Más de la mitad de los niños y niñas del mundo en desarrollo
carecen de bienes y servicios básicos.
- Uno de cada seis niños padece hambre; uno de cada siete no recibe
ningún tipo de atención de la salud; uno de cada cinco carece
de agua potable y uno de cada tres no dispone de letrinas o instalaciones
de saneamiento en el hogar.
- Más de 640 millones de niños y niñas viven en hogares
con suelo de barro o en una situación de hacinamiento extremo; y
más de 300 millones de niños y niñas no tienen acceso
a la televisión, la radio, el teléfono o el periódico
.
- Más de 120 millones de niños y niñas no reciben
instrucción primaria, la mayoría niñas.
La pobreza menoscaba la capacidad de la familia o de la comunidad para ocuparse
de sus niños. En todo el mundo:
- 180 millones de niños y niñas están atrapados en
las peores formas de trabajo infantil.
- 1,2 millón de niños y niñas son víctimas
todos los años de la trata.
- 2 millones de niños y niñas, la mayoría niñas,
son explotados en la industria del sexo.
Los niños y niñas que viven en las zonas rurales tienen dos
veces más probabilidades de carecer de bienes y servicios, y tres
veces más probabilidades de no acudir a la escuela, que los niños
y niñas de las zonas urbanas.
Los indicadores para medir la relación entre pobreza e ingresos no
sirven para explicar de manera adecuada la forma en que los niños
y las niñas experimentan la pobreza. La India y el Senegal tienen
un nivel similar de ingreso per cápita, pero mientras que los niños
y las niñas de la India corren un mayor riesgo de sufrir desnutrición,
los niños y niñas del Senegal corren mayor peligro de carecer
de escolarización.
A pesar de la expansión de la economía mundial, las desigualdades
de los ingresos han aumentado tanto entre los países como dentro de
ellos. En los países en desarrollo, los niños de las familias
del quintil más pobre de la población tienen el doble de probabilidades
de morir antes de cumplir cinco años que los del quintil más
rico.
Las sanciones económicas pueden ser devastadoras para la infancia.
Las tasas de mortalidad de menores de cinco años se duplicaron en
Iraq, de 50 por cada 1.000 en 1990, a 125 por cada 1.000 en 2002. En Haití,
la desnutrición aguda aumentó de 3,4% en 1990 a 7,8% en 1994-95,
y la matriculación en la escuela descendió de un 83% en 1990
a un 57% en 1994.
La pobreza infantil ha aumentado considerablemente en algunos de los países
más ricos. Solamente cuatro países desarrollados –Canadá,
los Estados Unidos, Noruega y el Reino Unido– tenían menos niños
y niñas viviendo en hogares de bajos ingresos que a finales de los
años 1980. En 2000, solamente Finlandia, Noruega y Suecia registraban
tasas de pobreza infantil inferiores al 5%.