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La discriminación contra las niñas las excluye de la enseñanza

La educación ofrece a las niñas (y a los niños) la oportunidad de lograr una mayor autonomía y autoconfianza a medida que adquieren la gama de conocimientos, aptitudes, actitudes y valores fundamentales necesarios para obtener un lugar igualitario en la sociedad. La desigualdad entre los géneros en la educación significa que por cada 100 niños sin escolarizar, hay 117 niñas que tampoco reciben una enseñanza primaria. A pesar de que la diferencia entre los géneros en la educación primaria se ha ido reduciendo sistemáticamente desde 1980, muchos países no lograrán alcanzar en 2005 el Objetivo de Desarrollo del Milenio 3 que establece la necesidad de la paridad entre los géneros en la educación primaria. [gráfico 2.6]

Las diferencias entre los géneros en la educación secundaria son más pronunciadas aún: de los 75 países analizados por UNICEF, solamente 22 se encontraban en la senda adecuada para cumplir en 2015 con la paridad entre los géneros, mientras que 25 estaban muy lejos del objetivo. La exclusión de las niñas de la educación con respecto a los niños -especialmente en Asia meridional, África y Oriente Medio- es el indicador estadístico más claro de la discriminación por razones de género.

Pero la discriminación por razones de género no puede medirse fácilmente en las estadísticas sobre la paridad entre los géneros en la educación, debido a su secretismo y su omnipresencia. El género es fundamental para establecer cuál de los niños o niñas terminarán siendo excluidos de los servicios básicos, y quién será, por tanto, el que tenga menos probabilidades de beneficiarse del Programa del Milenio.

La falta de autonomía de la mujer tiene como consecuencia la exclusión de sus hijos. Las madres son por lo general las cuidadoras primarias de los niños. En las situaciones y entornos donde carecen de acceso a servicios básicos, recursos esenciales o información, son sus hijos quienes sufren la mayor exclusión. Los obstáculos que impiden el progreso en la lucha contra la discriminación de género incluyen la falta continua de buenos datos de calidad desagregados por género, la escasez de recursos financieros y técnicos para los programas destinados a la mujer a nivel internacional e internacional, y la falta de representación de la mujer en la esfera política.