Cuando 1+1 es más que 2
La pobreza, los conflictos armados y el VIH/SIDA no son los únicos factores que ponen en peligro la infancia, pero se encuentran sin duda entre los más importantes, con efectos profundamente dañinos para las posibilidades de supervivencia del niño. Los daños causados por cada una de estas amenazas trascienden los años de la infancia y aumentan la posibilidad de que la próxima generación de niños y niñas se vea afectada por la misma amenaza. Y por muy perjudiciales que sean estas tres amenazas por sí mismas, cuando coinciden dos, o incluso tres, las repercusiones para las vidas de los niños son devastadoras.
La visión de la infancia que une los países y las personas se contradice con la infancia que la mayoría de los niños y niñas del mundo experimentan en realidad. Por esta brecha que existe entre el ideal y la realidad, entre la Convención y las costumbres, todos los días se precipitan las vidas de más niños y niñas. Y con cada niño o niña que cae por este abismo, se pone en peligro un poco más el futuro común del mundo.
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