Igualdad en el hogar

Las mujeres no suelen intervenir en las decisiones más importantes del hogar, un factor que puede tener repercusiones devastadoras para la salud y la nutrición de sus hijos.

Un número cada vez mayor de pruebas empíricas indica que las decisiones domésticas se realizan por medio de un proceso negociador que beneficia más al hombre que a la mujer. El nivel educativo, la edad de los cónyuges y el control de los ingresos y los bienes influyen en la capacidad de intervención de las mujeres en las decisiones que se toman en el hogar.

  • De los 30 países en desarrollo analizados en un estudio, solamente en 10 la mitad o más de las mujeres participaban en las decisiones domésticas, entre ellas las que se refieren a los gastos más importantes del hogar, su propia atención de la salud y las visitas a amigos o parientes fuera del hogar.
  • En Burkina Faso, Malí y Nigeria, casi el 75% de las mujeres dijeron que sus maridos tomaban solos las decisiones relacionadas con su salud. En Bangladesh y Nepal, un 50% de las mujeres dijeron que carecían de control sobre su propia atención de la salud.

En los países donde la posición social de las mujeres es inferior y carecen de poder para tomar decisiones domésticas, hay más probabilidades de que sufran desnutrición y menos posibilidades de que dispongan de acceso a los recursos que necesitan para alimentar adecuadamente a sus hijos.

  • Los estudios provenientes sobre todo de Asia occidental y central indican que cuando los recursos son escasos, las mujeres conceden prioridad a la nutrición de sus hijos por encima de otras cuestiones familiares o personales. En Camerún, por ejemplo, las mujeres suelen gastar un 74% de sus fondos en alimentos mientras que los hombres gastan alrededor de un 22% para complementar la alimentación de la familia.
  • Un estudio realizado por el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Política Alimentaria llegó a la conclusión de que si los hombres y las mujeres tuvieran la misma influencia en la toma de decisiones, la incidencia de bajo peso entre los niños menores de tres años en Asia meridional se reduciría en 13 puntos porcentuales, lo que supondría que habría 13,4 millones menos de niños y niñas desnutridos en la región; en África subsahariana, otros 1,7 millones de niños estarían adecuadamente alimentados.

Las decisiones sobre los gastos domésticos tienen repercusiones decisivas sobre el bienestar, la educación y la salud infantiles. Sin embargo, cuando se trata de decidir los gastos cotidianos en el mundo en desarrollo, son los hombres quienes tienen el mayor poder.

  • En 7 de 15 países analizados, más del 40% de las mujeres dijeron que los hombres tenían un control exclusivo sobre los gastos domésticos cotidianos. Esta cifra aumenta cuando se trata de gastos de mayor cuantía.

Aunque las mujeres suelen ser las primeras que detectan las enfermedades de sus hijos y procuran tratamiento para ellas, muchas mujeres carecen de poder para opinar sobre las decisiones más elementales relacionadas con la salud familiar, entre ellas si es preciso llevar al niño al doctor. En Gujarat, India, el 50% de las mujeres entrevistadas dijeron que no podían llevar a su hijo al médico sin el permiso de sus maridos o los parientes de éste.

Los niveles educativos de las mujeres se relacionan también con una mejora en la supervivencia y el desarrollo de los niños. La autonomía de la mujer en el hogar aumenta la posibilidad de que sus hijos, y especialmente sus hijas, vayan a la escuela.