Los niños y niñas son siempre los primeros afectados por un conflicto, ya sea directa o indirectamente. Los conflictos armados alteran sus vidas de muchas maneras, e incluso si no mueren o resultan heridos pueden quedarse huérfanos, ser secuestrados, violados o sufrir graves daños emocionales y traumas psicosociales debido a la exposición directa a la violencia, el desplazamiento, la pobreza o la pérdida de seres queridos.
La destrucción que causa la guerra suele dejar a los niños y las niñas sin servicios muy importantes, como la educación y la atención de la salud. La educación del niño puede interrumpirse ante la ausencia de maestros o debido a que las minas terrestres y otros restos de explosivos de guerra en el entorno ponen en peligro su seguridad. Las escuelas pueden convertirse en un objetivo directo de un conflicto armado, como ocurrió en septiembre de 2004 durante la crisis de rehenes y la consiguiente batalla calamitosa que se produjo en la ciudad rusa de Beslán, donde murieron más de 150 niños y niñas y un mayor número de adultos. En Aceh, Indonesia, los incendios intencionados causaron la destrucción de 460 escuelas solamente durante el mes de mayo de 2003, como resultado del conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes. En Nepal, la oposición al Gobierno utiliza habitualmente las escuelas como centros de propaganda y reclutamiento. Los ataques y los secuestros tanto de maestros como de estudiantes son frecuentes.
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Gráfico 3.2: Dónde se producen los principales conflictos armados. Haga clic aquí para ver este gráfico. |