
Asegurar la protección del gobierno
Las familias son quienes se encargan principalmente del cuidado de los niños y las niñas, pero la responsabilidad general de asegurar su protección y su bienestar recae también en el gobierno nacional. Los gobiernos deben asegurar que sus leyes siguen la línea de las normas internacionales en vigor y que asignan los recursos y toman las iniciativas necesarias para proteger al máximo a la infancia. Los gobiernos son responsables de garantizar que el sistema judicial proteja a la infancia y comprenda sus derechos. Tienen que establecer un vínculo coherente entre las respuestas de emergencia –cómo proporcionar apoyo rápido y efectivo a las familias– y los planes de desarrollo a largo plazo. Las personas que viven con VIH/SIDA deben participar de manera activa en la elaboración y puesta en práctica de las políticas. Entre las principales esferas que es preciso abordar se encuentran la discriminación, los hogares de guarda, los derechos de sucesión, los malos tratos y el trabajo infantil.
Aumentar la concienciación
Incluso después de 20 años de concienciación sobre el VIH/SIDA, las actividades para abordar las repercusiones de la enfermedad siguen enfrentándose a dificultades a todos los niveles debido al temor, la ignorancia y el rechazo a reconocer el problema. Cómo resultado de ello, los niños y las niñas huérfanos o vulnerables a causa de la enfermedad siguen pagando un elevado precio, no sólo debido a que habría sido posible evitar las muertes de sus progenitores en el marco de un clima social más abierto y con mayor conocimiento de causa, sino también debido a la estigmatización y el abuso que sufren ellos mismos.
En los países donde una firme capacidad de liderazgo político ha fomentado una actitud abierta y una serie de respuestas de amplio alcance a la pandemia del VIH/SIDA, como el Brasil, Senegal, Tailandia y Uganda, se han producido notables progresos y un nuevo impulso en la lucha contra la enfermedad. Los mayores avances se logran cuando los jóvenes reciben toda la información y el aliento que necesitan para protegerse ellos mismos y pueden participar en la planificación y puesta en práctica de los programas que les prestan apoyo.
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