Actualice su Flash Player con la ltima versin.

Haga clic aquí si ya tiene instalado Flash Player.


Malasia

Aumentar la conciencia sobre el VIH de manera personalizada

La historia de Sami, de 44 años, y de su esposa Ama (los nombres no son reales) es cada vez más frecuente en su comunidad de viviendas humildes y en los vecindarios circundantes del estado de Kedah, al norte de Malasia. Primero fue la adicción a la droga, luego el VIH, una carga doble que Sami y su familia tuvieron que sobrellevar durante más de 13 años. La infección de Sami supuso un golpe terrible para su esposa, que ya tenía que cuidar de sus tres niños, uno de ellos deficiente mental. Tras años de asesoramiento y asistencia, Ama ha logrado de alguna manera aceptar la enfermedad. “Las mujeres tenemos que cuidar de nosotras mismas y de nuestros maridos además de asegurarnos de que no salgan y tomen drogas, porque ahí es donde comienza todo”, dice Ama.

En su vecindario, habitado principalmente por trabajadores de fábricas y desempleados, la droga está muy extendida y los casos de infección de VIH van en aumento. Compartir jeringuillas sigue siendo la vía más común de transmisión de VIH en Malasia, pero a diario aumenta el número de personas que se infectan a través de las relaciones sexuales, en especial las amas de casa. Según el Ministerio de Sanidad, la cifra de nuevas infecciones en mujeres se ha cuadruplicado en la última década.

El Departamento de Salud del Ministerio de Sanidad de Kedah está trabajando para garantizar que las mujeres procedentes de grupos de bajos ingresos sepan cómo proteger del VIH a sus niños y niñas y a ellas mismas. Por medio de una ONG local, Prostanita, respaldaron un programa piloto que ofrecía a las mujeres la posibilidad de aprender de otras mujeres conocimientos prácticos para la vida y para la salud. Ama es una participante activa de este programa paritario. Prostanita ofrece formación profesional de cocina y artesanía, además de una serie de coloquios y sesiones de preguntas y respuestas sobre el VIH y el SIDA. La presidenta de Prostanita, Dr. Meera Koay, explica lo que hace la organización: “Queremos reforzar su autonomía, de modo que puedan tomar decisiones sensatas, por ejemplo sobre planificación familiar, la práctica de relaciones sexuales seguras, el empleo de preservativos. Si reciben preparación, están mejor informadas, son más capaces de protegerse a sí mismas, de proteger a su familia, de instruirla e instruir a otras mujeres”.

En el exterior de la sala de reuniones de Prostanita, varias jóvenes activistas de la comunidad como Kogilavani Gunasegar, de 19 años, ayudan a que los mensajes de la organización sean más fáciles de comprender. Además de ayudar a su madre a preparar platos del sur de la India en su puesto de comidas en el solar del aparcamiento, Kogilavani pasa parte del tiempo hablando con sus amigas y colegas sobre el VIH/SIDA y otros riesgos que pueden amenazarlas. Kogilavani dice que es importante que las mujeres jóvenes comprendan los peligros que las rodean, y que tomen decisiones inteligentes sobre las personas a las que permiten que influyan en sus vidas. “No podemos tratar con gente que tiene malas intenciones. Si creo que mis amigas van con gente mala, les aconsejaré que no lo hagan. Les diré que debemos ser responsables de nuestro propio bienestar. Tenemos que cuidar de nosotras mismas. No podemos seguir a otros sólo porque quieran mezclarse con nosotras”, dice Kogilavani.

Gracias a los esfuerzos de Kogilavani y de otras mujeres de Kedah, Prostanita se ha propuesto ayudar, de manera personalizada, a unas 20.000 mujeres y hasta 100.000 niñas, niños y jóvenes.

Obtenga más información sobre los une para la supervivencia de los niños para hacer frente al VIH y otras amenazas. >>