Mensajes clave

Hay una estrecha correlación entre la igualdad de género y el bienestar de la infancia. La igualdad entre los géneros promueve la causa de la supervivencia y el desarrollo infantiles.

La igualdad entre los géneros produce un doble dividendo: beneficia tanto a la mujer como a la infancia. Las mujeres sanas, educadas y con autonomía tienen hijas e hijos sanos, educados y con confianza en sí mismos. La igualdad entre los géneros no sólo promueve la autonomía de la mujer para superar la pobreza y vivir vidas plenas y productivas, sino que mejora también las vidas de los niños y niñas, las familias y los países.

Es preciso impulsar la igualdad de derechos de la mujer, y su influencia en las decisiones decisivas que configuran sus vidas y las de sus hijos, en tres entornos diferentes: el hogar, el lugar de trabajo y la esfera política. Un cambio favorable en cualquiera de estos ámbitos influye en la igualdad de la mujer en los otros, y tiene repercusiones profundas y positivas sobre el bienestar y el desarrollo de la infancia.

La igualdad entre los géneros no solamente es adecuada desde el punto de vista moral, sino que resulta fundamental para el progreso humano y el desarrollo sostenible. Lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio 3 –promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer– contribuirá también a lograr los otros objetivos: reducir la pobreza y el hambre, salvar las vidas infantiles, mejorar la salud de las madres, asegurar la educación universal, luchar contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.