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Una niña que fue víctima de la trata escapa a sus raptores y reconstruye su vida

Sus nuevos amigos la llaman Coco.

Es una de los más de 1 millón de niños y niñas que son víctimas de la trata todos los años.

Cuando estaba creciendo en Rumania, Coco ayudaba todos los días en la casa mientras trataba de mantenerse en la escuela. Después, su padre abandonó la familia cuando ella tenía nueve años. Su madre estaba discapacitada debido a una enfermedad mental y la familia tuvo que salir a mendigar para buscar sustento. Durante un tiempo, la hermana mayor de Coco trabajo para mantenerles, pero un día decidió que era muy duro y también se marchó. Nunca volvieron a escuchar nada de ella. Así que cuando Coco cumplió 18 años y una amiga le ofreció llevarla a Irlanda para trabajar en un restaurante, no lo dudó.

“La hermana de mi amiga y un hombre nos esperaban en el aeropuerto”, dice Coco. “Me encerraron en un apartamento. La hermana de mi amiga estaba allí todo el tiempo, y me obligaron a trabajar como prostituta. Traté muchas veces de escapar, pero no tuve éxito y me golpearon”.

Después de dos meses, la policía descubrió la red de traficantes y liberaron a Coco.

Asustada y aislada, Coco regresó a Rumania con la ayuda de la Organización Internacional de la Migración. Permaneció durante seis meses en uno de los refugios de la organización, donde encontró personas en quién podía confiar y que la ayudaron a avanzar en su vida.

Coco decidió regresar a la escuela y en un año se graduó de la escuela superior. También estudio informática y secretaría mientras trabajaba de camarera en un pequeño restaurante. Después de la graduación, compartió un apartamento con otras cuatro jóvenes que habían sido también víctimas de la trata. La residencia recibe apoyo de ADPARE, una organización no gubernamental de Rumania que se especializa en la lucha contra la trata. La presidenta de ADPARE, Gina Stoian, notó que a Coco le gustaba ayudar a otras personas con sus problemas. Desde el principio se mostró interesada y amable con las otras niñas que habían sufrido la misma tragedia que ella.

“Ahora estoy en mi primer año de universidad y estudio servicio social”, dice Coco. “Pero también trabajo con ADPARE prestando asistencia en la reintegración de otras víctimas de la trata”.

La pobreza obligó a Coco emigrar en busca de trabajo. La mayor parte de los estudios indican que las mujeres forman la mayoría de los pobres del mundo. Para que la pobreza se convierta en una cuestión del pasado, es preciso eliminar primero la desigualdad entre los géneros. Más información sobre la importancia de la igualdad entre los géneros.