El doble dividendo

En las últimas décadas, el objetivo de reducir la discriminación por razones de género ha adquirido una importancia cada vez mayor en la agenda internacional.

Sin embargo, a pesar de avances y compromisos, para muchas mujeres, adolescentes y niñas las promesas no se han materializado y violaciones de sus derechos humanos repercuten en todo el ciclo vital.

Para abordar este desafío, es necesario tomar una serie de medidas integrales. Además de la legislación, las cuotas legislativas y la incorporación de los hombres y los niños, estas medidas incluyen la educación, la financiación para el desarrollo, y la investigación y la obtención de datos.

Educación: atacar de raíz la discriminación por razones de género

Garantizar que niñas y niños tengan las mismas oportunidades educativas es una de las medidas más importantes y eficaces para combatir la discriminación por razones de género y promover los derechos de la infancia. Posibilitar que las niñas accedan a una educación básica aumenta considerablemente la gama de opciones vitales a las que, como mujeres, podrán acceder y beneficia de forma profunda y duradera a sus familias y comunidades.

Abolir las tasas escolares: En muchos países en desarrollo, los costos directos e indirectos de la escolarización representan uno de los obstáculos más importantes a la educación, tanto para niños como para niñas, sobre todo para quienes proceden de familias pobres que viven en zonas rurales. Abolir las tasas escolares es una de las medidas más eficaces para acelerar los avances en este terreno.

Alentar a las familias y comunidades a invertir en la educación de las niñas: Incluso donde las tasas escolares no plantean problema alguno, los costos de oportunidad social reales y percibidos asociados a la escolarización de los hijos pueden disuadir a los progenitores de apoyar la educción de las niñas. Alentar a las familias pobres para que inviertan en la educación de sus hijos puede requerir incentivos como transferencias condicionadas de efectivo, comidas, subsidios y otro tipo de apoyo a los ingresos. Las transferencias condicionadas de efectivo proporcionan alimentos a las familias, y compensan a los progenitores por los costos de oportunidad asociados con el trabajo infantil, a condición de que los progenitores envíen a sus hijos a la escuela y los lleven periódicamente a los dispensarios para revisiones y vacunaciones.

Escuelas “acogedoras para las niñas”: Los niños que no están escolarizados suelen proceder de los hogares más pobres y marginados, y vivir en zonas rurales remotas. Los progenitores pueden objetar que sus hijas vayan a la escuela porque les parece que el centro no es seguro, o porque el largo trayecto hasta él expone a las niñas al riesgo de agresiones sexuales y otras formas de violencia. Los gobiernos, los progenitores y los donantes internacionales deben trabajar juntos para promover horarios flexibles, aumentar la seguridad de los centros escolares, garantizar que las escuelas tengan instalaciones de higiene y saneamiento reservadas a las niñas y construir escuelas cercanas a sus hogares. El plan de estudios debe inculcar a maestros y alumnos la importancia de la igualdad entre los géneros, y abordar los prejuicios a favor de los varones en el aula.

Asignar nuevos recursos para lograr la igualdad entre los géneros

La inversión social equitativa y eficaz destinada a eliminar la discriminación por razones de género constituye una estrategia crucial para promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer – las metas del Objetivo de Desarrollo del Milenio 3 (ODM 3).

Calcular los costos exige delimitar esferas concretas en las que hacen falta inversiones. Muchos ejercicios destinados a calcular el costo del ODM 3 se han centrado solamente en la eliminación de la disparidad entre los géneros en la educación, lo cual, aunque sea vital, es sólo una pieza del rompecabezas. Una estimación de costos más completa se centra en siete prioridades estratégicas establecidas en el informe del grupo de tareas del Proyecto del Milenio sobre la igualdad entre los géneros y el cumplimiento de los Objetivos:

  • Reforzar el acceso a la educación posprimaria para las niñas, a la vez que se cumplen los compromisos de obtener una educación primaria universal.
  • Garantizar la salud y los derechos sexuales y reproductivos.
  • Invertir en infraestructura para reducir la carga de tiempo de mujeres y niñas.
  • Garantizar los derechos de propiedad y herencia de mujeres y niñas.
  • Eliminar la desigualdad entre los géneros en el empleo reduciendo la dependencia de las mujeres de trabajos no estructurados, así como las diferencias de ingresos entre los hombres y las mujeres y la segregación en las ocupaciones.
  • Aumentar la presencia de mujeres en los parlamentos nacionales y los organismos locales de gobierno.
  • Combatir la violencia contra niñas y mujeres.

El monto de la financiación adicional necesaria para cumplir el ODM 3 depende de cómo cambien los recursos gubernamentales entre ahora y 2015, y qué porcentaje de dichos recursos se dedicarán a la igualdad entre los géneros y a la autonomía de la mujer. Según una previsión realista, en 2006 los países de bajos ingresos necesitarán de los países donantes otros 28.000 millones de dólares (calculados en dólares constantes de EEUU en 2003), que en 2015 ascenderán a 73.000 millones de dólares. Los cálculos disponibles sugieren, sin embargo, que en la actualidad los gobiernos destinan menos recursos a la igualdad entre los géneros que a otras esferas relacionadas con los ODM.

Las investigaciones y datos sobre la situación de mujeres y niñas

Una abrumadora falta de estadísticas desagregadas por género tiene como resultado la escasez, o debilidad cuantitativa, de datos sobre cuestiones que afectan a las mujeres y, a su vez, a los niños. Es necesario saber mucho más sobre no pocos de los aspectos más importantes de la vida de las mujeres y sobre las repercusiones que la discriminación tiene para quienes las rodean. Hay una lamentable falta de investigaciones y datos en varias de las esferas fundamentales descritas a continuación.

Mortalidad derivada de la maternidad: Si bien 111 países generaron datos basados en sistemas de registro y otros estudios, para otros 62 países no se dispuso de datos nacionales recientes y por ello las estimaciones tuvieron que basarse en modelos.

Violencia contra las mujeres: Desde 1995, sólo 38 países del mundo han realizado por lo menos un estudio nacional sobre la violencia contra las mujeres. Otros 30 países han elaborado estudios que abarcan al menos partes del país.

Matriculación, asistencia escolar y alfabetización: Si bien hay datos considerables, desagregados por sexo, sobre la matriculación escolar, sólo hay datos de ese tipo sobre alfabetización y asistencia escolar para 112 y 96 países, respectivamente. Es necesario impulsar también las actividades para recopilar y divulgar datos desagregados por sexo sobre los índices de finalización de estudios en los niveles primario, secundario y terciario de la educación.

Población activa, desempleo y distribución del trabajo: Poco más de la mitad de los 204 países y territorios del mundo suministraron datos desagregados por sexo sobre estas esferas fundamentales de la situación laboral, de los cuales sólo 105 proporcionaron datos sobre segregación en las ocupaciones en función del género.

Estadísticas salariales: Se trata de una esfera vital en la que la discriminación afecta a las mujeres y sus hijos; sin embargo, sólo menos de la mitad (52) de los 108 países y territorios que aportaron datos sobre salarios pudieron también proporcionar el desglose por género. Casi las tres cuartas partes de estos países son de Europa y Asia.

Empleo no estructurado: Pese a que existe una definición de empleo no estructurado pactada internacionalmente, sólo 60 países han generado datos sobre este tipo de trabajo, y en muchos casos estas estadísticas no son plenamente homologables.

Trabajo no remunerado y empleo del tiempo: Desde 1995, 67 países o territorios han realizado estudios sobre el empleo del tiempo. Una vez más, la inmensa mayoría de estos países están en Europa Oriental y del Este y en la Comunidad de Estados Independientes. Sólo siete países de África y tres de América del Sur han recopilado este tipo de datos.

Participación de la mujer en los gobiernos nacionales y locales: La Unión Interparlamentaria recopila datos sobre el número de mujeres en los parlamentos y los cambios en esta cifra a lo largo del tiempo. Sin embargo, la información sobre la participación en los gobiernos locales es relativamente escasa.

Mujeres en las negociaciones y el mantenimiento de la paz: No existen datos sistemáticos sobre las mujeres que participan como delegadas en las negociaciones de paz. Con la excepción de estadísticas suministradas por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, no se dispone de datos sistemáticos sobre las mujeres implicadas en las distintas dimensiones de la consolidación de la paz.

El momento ha llegado

Eliminar la discriminación por razones de género producirá un doble dividendo, al hacer realidad los derechos de las mujeres y también al avanzar un gran trecho en el cumplimiento de los derechos de la infancia. Alianzas eficaces en las que participen gobiernos, donantes y organismos internacionales pueden apoyar este proceso mediante el diseño y aplicación de estrategias de desarrollo basadas en los derechos humanos. Para mujeres, hombres, niñas y niños, este es el momento de reorientar nuestros esfuerzos.

Una de las medidas más importantes y poderosas para combatir la discriminación de género y promover los derechos de la infancia es ofrecer a los niños y a las niñas el mismo acceso a la educación. Para las niñas en particular, ir a la escuela mejora la gama de posibilidades disponibles para ellas. Más información sobre Mulu, de Etiopía, y cómo la educación salvó su vida.