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Una madre transforma su pesar en acción contra el SIDA

Alaíde Elias da Silva dirige el Grupo Viva Rachid, una organización no gubernamental compuesta por trabajadores sociales, psicólogos, agentes de salud y voluntarios, y ubicada en Recife, una ciudad al noroeste del Brasil. Con apoyo del UNICEF desde 1993, todo el trabajo de Viva Rachid y Alaíde está basado en prestar atención familiar a las personas que viven con VIH/SIDA.

El proyecto comenzó por una razón profundamente personal: hace 13 años, debido a la falta de información, los prejuicios y la negligencia médica, Alaíde perdió a su hijo Rachid, que había contraído el VIH con 1 año de edad, debido a una transfusión con sangre contaminada. Durante casi tres años, Alaíde y su hijo lucharon para que sobreviviera, y afrontaron numerosas dificultades en el acceso a un tratamiento adecuado.

Después de la muerte de Rachid en 1993, Alaíde comenzó a reconstruir su vida. Para ayudar a otras familias y niños que viven con VIH/SIDA, realizó trabajos voluntarios en el hospital de una de las mayores ciudades de la región más pobre del país y estableció una red de madres y de familias que necesitan apoyo y orientación. Transformó su pesar en medidas para ayudar a otras mujeres y niños que sufrían un problema que nadie quería abordar.

Alaíde pensó que podía hacer algo por las personas excluidas a causa de la pobreza o los prejuicios. “Incluso entre los niños y niñas que no habían contraído el VIH percibí el estigma, debido a que sus padres vivían con VIH/SIDA”, recuerda.

Así fue como nació Viva Rachid.

En el Brasil, la política nacional sobre VIH/SIDA garantiza el acceso gratuito y universal al tratamiento antirretroviral en todos los hospitales públicos. El objetivo de Viva Rachid es asegurar que las familias y los niños acepten y utilicen la medicación tal como se les receta.

Viva Rachid está considerado como un centro de información, de atención social y de apoyo para los niños y niñas que viven con VIH/SIDA en Recife, y es un modelo para otras organizaciones similares en todo el país. La organización proporciona nutrición adecuada, asistencia para las visitas a los hospitales, apoyo a las familias y un entorno positivo para alrededor de 150 niños, niñas y adolescentes, la mayoría de los cuales viven en las comunidades pobres de Recife.

Viva Rachid alberga también a varios niños y niñas que han perdido a sus familias debido al SIDA. Alaíde pasó gran parte de su infancia en un orfelinato, y ahora trata de asegurar que los niños y niñas formen parte de una familia y reciban protección contra el peligro, los malos tratos y la estigmatización. También se dedica a promover la autonomía de las madres, los padres y los miembros de la familia ampliada para que se ocupen de sus hijos y contribuyan a fomentar sus derechos.

Actualmente, Alaíde se dedica sobre todo a dirigir Viva Rachid. “Hoy en día, el SIDA por sí solo no provoca la muerte”, dice. “La gente muere debido al hambre, a la miseria, a la falta de condiciones de vida decentes. Cualquiera de que sufra de todos estos problemas es más vulnerable a la enfermedad”.

Viva Rachid es un ejemplo de cómo los grupos de mujeres son a menudo grandes catalizadores del cambio. Más información sobre como estos grupos pueden también habilitar a la mujer para que participe en la política.