QUÉ SE PUEDE HACER: ALIANZAS COMUNITARIAS PARA LA SUPERVIVENCIA INFANTIL

Cuando los bebés y los niños y niñas caen enfermos, son sus familias, en especial los progenitores y otros cuidadores, quienes les dispensan los primeros cuidados. Ellos son quienes se encargan de diagnosticar la enfermedad, de evaluar su gravedad, de decidir sobre el tipo de tratamiento y los cuidados, así como de adquirir y administrar los medicamentos y otros remedios, y de decidir si buscan ayuda profesional. Además, muchas de las medidas de prevención que pueden mantener la salud de los niños pequeños y las mujeres embarazadas y salvar sus vidas exigen cambios de conducta que comienzan en el hogar y se refuerzan en la comunidad. Capacitar a las comunidades y los hogares para que participen en la atención sanitaria y la nutrición materna, neonatal e infantil es una forma lógica de mejorar la prestación de la atención, en especial en aquellos países y comunidades que carecen de servicios de atención sanitaria primaria y servicios ambientales.

Diversidad de las alianzas comunitarias en pro de la salud

Las alianzas comunitarias en materia de salud materna, neonatal e infantil reconocen la necesidad de que los miembros de la comunidad participen en su propia atención de la salud y de su bienestar. Con una gran diversidad, algunas actúan a pequeña escala y cuentan con la participación de tan sólo unos miles, o incluso cientos, de personas; otras iniciativas, tales como la red de trabajadores sanitarios de ámbito comunitario implantada en el Brasil, comprenden a miles de trabajadores que prestan servicio a millones de niños, niñas y mujeres. Algunos programas se centran en aspectos relacionados con la oferta, como la prestación de servicios a través de trabajadores sanitarios de ámbito comunitario, mientras que otros se concentran en iniciativas relacionadas con la demanda, con el fin de movilizar la exigencia social de mejores servicios. Algunas iniciativas de trabajadores sanitarios de ámbito comunitario dependen de la participación voluntaria, mientras que otras ofrecen una remuneración parcial en especie o al contado. Algunos programas de ámbito comunitario reciben apoyo nacional y forman parte de políticas más amplias que afectan al sector y a todo el sistema sanitario en su conjunto, mientras que otros están aún pendientes de incorporación total o parcial.

A pesar de las diversas formas en que se organizan los enfoques de la salud infantil de ámbito comunitario, la mayoría cumple una función doble: vincular activamente a los miembros de la comunidad como trabajadores sanitarios y movilizar a la comunidad para promover mejores prácticas de salud. Estas alianzas también son esenciales para llegar a los más aislados o excluidos, y pueden también fomentar el sentido comunitario de apropiación de los servicios de salud, estimular la demanda de servicios de salud de calidad de los gobiernos y revitalizar los burocratizados sistemas de salud.

Algunas prácticas importantes que promueven la salud y la supervivencia infantiles y en las cuales la utilización de trabajadores de salud de ámbito comunitario o miembros de la comunidad puede ser eficaz, incluyen prácticas más sanas de alimentación de los recién nacidos y los niños, una mejora en la higiene y el saneamiento, atención en el hogar de las enfermedades más simples, inmunización, prevención del paludismo, remisión de casos al centro de salud más cercano y atención prenatal.

Principios comunes para un enfoque de la salud basado en la comunidad que tenga éxito

La experiencia demuestra que las alianzas comunitarias exitosas presentan varios aspectos en común:

  • Una organización y una participación comunitaria solidaria e inclusiva: Los programas basados en estructuras establecidas dentro de la comunidad que son socialmente incluyentes e incorporan a miembros de la comunidad en la planificación y evaluación, así como en la ejecución, se encuentran entre los más satisfactorios en los países en desarrollo.
  • Ayudas e incentivos para los trabajadores sanitarios de ámbito comunitario: Los trabajadores sanitarios comunitarios, los principales agentes en el tratamiento, la educación y la orientación basada en la comunidad, necesitan incentivos y apoyo para evitar su desgaste, para que cumplan con sus obligaciones y para mantener la motivación.
  • Un apoyo a los programas y una supervisión adecuada de los mismos: La supervisión se necesita para mantener el interés y la motivación de los miembros de la comunidad y evitar su desgaste. Otros tipos importantes de apoyo incluyen la logística y la provisión de suministros y materiales.
  • Unos mecanismos eficaces de remisión de pacientes a los establecimientos de atención sanitaria: Los hospitales y las clínicas son complementos esenciales de una alianza comunitaria exitosa, ya que proporciona servicios que no se pueden reproducir con seguridad en otras partes, como la atención obstétrica de emergencia. Los sistemas distritales de salud sirven también como punto de enlace para la coordinación de los programas de salud pública.
  • La cooperación y coordinación con otros programas y sectores: Para que un enfoque integrado de la salud materna, del recién nacido y del niño funcione es necesario que se establezca una colaboración entre los programas y los sectores dedicados a la salud, la nutrición, la higiene, las enfermedades importantes y la seguridad alimentaria, así como la colaboración intersectorial para abordar la infraestructura de transportes y el acceso a las instalaciones de agua y saneamiento.
  • Una financiación segura: Para tener éxito a largo plazo, la financiación de las asociaciones comunitarias debe abordar elementos como la sostenibilidad y la igualdad, e incluir temas como el reparto de los costos y la prestación de incentivos financieros para los trabajadores de la salud de ámbito comunitario.
  • La integración con los programas y las políticas nacionales y de distrito: Se necesitan procesos consultativos en los que intervengan las diferentes partes interesadas para establecer estrategias y garantizar que la supervivencia materna y del niño aparece de forma prominente en los planes y los presupuestos nacionales y descentralizados, con objetivos claros y plazos concretos.

Muchos países, entre ellos algunos de los más pobres del mundo, han ejecutado programas de salud basados en la comunidad con buenos resultados. Las iniciativas a gran escala implantadas en Bangladesh (BRAC), la India (Jamkhed y otras), el Pakistán (Mujeres trabajadoras en pro de la salud) y otros países, fueron dirigidas por organizaciones locales, a menudo agrupaciones femeninas. Estas agrupaciones aprovecharon estructuras ya existentes en la comunidad que se extendían a otros ámbitos del desarrollo –en especial la educación y la obtención de créditos– además de la salud. En Filipinas, el éxito de los trabajadores sanitarios que prestan servicio en el ámbito de los barangay, la división política más pequeña del país, se debe en gran medida a la Ley sobre beneficios e incentivos para los trabajadores sanitarios de los barangay de 1995, en la que se contemplan aspectos como la concesión de dietas, la implantación de programas especiales de formación y enriquecimiento profesional y el acceso preferencial a préstamos. Por medio de la cooperación y la coordinación con otros programas, las organizaciones han compartido las mejores prácticas de todo el mundo. En Camboya, por ejemplo, las organizaciones no gubernamentales comparten sus recursos a través de un grupo de organizaciones no gubernamentales en pro de la supervivencia infantil que se reúne periódicamente en Phnom Penh. Los miembros de este grupo y representantes del Ministerio de Sanidad realizan visitas mutuas a sus respectivos proyectos con el fin de evaluar y extraer enseñanzas en relación con los avances y las labores de adaptación de los enfoques en materia de salud materna, neonatal e infantil.

Un enfoque de la salud basado en los derechos

Finalmente, las alianzas comunitarias en la salud de la madre, del recién nacido y del niño forman el núcleo del progreso humano basado en los derechos. La participación es fundamental para que las personas puedan desarrollar sus capacidades al completo y ejercitar su derecho a participar en cuestiones de carácter público y comunitario, al tiempo que promueve la igualdad, la equidad y la autonomía, aspectos fundamentales para alcanzar un desarrollo humano sostenible y para la consecución de los objetivos que se contemplan en pactos como la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Declaración del Milenio, entre muchos otros.

Muchos países, incluidos algunos de los más pobres del mundo, han implantado con éxito programas de salud basados en la comunidad. Ahora, el reto consiste en aprender de la experiencia, ampliar la escala de los programas y llegar a los millones de niños y niñas que, hasta ahora, no han resultado beneficiados por los sistemas de salud.

Obtenga más información acerca de una alianza comunitaria que ayuda a las familias sin hogar en los EE.UU.