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El derecho a una identidad oficial

Se calcula que los nacimientos de 48 millones de niños y niñas que se produjeron en 2003 -un 36% del total de nacimientos ese año- no se inscribieron. Disponer de un certificado que registre oficialmente la existencia y la identidad es un derecho humano fundamental, como se estipula en el artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

La inscripción permite a los niños y niñas obtener un certificado de nacimiento, que es la prueba más visible del reconocimiento jurídico de su existencia como miembros de la sociedad por parte del gobierno. Un certificado de nacimiento es también la prueba de la relación fundamental del niño con sus progenitores y, por lo general, determina también nacionalidad.

La inscripción de nacimiento puede ser también necesaria para acceder posteriormente a una serie de servicios, desde un lugar en la escuela hasta tratamiento en un hospital. Los casos de matrimonio infantil en los que no se puede establecer firmemente la edad son difíciles de determinar y casi imposibles de llevar ante la justicia.

Los niños a quienes no se inscribe cuando nacen pueden perder también cualquier protección que exista contra el reclutamiento prematuro en las fuerzas armadas o, si entran en conflicto con la ley, contra su proceso y castigo como adultos. Cuando crecen, puede que tengan problemas para solicitar un trabajo oficial o un pasaporte, abrir una cuenta corriente, obtener una licencia de matrimonio o votar. Un certificado de nacimiento puede ser también necesario para obtener los beneficios de la seguridad social, prestación familiar, crédito y una pensión.

Aunque en la mayoría de los países hay mecanismos para inscribir los nacimientos, el número de nacimientos que se inscriben realmente varía de un país a otro sobre la base de la capacidad administrativa, los fondos disponibles, el acceso a la población y la gestión tecnológica de los datos. Otros factores que influyen en los niveles de inscripción del nacimiento incluyen la existencia de un marco jurídico adecuado; la puesta en vigor de la legislación existente sobre la inscripción del nacimiento; la infraestructura necesaria para apoyar los aspectos logísticos de la inscripción; y las barreras que encuentren las familias durante la inscripción.

A menudo se pasa por alto el valor de la inscripción del nacimiento debido a la falta constante de información sobre la importancia fundamental que tiene esta medida para asegurar el reconocimiento de todas las personas ante la ley, salvaguardar sus derechos y garantizar que cualquier violación de estos derechos no pasa desapercibida.

Puede que la inscripción no sea considerada importante por la sociedad en general, por un gobierno que confronta dificultades económicas, por un país en guerra, o por familias que luchan todos los días para sobrevivir. A menudo no se considera más que una formalidad jurídica, sin relación con el desarrollo, la salud, la educación o la protección de la infancia.

Según las últimas estimaciones de UNICEF, más de la mitad de los nacimientos que se producen todos los años en el mundo en desarrollo (excluyendo China) no se inscriben, una cantidad que aumenta a un 62% en África subsahariana. En Asia meridional, el porcentaje es mayor, un 70%, que significa que casi la mitad de los niños y niñas del mundo a quienes se deniega su derecho a una identidad legal cuando nacen viven en esta región. [gráfico 3.1]

Los nacimientos no inscritos pueden servir como indicadores de otras formas de marginación social y de desigualdad dentro de los países o los territorios. Los niños y niñas sin inscribir tienen más probabilidades de ser hijos de personas pobres: según una encuesta de hogares realizada en la República Unida de Tanzanía desde 2003, los niños y niñas nacidos en las familias que forman el 20% más rico de la población tienen 10 veces más probabilidades de estar inscritos en el registro civil que aquellos que viven en el 20% más pobre de los hogares.

La ubicación es también un obstáculo importante para la inscripción: los niños y niñas que viven en las zonas rurales tienen más probabilidades de no ser inscritos que los niños y niñas de las zonas urbanas. Otros factores que contribuyen a la desigualdad en materia de inscripción del nacimiento incluyen la educación de la madre, la pérdida de los progenitores, la religión y el origen étnico.