
Las perspectivas de género pueden mejorar la eficiencia de los mecanismos para la reducción de la pobreza
Disponer de una perspectiva de género en las intervenciones públicas es importante tanto en los países ricos como en los países pobres. Aquellos países de la OCDE en los que las tasas de pobreza infantil son más bajas según los indicadores de los ingresos familiares ofrecen un apoyo generoso a las familias con hijos y en ellos se registran tasas elevadas de participación de las mujeres en el mercado laboral. En varios países de la OCDE, una alta tasa de empleo entre las mujeres (incluidas las que son madres sin pareja) ha contribuido a reducir la pobreza en los años 1990.
El mercado laboral ampliamente flexible que existe en los Estados Unidos y la protección jurídica eficaz contra la discriminación de género en los países nórdicos no suele estar disponible para las mujeres en otros países. Sin embargo, tratar de conseguir que las políticas del mercado laboral y las políticas fiscales aborden la inseguridad económica de la mujer y reduzcan los altos niveles de desigualdad persistentes puede ayudar a reducir la pobreza.
Fortalecer el entorno protector en favor de la infancia
Promulgar leyes e iniciativas locales para reforzar el entorno protector de la infancia promueve el desarrollo económico y el cumplimiento de los derechos de la niñez. Un estudio reciente realizado por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil ofrece conclusiones convincentes de que, en un período de 20 años, los beneficios económicos derivados de la eliminación del trabajo infantil serán superiores con mucho a los costos. El modelo prevé medidas urgentes para eliminar las peores formas de trabajo infantil, como son el trabajo en condiciones de servidumbre y la explotación criminal de los niños y las niñas mediante la prostitución.
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