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La mujer en política apoya los grupos de mujeres

En lugares como la ciudad portuaria de Bandar Lengeh, en el sur de Irán, la tradición afecta todos los aspectos de la vida cotidiana, y esto significa que los hombres son casi siempre quienes mantienen a la familia y que el lugar de la mujer es el hogar.

Cambiar estas actitudes lleva tiempo y tenacidad, pero gracias a personas como Zahra Yaghobinezhad, que trabaja en el Ministerio del Interior como especialista para asuntos de la mujer y asesora al gobernador del distrito, las mujeres se están uniendo para formar cooperativas y organizaciones no gubernamentales (ONG), así como para adquirir nuevas aptitudes y aprovechar sus oportunidades.

“El gobernador me nombró después como funcionaria a cargo de las organizaciones no gubernamentales locales. Se suponía que fuese una representante del pueblo, pero también les motivé”, señala Zahra. “Ahora tenemos 13 ONG activas. Ofrecemos formación informática para 380 mujeres de 19 a 29 años, clases gratuitas de planificación de la familia, algunas sesiones sobre cultura y programas especiales para mujeres que son cabeza de familia. Hasta la fecha han participado 10.000 mujeres”.

En su trabajo, actúa como enlace entre el gobierno, las mujeres de la localidad y las ONG. Su misión es apoyar a los grupos de mujeres y facilitar su participación social y económica. Los grupos de Zahra reciben asistencia financiera, líneas de teléfono y tanques de agua de la oficina del gobernador, pero ella también ha invitado a algunos jefes de los ministerios de agua, electricidad y comunicaciones, así como al alcalde local, a que apoyen sus programas. Después, les convenció para que proveyeran electricidad y agua a las organizaciones con un descuento.

Dos de los objetivos de las cooperativas es ofrecer a las mujeres la formación necesaria para desempeñarse en un trabajo y ayudar a crear esos puestos de trabajo, como por ejemplo, un servicio de automóviles que utiliza a las mujeres como conductoras y pequeñas fábricas de costura. Pero Zahra tiene sueños más ambiciosos: un día espera poder ofrecer pequeños préstamos a las mujeres que quieren escapar de la pobreza mediante la creación de sus propios negocios. “Cuando quieres un préstamo, los bancos dicen que necesitan un garante oficial”, dice. “¿Quién va a apoyar a una mujer con bajos ingresos?”

Antes de llegar a Bandar Lengeh con su marido y su hija, Zahra realizó un trabajo similar en otro poblado. La idea de la igualdad entre los hombres y las mujeres tropezó con la resistencia de muchos de los hombres. Las mujeres que saben defenderse y proteger a sus hijos suelen sufrir el desdén de las comunidades tradicionales donde viven.

“En la época de mi abuela, ni siquiera le permitían salir de casa. A mi madre le fue mejor. Y para la época en que yo era una estudiante, podía viajar a diferentes ciudades y presentarme voluntaria como investigadora. Aquí, los hombres no creían en la mujer”, suspira. “Tuvimos que trabajar mucho para cambiar sus puntos de vista”.

“Las mujeres tienen tantas capacidades que cuando se les ofrece la oportunidad pueden lograr grandes resultados”, dice Zahra. “Me gustaría que hubiera igualdad entre los géneros en todas las zonas. Si estuviera en una posición alta de gobierno, mi mensaje a las otras mujeres del gobierno sería que apoyarán a la mujer más y que no olvidaran sus propias experiencias con la discriminación de género”.

Como Zahra, las mujeres en la política local suelen centrarse más en las cuestiones relacionadas con la mujer y la infancia, y por tanto es necesario alentar una mayor participación de la mujer en la vida política. Más información sobre la desigualdad en la política.