La infancia es un período claramente diferenciado de la vida
en el que los niños y las niñas pueden crecer sanos y seguros. La
infancia no solamente se refiere a un tiempo irreemplazable de crecimiento
humano del individuo, sino también a la calidad de esos años.
El mundo adoptó una serie de normas en favor de la infancia en 1989,
cuando todos los países firmaron la Convención sobre los
Derechos del Niño.
Sin embargo, la infancia de más de 1.000 millones de niños
y niñas está hoy en día amenazada . La pobreza,
los conflictos y el VIH/SIDA se encuentran entre las amenazas más
graves que ponen en peligro la infancia en todo el planeta. Tanto por sí solas
como combinadas, estas amenazas menoscaban la supervivencia, el bienestar
y las posibilidades futuras de los niños y las niñas, todo
lo cual les deniega en la práctica su infancia.
La pérdida de la infancia tiene graves implicaciones. Los
daños causados por cada una de estas amenazas perduran más
allá de la infancia, y a menudo se repiten en la próxima generación.
No será posible alcanzar ninguno de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio si la infancia sigue amenazada de esta manera.
Los niños y niñas sufren los peores efectos de la
pobreza. El bienestar y el desarrollo de más de la mitad
de los niños y niñas de los países en desarrollo corren
peligro cuando se les priva de uno o más de los bienes y servicios
básicos necesarios para que sobrevivan, se desarrollen y prosperen.
La pobreza no es un problema exclusivo de los países en desarrollo. En
11 de 15 países desarrollados sobre los que se dispone de datos comparables
se han producido considerables aumentos en las tasas de pobreza infantil
durante los últimos diez años.
Los conflictos armados privan a la niñez de la protección
más esencial. Los conflictos desplazan a millones de niños
y niñas de sus hogares, comunidades y familias, les obliga a convertirse
en soldados y a soportar actos de violencia sexual y de otro tipo, así como
a padecer hambre, enfermedades y traumas. Cerca de la mitad de los 3,6
millones de personas que murieron en conflictos armados desde 1990 eran
menores de edad.
l VIH/SIDA es un asalto cada vez mayor y más letal sobre los
niños y la infancia. En varios de los países más
afectados, las tasas de mortalidad en la infancia han aumentado gravemente
debido al SIDA. Millones de niños y niñas han perdido a uno o
a ambos progenitores debido al SIDA y millones más padecen los efectos
de vivir con padres, madres o cuidadores enfermos y agonizantes. Debido al
SIDA, que es la mayor causa de mortalidad de personas de 15 a 49 años
en el mundo en desarrollo, las familias y las comunidades están perdiendo
rápidamente su capacidad para superar la situación.