SUPERVIVENCIA INFANTIL: LA SITUACIÓN ACTUAL

El Estado Mundial de la Infancia 2008 presenta una amplia evaluación de la situación actual de la supervivencia infantil y la atención primaria de la salud para las madres, los recién nacidos y los niños y niñas. Estas cuestiones son fundamentales para el progreso humano y se pueden considerar como indicadores precisos del desarrollo y el bienestar de un país y como prueba fehaciente de sus prioridades y sus valores. Invertir en la salud de los niños y de sus padres y madres no solamente es un imperativo en materia de derechos humanos, sino que también es una decisión económica adecuada y una de las modalidades más seguras para que un país siga el rumbo hacia un futuro mejor.

Los notables progresos en materia de reducción de la mortalidad en la infancia que realizaron muchos países en desarrollo durante las últimas décadas son motivo de optimismo. Desde 1960, el primer año sobre el cual se dispone de cifras anuales de mortalidad en la infancia, el número de niños que mueren todos los años se ha reducido a la mitad. Sin embargo, queda mucho por hacer, ya que en el mundo entero mueren diariamente, como promedio, más de 26.000 niños menores de cinco años, la mayoría debido a causas que se pueden prevenir. Casi todas esas muertes ocurren en el mundo en desarrollo o, más precisamente, en 60 países y territorios en desarrollo considerados “prioritarios”.

Supervivencia infantil: amenazas y soluciones principales

Más de un tercio de esos niños y niñas mueren durante sus primeros 28 días de vida, generalmente en su hogar y sin acceso a servicios esenciales de salud ni a los productos básicos que podrían salvarlos. Algunos niños mueren por infecciones respiratorias o diarreicas que ya no constituyen amenaza alguna en los países industrializados, o por enfermedades propias de la primera infancia que se pueden evitar fácilmente mediante la vacunación, como el sarampión. La desnutrición, que priva al organismo y al cerebro de los niños de los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo, es la causa subyacente de hasta la mitad de las defunciones de menores de cinco años. El agua no apta para el consumo, las malas condiciones de saneamiento y la higiene inadecuada también contribuyen a la mortalidad y la morbilidad en la infancia.

Las intervenciones que se requieren para abordar las principales causas de muerte infantil son bien conocidas. De hecho, las investigaciones indican que solo alrededor del 1% de las muertes de menores de cinco años se producen por causas desconocidas y que dos terceras partes se pueden evitar completamente. Las intervenciones y los servicios más básicos y, a la vez, más importantes, son:

  • asistencia calificada durante el parto y la atención al recién nacido;
  • la atención a los recién nacidos con bajo peso;
  • la promoción de las buenas prácticas de higiene;
  • la prevención de la transmisión del VIH de la madre al niño y el tratamiento pediátrico del VIH;
  • la nutrición adecuada, particularmente la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros seis meses de vida;
  • la lactancia materna combinada con alimentación complementaria por lo menos durante dos años más;
  • la administración de suplementos de micronutrientes para fortalecer el sistema inmunológico;
  • la inmunización para proteger a los niños contra seis enfermedades graves que se pueden evitar con vacunas;
  • la terapia de rehidratación oral y el zinc para combatir las enfermedades diarreicas;
  • los antibióticos para combatir la neumonía; y
  • los mosquiteros tratados con insecticida y los medicamentos eficaces para prevenir y tratar el paludismo.

El desafío consiste en beneficiar con esas intervenciones –en el marco de un proceso de atención continua de la salud materna, neonatal e infantil– a los millones de niños y familias que, hasta ahora, no han tenido acceso a ellas.

Considerar con carácter prioritario la supervivencia de las madres, de los recién nacidos y de los niños

Aunque la comunidad dedicada al desarrollo se esfuerza para lograr todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, su meta con respecto a la supervivencia infantil es cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4 (ODM 4), a saber, reducir en dos tercios la mortalidad de niños menores de cinco años a escala mundial entre 1990 y 2015. En 2006, el año más reciente del cual se tienen estimaciones sólidas, cerca de 9,7 millones de niños y niñas murieron antes de su quinto cumpleaños. Conquistar el ODM 4 implica que ese número deberá reducirse a la mitad durante los próximos siete años, a menos de 5 millones por año, y a una tasa más rápida que antes. La enormidad del desafío no se debe subestimar. La mayoría de los esfuerzos deben centrarse en las situaciones y circunstancias más difíciles: en los distritos y las comunidades más empobrecidas, aisladas y marginadas, y en los países asolados por el SIDA y los conflictos armados con una deficiente gestión de los asuntos públicos y una subinversión crónica en la infraestructura física y en los sistemas de salud pública.

Seguir las mismas prácticas de siempre no será suficiente para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud de la niñez. Esto es evidente en África subsahariana, la región más atrasada en casi todos los ODM relativos a la salud, pero también en varios países de Asia meridional y en otros países del mundo en desarrollo.

El Estado Mundial de la Infancia 2008 retoma la idea que marcó la publicación de la serie, a comienzos de los años 1980. Entonces, como ahora, UNICEF y sus aliados aspiraban a reducir a la mitad las muertes infantiles en una fecha límite. Entonces, como ahora, se propusieron soluciones y estrategias sencillas, eficaces, prácticas y de bajo costo para reducir la mortalidad en la infancia y mejorar la salud de la niñez. Ahora, como entonces, se está invitando a aliados de todos los sectores del quehacer humano –desde dirigentes religiosos hasta embajadores de buena voluntad, desde alcaldes hasta Jefes de Estado, desde estrellas deportivas hasta parlamentarios, desde asociaciones profesionales hasta sindicatos– a vincularse a la causa de la supervivencia y el desarrollo infantil.

A fin de lograr estos objetivos, las principales partes interesadas, es decir los gobiernos y las comunidades, los donantes y los organismos internacionales, las organizaciones no gubernamentales y los colaboradores del sector privado, tendrán que unirse en actividades y alianzas que apoyen la supervivencia y la salud de las madres y los niños. Trabajando juntos podemos garantizar que las madres, los recién nacidos y los niños reciban servicios de salud esenciales y de calidad, mejorar su salud y su situación nutricional, y colocar la supervivencia infantil en el centro mismo de las actividades mundiales para avanzar la humanidad.

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