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La trata viola todo el espectro de los derechos de la infancia

La trata de niños y niñas adopta formas diferentes: algunos son víctimas del secuestro; a otros se les engaña, e incluso hay algunos que permiten la trata, seducidos por las ganancias prometidas sin sospechar el nivel de explotación que pueden llegar a sufrir en el otro extremo de la cadena de la trata. Este delito siempre requiere un traslado, ya sea dentro de un país -desde las zonas rurales hasta un complejo turístico, por ejemplo- o a través de una frontera internacional. En el destino final, los niños y niñas víctimas de la trata penetran en un mundo subterráneo donde prima la ilegalidad y la violencia, y en el que normalmente desaparecen. [gráfico 3.6]

El traslado lleva a los niños lejos de sus familias, sus comunidades y sus estructuras de apoyo, y les deja aislados y completamente vulnerables a la explotación. A menudo pierden incluso cualquier grado de autonomía al encontrarse en un lugar donde no hablan el idioma local, dificultando aún más la posibilidad de que busquen ayuda o escapen. Debido a que se encuentran de forma ilegal y sin documentos, no suelen confiar en la policía u otros funcionarios. Además, el traslado a otros países les deja privados del acceso a los servicios básicos.

Los niños y niñas víctimas de la trata son casi invisibles para los expertos en estadísticas. Es notoria la dificultad que entraña la obtención de datos sobre estos niños y niñas, y es imposible recopilar estadísticas mundiales que ofrezcan alguna fiabilidad. Sin embargo, se calcula que la trata afecta a alrededor de 1,2 millones de niños y niñas todos los años.

Aunque la trata es una práctica oscura para la que no existen reglas particulares ni secuencias predecibles, es posible determinar algunas tendencias regionales dominantes:

  • En África occidental y central, la forma de trata más frecuente es una ampliación de una práctica tradicional - a menudo una estrategia de supervivencia - por la cual se "coloca" a los niños en posiciones marginales dentro de otras familias. Cada vez mayor frecuencia, esta práctica se utiliza para explotar el trabajo de los niños, tanto dentro como fuera del hogar. También se traslada ilegalmente a los niños y niñas a las plantaciones y las minas, mientras que en los países afectados por conflictos pueden ser secuestrados directamente por las milicias.

  • En Asia oriental y el Pacífico, la mayor parte de los casos de trata tienen relación con la prostitución infantil, aunque también se recluta a algunos niños y niñas para labores industriales y agrícolas. Por lo general, es una consecuencia de la pobreza y especialmente de la fuerza de arrastre que tienen los países más ricos de la región. A las niñas también se las recluta como novias por correo y para el servicio doméstico.

  • En Asia meridional, la trata forma parte del enorme problema que presenta el trabajo infantil en el subcontinente, relacionado a menudo con la servidumbre por deudas, según la cual la familia "vende" al niño para pagar una deuda. Por lo general, la deuda ha sido impuesta deliberadamente por el explotador con este objetivo en mente. Además de la prostitución, los niños y niñas víctimas de la trata se ven obligados a trabajar en fábricas de alfombras y textiles, proyectos de construcción y la mendicidad.

  • En Europa, el trayecto que recorre la trata de niños y niñas es del este hacia el oeste, lo que refleja la demanda de trabajadores baratos y prostitución infantil en los países más ricos del continente. Bandas de criminales organizados explotan la apertura de las fronteras para convertir a los niños y niñas víctimas de la trata en mano de obra no cualificada o en trabajadores para el sector del entretenimiento y la prostitución.

  • En la región de América Latina y el Caribe, el principal motivo de la trata de niños y niñas es el turismo, y se centra en los complejos turísticos de la costa, para satisfacer de nuevo una demanda de prostitución infantil y una fácil explotación de los recursos laborales. Las operaciones criminales que solían traficar con drogas a lo largo de las fronteras han adoptado también como negocio ilícito la trata de seres humanos.

Ocurre a menudo que los niños que fueron víctimas de la trata para realizar una tarea concreta acaban realizando otra, como ocurre con las niñas de las zonas rurales del Nepal, a quienes se contrata para trabajar en las fábricas de alfombras o en los hoteles de la ciudad, pero al final terminan en la industria de la prostitución al otro lado de la frontera con la India. En casi todos los países, el comercio sexual es la forma predominante de explotación de los niños y niñas víctimas de la trata, una práctica que conlleva un abuso físico y emocional sistemático y a largo plazo. [gráfico 3.7]