Todavía persiste un enorme desfase entre lo que se ha hecho hasta ahora y lo que es preciso hacer para proteger los derechos y abordar las necesidades de los huérfanos y los niños y niñas vulnerables. A finales de 2003, por ejemplo, solamente 17 países con epidemias de VIH/SIDA generalizadas informaron que habían elaborado una política nacional para los huérfanos y los niños y niñas vulnerables, con el objetivo de orientar la toma de decisiones estratégicas y la asignación de recursos. Aunque superar este desfase es posible, exigirá las actividades combinadas de todos aquellos que tengan la capacidad de responder: los gobiernos, los donantes, las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones confesionales, el sector privado y los miles de grupos comunitarios que se encuentran ya luchando en primera línea.
Las líneas de respuesta a las dificultades de los huérfanos y los niños y niñas vulnerables son claras, siempre que la comunidad internacional tenga la voluntad política y económica de utilizarlas:
- Fortalecer el entorno protector de la infancia en todos los planos, desde el familiar hasta el de la legislación nacional e internacional
- Dedicar los fondos necesarios para prestar apoyo a los programas destinados a los huérfanos y los niños y niñas vulnerables, que en la actualidad reciben solamente una pequeña proporción de la financiación general para el VIH/SIDA
- Aumentar la escala de los proyectos para los huérfanos y los niños y niñas vulnerables
- Mantener vivos a los adultos incrementando el acceso a la terapia antirretroviral y aumentando la concienciación sobre los peligros del VIH/SIDA
- Prevenir nuevas infecciones entre los niños y las niñas aplicando técnicas e intervenciones de eficacia demostrada y aumentando su escala
- Eliminar los costos escolares y otras barreras a la educación
- Combatir la pobreza y los conflictos que, unidos al VIH/SIDA, magnifican las consecuencias negativas sobre la infancia.
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