La importancia de las familias
Las familias forman la primera línea de defensa de la infancia; cuanto más lejos están los niños y las niñas de sus familias, más vulnerables son. Los niños y las niñas separados de sus familias, tanto aquellos que viven o trabajan en las calles como quienes están internados en instituciones, corren un mayor peligro de ser víctimas de la marginación y los abusos, y de vivir en la pobreza durante la edad adulta. Quienes tienen que vivir en las calles carecen de protección contra la violencia y la explotación. También corren un gran peligro de contraer el VIH. Los niños y niñas sometidos al cuidado institucional, aunque aparentemente estén protegidos contra los abusos más claros, se encuentran segregados según su edad y su género, y apartados de sus comunidades. Esto dificulta la adquisición de aptitudes sociales fundamentales, así como el apoyo y la interacción de la comunidad.
Solamente es posible luchar contra la pobreza cuando los niños y las niñas están libres de la explotación, la violencia y los abusos. Por desgracia, no hay una solución fácil a este problema: no es posible vacunar a un niño contra el abuso. Pero hay algo que es posible hacer. Podemos comenzar por asegurar que todos los niños y las niñas vivan en un entorno protector adecuado.
|