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Egipto

Crear vínculos entre la comunidad y la clínica de salud

El pintoresco paisaje del Alto Egipto, que se extiende a lo largo de las riberas del Nilo al sur de El Cairo, está salpicado de pequeñas ciudades y de pueblos agrícolas. Estas comunidades se encuentran entre las más pobres del país. Hasta hace poco, debido al uso extendido de remedios tradicionales y a la falta de acceso a instalaciones sanitarias de alta calidad, pocas personas de estas comunidades hacían uso de los servicios de salud oficiales. Desarrollar la confianza de las comunidades en los servicios de salud disponibles de la localidad fue, por lo tanto, una prioridad para el Centro de Salud Familiar de Karamta, el recién reformado servicio de salud primaria del gobierno local.

Khaireya Fahmy Mahfouz es una residente de la ciudad Karamta Este, en la prefectura de Sohag del Alto Egipto. Khaireya, bien entrada en los 50, dice que ha estado embarazada 17 veces, y que ha perdido a todos los bebés excepto seis. “La gente era pobre y los tiempos difíciles. Sólo los que eran ricos podían ir al hospital si se enfermaban. Tomaban cualquier medio de transporte e iban al médico”, explica Khaireya. “Los pobres no iban (al médico). Se quedaban en sus casas y, o Dios los mejoraba, o se morían”.

Hoy día, la nuera de Khaireya, Shadia Hassaan Yaseen, cuenta una historia diferente. Shadia dio a luz hace 40 días a un niño sano. A lo largo de todo su embarazo recibió las visitas de una trabajadora social y una enfermera del Centro de Salud Familiar. Le ofrecieron la atención adecuada durante y después del embarazo, además de informarle sobre lactancia materna y una nutrición apropiada. Fue de gran ayuda que la trabajadora social fuese una mujer de la ciudad Karamta Este. “Como somos de la misma ciudad, las dos nos conocemos”, dice Shadia satisfecha. “Hace que me dé más cuenta de las cosas y yo me fío de ella”.

Las visitas que recibe Shadia forman parte de un proyecto innovador cuyo fin es llenar el grave vacío que hay entre el Centro de Salud Familiar de Karamta y la comunidad. Esta iniciativa forma parte de una reforma más amplia del sector sanitario del Gobierno llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad y Población, en la que se pretende conseguir un desarrollo completo de los servicios sanitarios por todo el país. Concretamente, en el proyecto de la ciudad Karamta Este, trabajando en equipo y desplazándose casa por casa, una enfermera de la clínica ofrece servicios básicos sanitarios mientras un trabajador de la salud de la comunidad lleva a los hogares mensajes de concienciación. Desde 2003, el proyecto ha recibido el apoyo del Ministerio de Sanidad y Población y de sus colaboradores, incluidos USAID y UNICEF. Estos esfuerzos de divulgación han conseguido que el anteriormente poco visitado Centro de Salud Familiar de Karamta ahora sea frecuentado por vecinos del pueblo que buscan una atención de la salud segura para ellos y para sus hijas e hijos.

Trabajadores de la salud de la comunidad, como Warda Taha Mohammed, que asistió a Shadia durante su embarazo, atienden a la población de la ciudad Karamta Este, las aldeas circundantes y también a otros siete pueblos cercanos en las prefecturas de Sohag y Qena. Los trabajadores de salud inspiran confianza entre los cerca de 60.000 habitantes, difundiendo mensajes sanitarios y garantizándoles el beneficio de utilizar las instalaciones de la clínica local para sus problemas de salud.

El doctor Essam Allam, un funcionario de salud de UNICEF, explica el efecto cada vez mayor del proyecto. “Nos dimos cuenta de que era de suma importancia cambiar la manera de pensar de las personas y mejorar su salud y su concienciación a todos los niveles. Asimismo, transmitir directamente los mensajes a la gente era mucho mejor que esperar a que acudiesen al centro de salud. Una vez que el proyecto se puso en marcha, el mensaje comenzó a llegarles y la gente vino a la clínica para recibir atención de la salud. Entonces fui plenamente consciente de cuánto había mejorado la relación de las personas respecto a la clínica y cómo, a través de estas clínicas de salud locales, había aumentado su confianza en los servicios del Ministerio de Sanidad".

Llevar mensajes de salud “volviendo al punto de partida”

El doctor Tafreeh Baheeg Me’aawel, del Centro de Salud Familiar de Karamta, comenta cómo los trabajadores de salud de la comunidad han aumentado la concienciación entre las mujeres de Karamta Este, haciéndoles cambiar su actitud respecto a la salud materna e infantil. “Están condicionados por informaciones erróneas y sienten que los médicos no entienden las peculiaridades de la comunidad. Cuando, antes de que acuda a mí, el mensaje ya ha sido transmitido a una mujer por otra mujer de su propia comunidad que la conoce y está relacionada con ella, en realidad se vuelve al punto de partida. Yo no hago sino reforzar el mismo mensaje que esa mujer ha escuchado antes. En mi opinión, eso es muy importante”.

Desde la clínica de salud, pasando por el trabajador comunitario de la salud, hasta llegar al pueblo, la confianza en el reformado sistema de salud está empezando a extenderse por todo el Alto Egipto. Semejante cadena de comunicación es fundamental a la hora de hacer frente a asuntos de la salud materna e infantil en las zonas remotas del país. Con este proyecto, que el próximo año las autoridades regionales ampliarán a los dos distritos de Akhmeem y Nagaa Hammadi, y que abarca una población de casi 400.000 habitantes, la concienciación sanitaria en el Alto Egipto está en alza.

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