Niños y niñas combatientes
Se desconoce el número exacto de niños y niñas que en la actualidad están atrapados en conflictos como combatientes, pero es muy probable que alcance los cientos de miles. Los niños y las niñas son víctimas del reclutamiento, el secuestro o la incorporación por la fuerza a los grupos armados. No todos ellos participan en los combates, aunque la proliferación de armas ligeras ha facilitado que incluso un niño menor de 10 años se transforme en un asesino efectivo. A los niños y las niñas se les obliga también a someterse a la esclavitud sexual y convertirse en trabajadores, cocineros o sirvientes, mensajeros o espías. Las niñas corren un mayor peligro de ser víctimas de la explotación sexual, ya sea por un comandante o por toda la tropa. Muchas participan también con los muchachos en el frente de batalla.
Los grupos armados y, en algunos casos, las fuerzas gubernamentales, utilizan a los niños y las niñas debido a que suele ser mucho más fácil obligarles a cometer asesinatos y a someterse a una obediencia ciega que en el caso de los adultos. Todos estos niños, tanto cuando les reclutan por la fuerza, cuando ellos mismos se unen a fin de escapar de la pobreza o el hambre, o cuando se alistan para apoyar de manera activa una causa, lo primero que pierden es su infancia.
En África y en Asia se encuentra el mayor número de niños y niñas que participan como combatientes en los conflictos. Y la tendencia de utilizar a los niños y las niñas en los conflictos no ha disminuido: en 2003 se produjo un aumento en el reclutamiento de niños y niñas en Côte d'Ivoire, Liberia y la República Democrática del Congo. En la República Democrática del Congo, en concreto, ha habido numerosos informes sobre atrocidades, violaciones y palizas en las que las víctimas eran niños y niñas. Miles de niños y niñas del norte de Uganda han sido secuestrados por el grupo rebelde Ejército de Resistencia del Señor y obligados a combatir en una situación de servidumbre. Miles más tuvieron que huir de sus hogares y sus poblados todas las noches para buscar refugio en las ciudades donde pueden evitar los ataques y los secuestros. En Myanmar, todavía hay una gran cantidad de niños y niñas en las fuerzas armadas, mientras que el número de niños y niñas que los grupos armados y las milicias urbanas utilizan en Colombia ha aumentado hasta llegar a los 14.000 en los últimos años.
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