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Los niños y niñas invisibles

En los casos más extremos, los niños y niñas pueden volverse invisibles, desapareciendo del punto de mira de sus familias, comunidades y sociedades, así como de los gobiernos, los donantes, la sociedad civil, los medios de comunicación y otros niños y niñas. Para millones de niños y niñas, la causa principal de su invisibilidad es la vulneración de su derecho a la protección.

Es difícil obtener datos empíricos sobre el alcance de la vulneración de este derecho, pero hay cuatro elementos que parecen ser fundamentales en el aumento de la invisibilidad de estos niños y niñas: la falta o pérdida de una identidad oficial; una protección inadecuada por parte del estado de aquellos que no reciben atención en el marco familiar; una situación de explotación a causa de la trata o el trabajo forzado; y la asunción prematura de funciones propias de los adultos, como el matrimonio, el trabajo peligroso o la lucha armada.

Entre los afectados por estos factores se encuentran también aquellos cuyos nacimientos no se inscribieron, los refugiados y desplazados, los huérfanos, los niños de la calle, los niños y niñas privados de libertad, los que se casan demasiado pronto, los que realizan trabajos peligrosos o participan en combates, y los que son víctimas de la trata y el trabajo forzoso:

Evitar que los niños y las niñas sean invisibles exige crear para ellos un entorno protector. Las medidas fundamentales en este sentido son, entre otras:

  • Fortalecer la capacidad de las familias y las comunidades para cuidar y proteger a sus niños.

  • Reforzar el compromiso del gobierno con la protección de la infancia mediante apoyo presupuestario y políticas del bienestar social dirigidas a los niños y niñas más excluidos e invisibles.

  • Ratificar y poner en vigor la legislación, tanto nacional como internacional, relativa a los derechos y a la protección de la infancia.

  • Llevar a juicio a los autores de crímenes contra la infancia, y evitar la criminalización de las víctimas infantiles.

  • Establecer un debate abierto con la sociedad civil y los medios de comunicación sobre las actitudes, prejuicios, creencias y prácticas que facilitan los abusos.

  • Asegurar que los niños y niñas conozcan sus derechos, alentarles a que los expresen y proporcionarles aptitudes para la vida práctica, así como información para que se protejan contra el abuso y la explotación.

  • Poner los servicios sociales básicos a disposición de todos los niños y niñas sin discriminación.

  • Realizar tareas de seguimiento, presentación transparente de informes y supervisión de los abusos y la explotación.

La responsabilidad también resulta fundamental para establecer un entorno protector: todos los miembros de la sociedad pueden contribuir a asegurar que los niños y las niñas no se vuelvan invisibles. Aunque las familias y el estado tienen que asumir la principal responsabilidad en la protección de la infancia, las actividades constantes y sostenidas de los individuos y las organizaciones a todos los niveles son esenciales para eliminar las tendencias que favorecen el abuso.