la marginación por motivos geográficos o políticos; y los servicios de salud pobremente dotados, sin capacidad de respuesta y culturalmente inapropiados.

Combinar las intervenciones ayuda a fortalecer la atención continua

En el pasado, los programas de supervivencia infantil y maternidad sin riesgo se solían aplicar por separado, lo que se generaban brechas en la atención que afectaban tanto a las madres como a sus hijos recién nacidos. Actualmente se reconoce que ejecutar determinadas intervenciones en momentos cruciales del continuo redunda en múltiples beneficios. Si, por ejemplo, en una comunidad se distribuyen mosquiteros tratados con insecticidas un día, otro día se administran suplementos de ácido fólico para las mujeres embarazadas y un día diferente se realiza una campaña de inmunización, es muy poco probable que los niños, las niñas y las madres se beneficien de estas tres intervenciones, a diferencia de lo que habría ocurrido si se hubieran ofrecido en un solo día. El enfoque de intervenciones en “paquetes”, al combinar intervenciones de bajo costo como las vacunas, los antibióticos, los mosquiteros tratados con insecticidas y la administración de suplementos de micronutrientes para madres y niños, e incluir la promoción de las prácticas de alimentación mejorada e higiene, también puede aumentar su eficacia y su rentabilidad. De igual modo, integrar los servicios puede aumentar su aceptación y, por lo tanto, mejorar la cobertura.

Ampliar la escala de la atención continua

Ampliar la escala de la atención continua con intervenciones en "paquetes" o conjuntos puede ampliar considerablemente la cobertura universal de cuidados básicos para las madres y los niños a lo largo de su ciclo vital en un sistema de atención primaria de la salud integrado. Las repercusiones que conlleva alcanzar altas tasas de cobertura pueden tener profundas consecuencias. Si mediante este esquema se logra beneficiar al 90% de las madres y los recién nacidos de África subsahariana, se evitarán dos tercios de las muertes neonatales, lo que significa que todos los años se salvarán 800.000 vidas. Las políticas y los programas de salud pública internacional están adoptando cada vez más este paradigma, que constituye el fundamento de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño. Creada en septiembre de 2005, esta Alianza reúne a 180 comunidades de madres, recién nacidos y niños pequeños con el propósito de reducir la morbilidad y la mortalidad. Su origen es una asociación entre las tres alianzas más importantes para la salud materna, neonatal e infantil: Partnership for Safe Motherhood and Newborn Health, ubicada en la sede de la OMS, Ginebra; Healthy Newborn Partnership, patrocinado por Save the Children, Estados Unidos, y Child Survival Partnership, ubicada en la sede de UNICEF, Nueva York.

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