Unicef Logo and the text: Children Under Threat. The State of The World's Children 2005.

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La enseñanza gratuita ofrece a los huérfanos del VIH/SIDA la oportunidad de una vida mejor

El edificio más notable de esta tranquila aldea oculta en las montañas Maluti, en Lesotho, se levanta en agudo contraste con las viviendas grises y miserables que salpican el paisaje a lo largo de los caminos polvorientos. En medio de brillantes céspedes podados con lujosas limusinas en su enorme garaje, tiene que ser el mejor –si no el único– hotel del pueblo, o así piensa uno hasta que se acerca un poco más.

Sólo entonces se da uno cuenta de que no es ningún centro turístico y que el más hermoso edificio de Thaba Tseka no es para los vivos, sino para los muertos. Sirve como funeraria y, en estos tiempos, parece haber adquirido el carácter de una catedral en una aldea de la Edad Media.

Aunque ha habido una larga sequía, había verdor y humedad en Lesotho, una impresión engañosa. Pero la raquítica cosecha de maíz daba testimonio del fracaso que amenazará la seguridad alimentaria del país durante un buen tiempo.

El número de niñas y niños que han perdido a alguno de sus progenitores, o a ambos, debido al VIH/SIDA –10% del total de la población infantil en un país de 2,2 millones de habitantes– es abrumador. Alrededor de 3 millones de menores en Lesotho, Malawi, Suazilandia y Zimbabwe han perdido a uno de sus progenitores, o a ambos, por cuenta del SIDA; la mayoría ha quedado al cuidado de parientes mayores y muchos son ahora jefes de familia. Varios organismos de las Naciones Unidas han emprendido una campaña a gran escala en esos países para contener la crisis humanitaria causada por el triple desastre de la sequía, el VIH/SIDA y la ineficacia del gobierno. El SIDA ha dejado a una generación de huérfanos en el sur de África.

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Mantener a los menores en la escuela pese a la falta de cuidadores

Al mismo tiempo, la enseñanza primaria gratuita ha ido disminuyendo cada año en Lesotho desde 2000 y está comenzando a revolucionar a la juventud del país. En la escuela, los niños y niñas reciben enseñanzas sobre preparación para la vida práctica, información sobre el VIH/SIDA y dos comidas al día mediante el programa “alimentos para la educación” auspiciado por el Programa Mundial de Alimentos.

Mantonthabiseng Ramone, directora de la escuela primaria de Katlehong, dijo que ella reuniría a los huérfanos para que conversaran con nosotros y regresó sonriente pocos minutos después, al tiempo que nos decía: “ya están aquí”. Afuera, el jardín de la escuela estaba atestado con más de 150 niños que hablaban, muchachas y varones, pequeños y grandes. Todos ellos habían perdido a alguno de sus progenitores, o a los dos, debido al VIH/SIDA. Muchos eran cabezas de familia. Thaba Tseka es el distrito de Lesotho más afectado por el VIH/SIDA. La gente de la localidad echa la culpa de la elevada incidencia del VIH/SIDA al Proyecto Hidráulico de las Tierras Altas de Lesotho en la represa de Katse, que atrajo al distrito a obreros de todas partes. Ahora temen que la incidencia del VIH/SIDA aumente una vez que el proyecto de la autopista Maluti llegue a su aldea.

“Nunca habíamos visto esto antes, tan sólo en los últimos dos años”, dijo Julia Likhama, una de las maestras. “Pero desde que la educación se hizo gratuita para todos los niños y niñas en 2000, cada vez vienen más huérfanos a la escuela. También reciben avena en la mañana y papilla (harina de maíz) y hortalizas, y a veces hasta carne, en el almuerzo”.

Likhama ha enseñado en Katlehong desde 1986 y conoce los detalles más íntimos de las vidas de muchos de estos huérfanos, pero hay una niña en particular que le preocupa.

Mary*, de 16 años, perdió a su padre a causa del VIH/SIDA cuando era mucho más pequeña, y su madre murió hace cuatro años. Mary cree que murieron de tuberculosis. Es Likhama quien nos cuenta la historia.

“Desde que su madre falleció, ella ha estado triste”, dice Julia. “Era una niña brillante, inteligente, una de las primeras alumnas, pero ahora, nada. Sus calificaciones no son buenas. Simplemente está triste. Esto la ha perturbado mentalmente”.

Mary vive en la actualidad con un hermano mayor, pero debe trabajar en la limpieza de las casas de otras personas para mantenerse. “Es por eso que llega tarde a la escuela todas las mañanas”, explica Likhama.

Cada uno de los huérfanos tiene una historia impresionante que contar: uno vive con cuatro hermanos durante la temporada escolar y con su abuela en vacaciones; otro está viviendo con una tía; otra vive sola con su hermano y una hermana. Todos ellos tienen sus propios sueños y dicen que no quieren ser identificados y que no quieren que les tengan lástima.

Lesotho registra una incidencia de VIH/SIDA del 31%, una de las más altas del mundo. El gobierno ha recibido muchos elogios por su firme batalla contra la epidemia. En efecto, hace cuatro años, el rey Letseii III declaró el VIH/SIDA un desastre nacional y los ministros del gobierno hablan ahora abiertamente del tema y promueven los fundamentos de la prevención (abstinencia, fidelidad y condones). Algunos dicen incluso que el gobierno ha sido un poco duro al advertir el peligro de muerte para los que no sigan esos fundamentos.

En un país donde existe una gran sensibilidad respecto al VIH/SIDA, Ramone, la directora de la escuela primaria de Katlehong, y sus maestros están convencidos de que los niños y niñas son el puente entre la escuela y la comunidad, y eso es obvio que está funcionando

“Se sienten muy tristes cuando oyen hablar del VIH/SIDA porque se dan cuenta de que sus padres deben haber muerto de esta enfermedad”, dijo Likhama.

Las niñas de la escuela parecen estar particularmente bien informadas acerca del VIH/SIDA, en parte porque hay más niñas en la escuela y debido a un programa del UNICEF, el Movimiento para la Educación de las Niñas, que enfatiza la igualdad de género. En efecto, el reto en Lesotho es lograr que los varones vayan a la escuela. Usualmente los muchachos se agrupan en turbas de todas las edades y aunque la enseñanza puede ser libre, aún no es obligatoria.

Entretanto, los maestros en Katlehong rebosan de ideas y entusiasmo: crear huertos modelo para enseñar a los menores sobre la nutrición y a defenderse por sí mismos; emplear juegos para educar a la comunidad acerca del VIH/SIDA; proporcionar a los huérfanos paquetes de alimento en las fiestas; vender ropa de segunda mano.

Si sus empeños y los de la comunidad internacional llegan a tener éxito algún día no muy lejano, el lugar más bonito e importante de la aldea puede que ya no sea la funeraria, sino la escuela primaria de Kathlehong.

* Los nombres son ficticios.

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La labor del UNICEF en materia de VIH/SIDA [Web]

Facing the Future Together: Report of the Secretary-General's Task Force on Women, Girls and HIV/AIDS in Southern Africa [PDF, English only]

Las generaciones huérfanas de África [PDF]

Niños al borde del abismo 2004: Un informe conjunto sobre nuevos cálculos en la cifra de huérfanos y un marco de acción [PDF]

Combatir el VIH/SIDA Estrategias Para Obtener Resultados: 2002-2005 [PDF]


“Algunos conflictos dejan detrás terribles pesadillas que se mantienen como cicatrices en las mentes de sus víctimas y esto a su vez afecta a la sociedad en la que viven estas personas asustadas...”
Una niña, 14, India

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Número estimado de niños y niñas menores de 14 años de África subsahariana que son seropositivos: 1,9 millón; el número de niños y niñas menores de cinco años que viven en España: 1,9 millón
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